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Condenan a una empresa por usar la IA como excusa para despedir a sus trabajadores

Un juzgado de Bilbao declara como improcedente el cese de un ingeniero industrial que la compañía justificó con un informe elaborado después de cesarlo y que empleaba la inteligencia artificial como principal argumento

La Inteligencia Artificial todavía sigue siendo un misterio.

La Inteligencia Artificial todavía sigue siendo un misterio. / Pexels

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Gabriel Ubieto

Gabriel Ubieto

Barcelona

El juzgado de lo social número siete de Bilbao ha condenando a una empresa por utilizar la inteligencia artificial como excusa para despedir a un trabajador. El magistrado ha considerado que el cese de un ingeniero de una compañía vasca fue improcedente, ya que la firma únicamente citó la disrupción de las nuevas tecnologías de manera genérica, sin evaluar el impacto real de la misma y sin capacidad para determinar si realmente la automatización de procesos había dejado o no obsoleto el puesto de trabajo que la corporación quería amortizar. Es por ello que la empresa deberá pagar una compensación de 12.330,56 euros al trabajador damnificado.

La irrupción de la IA está sacudiendo ya el mercado laboral y provocando que miles de empresas adopten esta nueva tecnología para digitalizar procesos, mejorar la productividad de determinados roles y, en determinados casos, sustituir trabajadores de carne y hueso. No obstante, su impacto todavía es incipiente y el potencial de transformación augurado por organismos internacionales, casas de estudios y gurús todavía queda lejos y el margen de despliegue es alto. Según los últimos datos disponibles del INE, solo el 21,1% de las empresas españolas de 10 o más trabajadores usan actualmente inteligencia artificial. Dicho porcentaje ha aumentado sustancialmente en el último año, hasta el punto de que en 2024 era del 12,4%, pero todavía es una tendencia minoritaria.

La conversación y el ruido generado por esta tecnología está siendo más elevado, por el momento, que el grado de penetración de la misma y algunas compañías se valen del argumento genérico de que la IA va a destruir empleos para justificar reestructuraciones internas. Y si bien diversos estudios apuntan a un factor sustitución -Funcas estima en su último informe al respecto que durante la próxima década la IA destruirá entre 1,7 y 2,3 millones de empleos, especialmente administrativos y técnicos de nivel medio y superior-, no todo cese puede ser validado por estos procesos.

Causa válida, pero solo si se mide

Así lo ha estimado el juzgado bilbaíno en el caso de esta empresa de ingeniería industrial y así lo recoge en una reciente sentencia, fechada de principios de junio y compartida en redes sociales por el abogado laboralista Pere Vidal. "La Compañía ha apostado por la innovación continua, instaurando nuevos sistemas de Inteligencia Artificial ("IA") que permiten automatizar tareas técnicas anteriormente realizadas por personal especializado, así como la personalización de sus soluciones y el acompañamiento técnico a sus clientes como elementos diferenciadores. [...] Esta transformación técnica y organizativa ha derivado en una obsolescencia estructural del puesto, que ya no encaja en el modelo técnico ni en la estrategia de innovación de la Compañía", le argumentó la compañía a su empleado en la carta de despido.

¿Por qué el juez rechaza que la IA sea un motivo válido? Su principal argumento no es que la disrupción digital no sea una causa objetiva de despido, que puede serlo. De hecho, Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León dictó el pasado noviembre una sentencia pionera que avaló un despido colectivo en una empresa de traductores, que justificaba los ceses por la pérdida de clientes que la IA le estaba provocando. Y es que muchos clientes suyos habían dejado de contratar sus servicios ya que ahora traducían contenidos directamente con Chat GPT o Gemini. En dicho caso, el tribunal avaló el efecto de la inteligencia artificial como causa objetiva.

No obstante, en el caso de la compañía vasca, el magistrado le reprocha que no midiera de manera rigurosa el impacto de la IA y si realmente dejaba obsoletas las funciones del trabajador. Es decir, el magistrado critica a la compañía que, por otros motivos, decidió despedir al empleado y luego busco el argumento de la inteligencia artificial para justificarlo, así poder pagarle la indemnización mínima y ahorrarse dinero. En este sentido, el juez le reprocha a la firma industrial que para argumentar el cese aportó un informe de impacto realizado una vez ya efectuados los despidos, por lo que el magistrado rechaza que pudiere medir realmente el impacto de esa nueva tecnología.

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Fuente: El Periódico

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