
El despegue de Asturias, Galicia y Castilla y León
Asturias reúne desde hoy a los principales líderes políticos, empresariales y sociales del Principado, Galicia y Castilla y León para analizar el rumbo de estas tres regiones estratégicas y situar también en el centro del debate el despegue que esta macrorregión está experimentando en numerosos ámbitos. El objetivo: consolidarse como uno de los grandes motores económicos de España y de Europa.
El II Foro del Noroeste, organizado por Prensa Ibérica, da continuidad al celebrado el pasado año en Santiago de Compostela y contará con la presencia de los tres presidentes autonómicos: el socialista Adrián Barbón (Asturias) y los populares Alfonso Rueda (Galicia) y Alfonso Fernández Mañueco (Castilla y León). La representación empresarial será también muy destacada, con dirigentes y directivos de importantes compañías con influencia en las tres comunidades. La cita se celebrará mañana, martes, en el Hotel de la Reconquista de Oviedo, donde desde primera hora de la mañana se desarrollarán distintos debates en los que los participantes abordarán algunas de las principales preocupaciones y desafíos de estos territorios. Infraestructuras, industria naval y de defensa, turismo, energía, minería, tecnología, agricultura, mundo rural o pesca serán algunos de los asuntos que centrarán las mesas de análisis.
Aunque el grueso del Foro tendrá lugar mañana, esta noche se celebrará una cena de bienvenida en el Palacio de La Riega, en Gijón, como anticipo de la gran cita.
Asturias, Galicia y Castilla y León suman cerca de seis millones de habitantes, representan el 12% del PIB nacional y albergan unas 400.000 empresas. Comparten además importantes retos comunes. El Foro analizará, por ejemplo, cómo las tres regiones han logrado revertir la tendencia demográfica y encadenan cinco años consecutivos de crecimiento poblacional gracias, en parte, a la inmigración y al auge del teletrabajo, que está permitiendo a muchos jóvenes regresar a sus lugares de origen.
Otro de los grandes frentes compartidos es el de las infraestructuras pendientes. Asturias, Galicia y Castilla y León reclaman al Estado avances más decididos en proyectos estratégicos, al tiempo que mantienen una reivindicación conjunta sobre los peajes de las autopistas. Los tres gobiernos autonómicos, pese a su distinto color político, exigen al Ejecutivo central la liberalización de la AP-9 y la AP-66.
Las oportunidades económicas del Noroeste serán también uno de los ejes clave del Foro de Prensa Ibérica. La contestación social y la burocracia están ralentizando el desarrollo de proyectos de energías renovables en las tres comunidades, todavía muy dependientes de los combustibles fósiles. En este contexto, Asturias, Galicia y Castilla y León exploran nuevas vías de crecimiento vinculadas a la industria de defensa, la minería de materiales críticos o la agroalimentación.
Recientemente se ha celebrado el VI Foro de las Cámaras de Comercio del espacio del Arco Atlántico, con la presencia de las Cámaras de Comercio asturianas, la mayoría de las gallegas y algunas de las Cámaras castellano leonesas, al margen de otros representantes de Aquitania, País Vasco y Norte de Portugal.
Allí participaron también en una mesa redonda, para exponer sus experiencias, representantes de la Región Alpina, de la Región del Danubio y de la Región Báltica. Si algo resultó acreditado de sus experiencias, de todos ellos, sin exclusión, es una sencilla conclusión: unidos son más fuertes, juntos tienen más capacidad para influir, para negociar, para acceder a fondos europeos, etc.
Pues bien, algo parecido podría decirse del Noroeste español: Asturias, Castilla y León y Galicia, tres regiones periféricas en el contexto europeo. Máxime si se contemplasen alianzas estratégicas con el Norte de Portugal, lo que le concedería el estatus de macrorregión transfronteriza. tenido aquí...
Es evidente que sin necesidad de que nadie pierda su identidad tanto demográficamente, como económicamente y, llegado el caso, políticamente, una estrategia común ante terceros haría, sin duda, que tuviésemos más potencial juntos que la simple suma aritmética de tres regiones españolas del cuadrante noroeste. Y también que pudiésemos afrontar problemas comunes como el envejecimiento, el reto demográfico o la revitalización económica con mayores garantías de éxito que con la simple adición de esfuerzos individuales.
En definitiva, con apuestas decididas es posible visibilizar la posibilidad de convertir el territorio del noroeste español en un actor decisivo en la economía y en la política del Estado español, algo que por separado es muy difícil de conseguir, ni tan siquiera de condicionar las decisiones que nos afectan a todos.
La geografía explica, a menudo, muchos aspectos en los diferentes territorios, condiciona su especialización y con cierta perseverancia determina su futuro. Pero la historia también nos ilustra de como la acción de la sociedad, del colectivo, puede establecer nuevos marcos en los que desenvolverse mejor. Veamos que indican los datos del noroeste, exploremos cuál es la situación de partida.
La demografía en el territorio
Las últimas cifras de población disponibles por Comunidades Autónomas de España corresponden a las publicadas por el Instituto Nacional de Estadística (INE) en su Estadística Continua de Población, con fecha de referencia 1 de enero de 2026. En ellas se asignan 1.021.733 habitantes a Asturias, 2.418.425 a Castilla y León y 2.728.315 a Galicia, en total 6.168.473 personas residentes en este territorio, el 12,44% de los habitantes de España. Conjuntamente, esa población la situaría hipotéticamente como la 4ª región española en términos demográficos, a no mucha distancia de ellas, por detrás de Andalucía, Cataluña y Madrid que oscilan desde los 7,2 millones de Madrid a los 8,7 de Andalucía.
Se da una situación inédita para las últimas décadas, en una región acostumbrada a perder población, y es que, en el último ejercicio, las tres Comunidades, han incrementado su población, fruto de ventajosos flujos migratorios, dado que los flujos vegetativos son intensamente negativos en todas ellas, con motivo del agudo envejecimiento que sufren estas regiones.
El Censo de 2025 nos permite profundizar en la estructura de la población, en su composición por grupos de edad. En este sentido, los menores de 16 años son el 11,54% de los residentes en este basto territorio, frente a un 13,99% del conjunto nacional. Nos faltan jóvenes. A sensu contrario, tenemos una población bastante envejecida, el 27,27% de los residentes cuenta con 65 y más años, frente a un promedio nacional del 20,27%.

Y no solo envejecimiento, sino un acusado sobreenvejecimiento, entendido este como un aumento desproporcionado de las personas de edad muy avanzada. En estas tres comunidades residen 166.914 personas de 85 a 89 años, que conviven con una cifra similar, 169.667, de niños y niñas de 0 a 4 años.
Tenemos 308.411 personas mayores de 85 y más años, lo que supone 1,82 ancianos que supera los 85 años por cada niño menor de 4 años. Es una situación perversa que hará que perdamos población por la vía vegetativa y que fía toda opción de mantener la población a la llegada de inmigrantes, sea del resto de España o de otras partes del mundo.
Esta circunstancia del acusado envejecimiento si bien afecta a otras áreas de la España peninsular, como algunas zonas de Extremadura, Castilla la Mancha o Aragón, cuando se observa el mapa de España se aprecia que tiende a concentrarse precisamente en el Noroeste español.
Y esto conlleva, sin duda, mayores costes en la prestación de los servicios públicos, o mayores dificultades para desarrollar actividad económica, además del condicionante de un hábitat disperso, particularmente en Asturias y Galicia. El INE registra en el conjunto del noroeste 43.682 entidades singulares de población, de las 62.151 existentes en España: el 70,28% del total. entidades que forman parte de los 2.639 municipios, concejos o concellos en que se organiza administrativamente el territorio.
Precisamente la magnitud del territorio, su extensión, es otra de las características del conjunto del Noroeste ’español, en este caso mayoritariamente por la gran extensión de Castilla y León, que ella sola tiene más kilómetros cuadrados que varios países europeos. Los 134.426 km2 de este espacio suponen algo más de la cuarta parte de España, el 26,57% del conjunto, incluyendo la parte insular; una extensión superior a la de Grecia, 131.940 km2 o a la de Inglaterra, 130.395 km2. De los 200 países que más o menos contempla Naciones Unidas en sus informes, por extensión, esta macrorregión ocuparía la posición 95; lo que lo convertiría en un valor casi mediano de la relación de naciones dejando prácticamente los mismos países con una extensión menor que este territorio que con una extensión mayor en un directorio de miembros de Naciones Unidas.
El envejecimiento, la dispersión y la magnitud del territorio, son aspectos esenciales para atender a una población, afortunadamente creciente en los últimos ejercicios, pero con una dinámica compleja que hace que debamos repensar el futuro, anticiparnos a nuevas etapas de menor afluencia de migrantes y a las necesidades del mercado laboral.
Una población envejecida trae como consecuencia una pirámide de nuestra población activa con tendencia a crecer por la parte de las cohortes que se aproximan a su jubilación. Y una dificultad para reemplazar a los profesionales que se jubilan. Esto es válido en las empresas privadas, que ya sienten la necesidad de incorporar personal, particularmente en empresas industriales cargadas con operarios de elevada edad y difícil sustitución por su alta especialización, y también para la administración pública, con alta concentración en edad avanzada de sanitarios, profesores o personal de gestión. Veamos el estado de nuestro mercado laboral y la actividad económica.
La actividad económica
Con datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) del INE del primer trimestre de 2026 en el territorio del Noroeste tenemos 5.415,3 miles de personas de 16 y más años, de los que 2.899,5 miles son activos, 2.638,5 miles ocupados y 261,0 miles parados. Con esas cifras, la tasa de actividad de la región se sitúa en el 53,54, a algo más de 5,3 puntos de distancia de la media española que está en el mismo periodo en el 58,86. Por tanto, tenemos un primer problema en este ámbito: escaso dinamismo económico.
Sin embargo, nuestra tasa de paro es del 9,00, frente a un 10,83 de media nacional. Lo cual nos da algunas pistas; el problema es de capacidad de generar actividad económica, también de dificultades de encontrar personal, y no tanto de cifras de población en paro desorbitadas.
¿Cuál es nuestra aportación al PIB nacional? ¿En qué sectores somos relevantes? Las tres comunidades del Noroeste aportan, con datos de la Contabilidad Regional de España del INE, 185.845 millones de € al PIB español, el 11,66% del mismo. Es una contribución relevante, a pesar de no ser de las zonas más dinámicas del conjunto nacional.
Madrid al margen, cuyas condiciones de capitalidad y ciudad global hacen que no sean comparables en la mayor parte de los casos las magnitudes económicas, estas cifras ponen de manifiesto un peso considerable en la economía española; de hecho una potencia industrial y económica como el País Vasco aporta al PIB español menos de la mitad que el Noroeste, 91.613 millones de €, obviamente con mucha menos población y territorio; pero tampoco es deshonrosa la comparación con Cataluña, 302.304 millones de €, la primera comunidad en tamaño de su economía, una vez desligamos Madrid de esta comparación, y la segunda en población, detrás de Andalucía. Solamente la mencionada Comunidad de Madrid, Cataluña y Andalucía, en este caso en cifras muy cercanas, superarían la aportación de Valor Añadido Bruto a la economía española que hace el Noroeste. Sería la cuarta economía de España.
El sector primario es una de las actividades más destacadas del territorio. Algo más del 19% de la actividad de todo el sector nacional se concentra en el Noroeste. Destaca, por su relevancia, el número de cabezas de ganado bovino que en el Censo Agrario de 2020 alcanza la cifra de 2,9 millones de cabezas, el 43% del total español. Si bien en explotaciones más pequeñas que la media española o europea, llegando a tener el 59% de las explotaciones de bovino españolas.
Algo parecido sucede en las granjas de porcino o en las aves de corral. Sin entrar en valoraciones de otra naturaleza, este hecho posiblemente contribuya a mantener producciones de calidad en un territorio que en sus diferentes variedades gastronómicas goza de merecida fama, tanto entre sus habitantes, como particularmente entre nuestros visitantes.
Otras actividades a considerar en los diferentes territorios serían la pesca en Galicia, referente internacional también en acuicultura y transformación de productos del mar, la producción forestal, la industria de automoción en el polo de Vigo o la textil, con el liderazgo de Inditex, lo que hace que su economía tenga una diversificación valiosa para afrontar el futuro. La siderurgia en Asturias y toda la cadena de industrias metálicas, incluyendo las posibilidades que se abren con la actividad relacionada con la defensa, además de la industria química y el liderazgo de sus industrias lácteas también contribuyen a una solidez necesaria para competir en una economía cada vez más abierta. Por su parte, en Castilla y León, además de las producciones agrarias de cereales, o el vino, destacan la industria de la automoción y la producción de energías renovables; también la industria químico-farmacéutica es una actividad significativa.
Y en todos ellos hay una actividad creciente del sector servicios en materias como la logística y el transporte, el comercio y la hostelería, fruto de un incremento importante de la actividad turística. Las nuevas tecnologías, el teletrabajo o el desarrollo de industrias culturales y creativas, con mucho potencial para esta zona, son otras de las actividades que están contribuyendo a diversificar la economía del Noroeste.
Tenemos mimbres para desarrollar una economía competitiva; tenemos presencia en actividades con futuro; tenemos capacidad financiera para acometer inversiones necesarias, con una deuda de nuestras administración autonómica que roza el 16% sobre el PIB, sólo superadas por Canarias, Madrid y La Rioja, entre las comunidades de régimen común, además de encontrarnos en uno de los territorios con menor endeudamiento del sector Familias e Instituciones sin Fines de Lucro en el ámbito estatal, lo que en conjunto contribuye a una estructura de capital más sólida.
¿Qué nos hace falta para posicionarnos mejor en un contexto de competencia de nuestra economía? En primer lugar, superar una situación demográfica adversa, presa de un envejecimiento acusado. Sería conveniente crecer en población, aumentar la productividad de nuestros trabajadores, también sus salarios, y desarrollar los recursos naturales disponibles.
Ello posibilitaría recuperar autonomía energética, un aspecto clave para la economía y las inversiones del futuro; trabajar en la superación de problemas de escala que permitan acceder a las economías de aglomeración; combinar la especialización con la diversificación y desarrollar proyectos innovadores en una economía más adaptada a nuevos modelos de interdependencia sectorial. Las experiencias del pasado o la gestión de los fondos de acontecimientos recientes deberían servirnos para un mejor aprovechamiento de las oportunidades que nos llegan para modernizar el modelo productivo.
Caminos a explorar
Necesitamos reconducir la senda del progreso económico, como elemento tractor de la sostenibilidad demográfica. No habrá crecimiento demográfico sin una actividad económica que lo sustente. Pero, a la par, debemos buscar la convergencia del crecimiento económico con la mejora de la calidad de vida del conjunto de los ciudadanos y del conjunto del territorio.
La apertura económica y el incremento del comercio a menudo constituyen elementos dinamizadores y facilitadores del desarrollo económico. Pero debemos reconocer que las condiciones de partida son similares en muchos territorios y que hacen falta elementos tractores, diferenciales, al menos para arrancar el camino. ¿Con qué mecanismos podemos contar para empezar?
La red de ciudades del Noroeste es un buen comienzo. Contamos con una malla de 14 capitales de provincia, además de varias ciudades relevantes sin esa condición. No tenemos ninguna megaciudad, tampoco sus problemas, pero cinco de las veinticinco ciudades más pobladas de España están en el Noroeste: Valladolid, Vigo, Gijón, A Coruña y Oviedo. Cada una con su entorno y su dinamismo comercial e industrial. Hay además otras seis ciudades de más de 100.000 habitantes que completan la malla territorial. En España hay zonas mucho más pobladas, sin duda, pero esa red de ciudades medianas, un activo para el territorio, no es tan frecuente en otros parajes de la Europa continental. Aprovechémoslo.
Los caminos culturales. La actividad cultural es un motor del desarrollo humano y, por tanto, de la actividad económica. Las regiones que conforman el Noroeste tienen una legitimidad histórica en la conformación de la nación española que por sí mismo es un motor cultural; desde los entornos asturianos donde comienza la reconquista, hasta las villas castellanas donde hace más de 500 años residía la corte más influyente del mundo occidental o al gran camino, el de Santiago, la gran red de peregrinación hacia la histórica ciudad gallega. Explotémoslo.
La potencialidad política. El conjunto de los distritos electorales del Noroeste, nuestras provincias, aportan 61 Diputados al Congreso de los Diputados, el 17,43% de los Diputados españoles. Exactamente los mismos que Andalucía, 13 más que Cataluña y la friolera de 43 más que el País Vasco. El sistema español es muy complejo y difícil de alterar su comportamiento, donde la disciplina de voto de los grandes partidos evita pautas territoriales, salvo en los partidos nacionalistas. Pero, por jugar a redefinir el futuro, ¿nos imaginamos que un 25% de los diputados de este territorio siguiese cánones territoriales? Si eso se plasmase, con la media de las encuestas electorales en el momento presente un grupo de 15 diputados se constituiría como el cuarto grupo del Congreso, con una capacidad de influencia enorme en las decisiones de la política nacional, pues serían escasas las opciones de formar un Gobierno o aprobar unos Presupuestos sin contar con este grupo. Si alguna vez cambian las condiciones políticas del país, daría para especular.



