Logística de última milla que transforma las ciudades desde la inclusión y la sostenibilidad
El auge del comercio electrónico nos ha cambiado los hábitos de consumo. Cada día, miles de paquetes recorren las ciudades y este hecho nos ha traído una consecuencia: el incremento del tráfico urbano asociado a la logística de última milla, uno de los grandes desafíos de movilidad y sostenibilidad de las ciudades. Entidades como Fundación Repsol y Koiki plantean nuevas alternativas.

Trabajadores de Koiki / Cedida
Congestión en los centros urbanos, aumento del tráfico o mayor ruido son ya el día a día en muchas ciudades españolas. A ello se suma un nuevo escenario regulatorio, impulsado por la Ley de Cambio Climático y Transición Energética, que obliga a implantar Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) en todos los municipios de más de 50.000 habitantes. Por este motivo, la forma de repartir mercancías dentro de las ciudades está en el punto de mira de las administraciones, empresas y ciudadanos.
Y es aquí donde surge la propuesta de Koiki, una compañía española especializada en logística sostenible de última milla que plantea un modelo basado en la proximidad, la reducción de emisiones y el empleo inclusivo. Una empresa que cuenta con el respaldo de Fundación Repsol, que apostó por su capacidad de generar un triple impacto positivo: medioambiental, social y económico.
“Koiki es un ejemplo del triple impacto que buscamos en nuestras participadas; con su operativa no solo contribuye a reducir emisiones, sino que lo hace generando empleo inclusivo, con un innovador modelo de negocio, que también permite generar crecimiento compitiendo en un entorno tan exigente como el de la última milla”, señala Antonio Humbría, Investment Manager en Repsol Impacto Social (Fundación Repsol).
Lejos de entender la logística únicamente como una mera actividad operativa, Fundación Repsol, junto a Koiki, entienden que el reparto urbano es una pieza clave para avanzar en una movilidad cada vez más sostenible, convirtiéndose en una herramienta de transformación.
Un modelo basado en la proximidad
La propuesta de Koiki parte de una idea sencilla: acercar la logística al barrio. “No somos solo una empresa de reparto, somos una empresa de impacto que usa la última milla para transformar la ciudad”, explica Nerea Ortiz, directora de Operaciones de Koiki. En lugar de depender exclusivamente de grandes plataformas periféricas y flotas masivas de vehículos, la compañía opera mediante una red de microcentros distribuidos en las ciudades. El objetivo es reducir al máximo el impacto ambiental y la congestión asociada a la última milla. “Operamos a través de hubs urbanos desde los que repartimos a pie, en bicicleta o con vehículos ecoeficientes, eliminando la necesidad de grandes flotas entrando en las ciudades”, explica Ortiz. El sistema funciona mediante la consolidación de la paquetería cerca del destinatario final. Esto permite optimizar recorridos y reducir desplazamientos innecesarios dentro de las ciudades. Cada uno de estos centros puede sustituir el tráfico equivalente a una furgoneta diaria, es decir, entre 60 y 100 paquetes repartidos sin necesidad de un vehículo convencional recorriendo el centro urbano.
El planteamiento conecta directamente con uno de los grandes debates actuales: cómo mejorará la movilidad urbana.

Mercado Barceló en Alonso Martínez (Madrid) y modelo de última milla / Cedida
La oportunidad de las Zonas de Bajas Emisiones
La implantación progresiva de las Zonas de Bajas Emisiones abre, además, una oportunidad para este tipo de modelos de distribución urbana. La normativa obliga a los municipios de más de 50.000 habitantes a limitar el acceso de vehículos contaminantes a determinadas zonas de las ciudades, lo que obliga a replantear la movilidad de mercancías. En este escenario, la red de microhubs urbanos y el reparto de proximidad pueden convertirse en aliados estratégicos para las administraciones públicas. Reducir la entrada de furgonetas al centro urbano, minimizar la congestión y apostar por entregas de cercanía son algunas de las soluciones que empiezan a ganar peso en los planes de movilidad sostenible.
Koiki ya trabaja precisamente en esa dirección, colaborando con ayuntamientos y administraciones públicas para desarrollar modelos de distribución de última milla más sostenibles y eficientes. Uno de los ejemplos más representativos se encuentra en Madrid, donde la compañía dispone de un centro Koiki en el Hub de Movilidad del Ayuntamiento de Madrid, ubicado en el parking de Canalejas. Este tipo de infraestructuras permiten acercar la logística al corazón de la ciudad sin incrementar el tráfico de vehículos pesados. Además, el modelo encaja especialmente bien en ciudades medias y grandes, precisamente aquellas obligadas a desplegar ZBE.
Sostenibilidad desde el origen
Para Koiki, la sostenibilidad no consiste solo en reducir emisiones, sino en rediseñar por completo el sistema logístico para evitarlas desde el origen. “No se trata de reducir impactos, sino de rediseñar la logística para evitarlos”, señala Ortiz. La compañía sitúa actualmente su operativa en torno a 0,43 kilogramos de CO₂ por paquete entregado y estima que evita más de 600 toneladas de CO₂ al año gracias a su sistema de reparto sostenible.

Koiki / Cedida
El impacto social
Sin embargo, el rasgo verdaderamente diferencial de Koiki reside en la dimensión social del proyecto. La empresa trabaja con entidades sociales y organizaciones del tercer sector que gestionan los centros logísticos y generan empleo para personas en situación de vulnerabilidad o con especiales dificultades de acceso al mercado laboral. Aproximadamente el 70% de las personas que trabajan en la red de Koiki tienen discapacidad, asimismo el proyecto también impulsa la empleabilidad de mujeres en situación de vulnerabilidad o personas en riesgo de exclusión. La logística se convierte así en una herramienta de inclusión laboral y social.
“Más allá de los indicadores tradicionales, medimos el impacto en términos de empleabilidad y autonomía”, explica Ortiz. “Hablamos de personas que adquieren un oficio, que trabajan en entornos abiertos, que interactúan con la comunidad y que, en muchos casos, pasan a sostener económicamente a sus familias gracias a este empleo”. Koiki aporta actividad económica, formación y acompañamiento a las entidades sociales con las que trabaja, generando un modelo de integración sostenible en el tiempo. La empresa busca no solo crear puestos de trabajo, sino abrir itinerarios de inserción laboral duraderos en un sector con creciente demanda de empleo.
Formación y nuevas oportunidades laborales
En línea con la apuesta de Fundación Repsol con la formación para el empleo, junto a Koiki han identificado la logística como un ámbito con alta demanda de talento y capacidad para generar empleo estable. Por ello, Fundación Repsol impulsa iniciativas de capacitación sociolaboral orientadas a mejorar la empleabilidad de colectivos vulnerables. Y es que la transición hacia modelos logísticos más sostenibles también debe ser inclusiva desde el punto de vista social. Es decir, no basta con reducir emisiones: el nuevo modelo de ciudad debe generar oportunidades para quienes tienen más dificultades de acceso al empleo.
El respaldo de Fundación Repsol
La entrada de Fundación Repsol en el capital de Koiki, en diciembre de 2019, supuso un punto de inflexión para la empresa. La operación se realizó a través de Repsol Impacto Social, el vehículo de inversión de impacto de la Fundación. La apuesta respondía al potencial de escalado del proyecto y a su capacidad para generar un triple impacto positivo: económico, social y medioambiental. “Fundación Repsol apostó por Koiki y su modelo de logística sostenible de última milla por su potencial de escalado y triple impacto positivo”, explica Antonio Humbría. Y es que Fundación Repsol acompaña a Koiki en su plan de crecimiento y consolidación, buscando asegurar su viabilidad a largo plazo y maximizar el impacto positivo del proyecto. La colaboración se enmarca en la estrategia de inversión de impacto de Fundación Repsol, centrada en apoyar iniciativas vinculadas con la transición energética sostenible y una economía más inclusiva.
Crecimiento con propósito
Desde la entrada de Fundación Repsol, Koiki ha experimentado un importante crecimiento. Cuando la fundación se incorporó al accionariado, la compañía contaba con 30 centros y empleaba a unas 100 personas. Actualmente, la red alcanza los 41 centros en 24 ciudades españolas y genera empleo para cerca de 200 personas pertenecientes a colectivos vulnerables. La expansión continúa siendo uno de los grandes objetivos. Fundación Repsol y Koiki trabajan para consolidarse en las ciudades donde ya operan y ampliar su presencia a nuevos municipios de más de 50.000 habitantes, precisamente aquellos donde las Zonas de Bajas Emisiones están llamadas a transformar la movilidad urbana.

Oportunidades laborales en Koiki / Cedida
Y es que la logística de proximidad se perfila como una pieza clave para reducir emisiones y mejorar la calidad de vida en la ciudad, por ello, cada vez más expertos apuntan a la necesidad de implantar modelos distribuidos y de cercanía que reduzcan desplazamientos y acerquen la distribución al consumidor final. Y Fundación Repsol y Koiki apuestan por esta filosofía: una red descentralizada y adaptada al barrio que también genera empleo para colectivos vulnerables. Un ejemplo de triple impacto positivo: medioambiental, social y económico.
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