Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Es noticia
Acreditar el impacto positivo

¿Palabras o hechos? Así se certifica que un festival de música es realmente sostenible

Más allá de las buenas intenciones, los grandes eventos disponen ya de un sistema de evaluación de la mano de B Greenly capaz de medir resultados, aportar evidencias y demostrar la eficacia de las acciones de sostenibilidad puestas en marcha

Escenario principal del Festival Cordillera, en Colombia, certificado con el B Greenly Global Sustainability Standard.

Escenario principal del Festival Cordillera, en Colombia, certificado con el B Greenly Global Sustainability Standard.

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

B.C.

Un gran festival cultural, como los muchos que se han celebrado en España a lo largo de este verano, es como una pequeña ciudad que se construye, funciona y desaparece en pocos días. Consume energía y agua, genera movilidad y residuos, contrata centenares de servicios, alimenta a miles de personas, ocupa temporalmente un territorio y establece relaciones con administraciones, trabajadores, artistas, proveedores y comunidades.

Por eso, evaluar seriamente su sostenibilidad exige mirar bastante más allá de aquello que resulta visible para el asistente. Es decir, no solo se trata de hablar de residuos: contenedores diferenciados, vasos reutilizables, eliminación de plásticos o alguna acción de compensación. Todas estas acciones son necesarias, pero es preciso ir un paso más lejos, tal y como señalan los responsables de B Greenly, un estándar internacional en certificaciones de sostenibilidad: “La cuestión ya no es únicamente cuántas iniciativas sostenibles incorpora un festival, sino cómo están integradas en su gestión y qué resultados producen”.

Espacio de generación de energía solar en un festival de música.

Espacio de generación de energía solar en un festival de música. / /

Para ello es preciso analizar movilidad, accesibilidad, energía, agua, materiales y circularidad, pero también gobernanza, proveedores, riesgos, alimentación, digitalización, condiciones de trabajo, diversidad, relación con la comunidad, impacto social o capacidad de innovación. No se trata, por lo tanto, solamente de realizar estas acciones positivas, sino de poder acreditar su impacto. “Instalar generación solar es positivo, pero saber cuánta energía ha producido, qué porcentaje del consumo total representa y qué emisiones ha evitado permite evaluar su efectividad”, añaden desde B Greenly. Ese cambio, de la iniciativa a la evidencia, es probablemente uno de los principales retos que afrontará el sector de los eventos durante los próximos años.

Grandes festivales en Colombia

Un buen ejemplo de ello se encuentra en dos de los grandes festivales que se celebran en Colombia, y que han sido evaluados este año mediante BGSS (B Greenly Global Sustainability Standard), un estándar internacional desarrollado por B Greenly que analiza la sostenibilidad de eventos a partir de cuatro grandes bloques: Infraestructura y Operaciones, Gestión y Gobernanza, Entorno y Sociedad, y Evaluación y Mejora.

Son el Festival Estéreo Picnic (FEP) y el Festival Cordillera, ambos celebrados en el Parque Metropolitano Simón Bolívar, pero con perfiles muy distintos. El primero alcanzó un 83,2% de valoración total, mientras que Festival Cordillera obtuvo un 84%. Ambos se situaron en el nivel BGSS Performance, con un grado de madurez prácticamente equivalente. El primero presenta una especial fortaleza en la dimensión social y comunitaria, mientras que el segundo destaca especialmente en energía e innovación aplicada, con la incorporación de dos granjas solares.

Zona para personas con movilidad reducida en el Festival Estéreo Picnic de Colombia.

Zona para personas con movilidad reducida en el Festival Estéreo Picnic de Colombia. / /

Una evaluación independiente, explican desde B Greenly, tiene sentido cuando permite "ordenar lo que ya se está haciendo, identificar aquello que todavía no se mide suficientemente y establecer una hoja de ruta para las siguientes ediciones". Para las organizaciones que han alcanzado cierto grado de madurez, el siguiente paso no consiste tanto en hacer más sino en medir mejor. Medir energía y emisiones, consolidar datos de agua y residuos, conocer patrones de movilidad, evaluar proveedores, cuantificar impactos sociales, comparar ediciones, establecer objetivos y comprobar posteriormente si se han alcanzado...

Afinar la comunicación

También, remarcan en B Greenly, debe cambiar la forma de comunicar. Durante mucho tiempo ha sido habitual encontrar en las notas de prensa de diversos festivales afirmaciones como “utilizamos energía renovable”, “apostamos por la economía circular” o “somos un evento comprometido con el territorio”. El futuro debería ser bastante más concreto, para explicar qué porcentaje de la energía consumida fue renovable, cuántas toneladas de dióxido de carbono se evitaron, qué porcentaje de residuos fue valorizado, qué proporción de proveedores incorporó criterios ESG o qué resultados produjo un determinado programa social.

En definitiva, la sostenibilidad de los grandes eventos ya no puede depender exclusivamente de declaraciones de intenciones ni de acciones aisladas. Necesita planificación, responsabilidades, indicadores, evidencias, evaluación y mejora continua. No porque sea necesario complicar innecesariamente la organización de un festival, sino precisamente por lo contrario: porque aquello que se mide puede gestionarse, compararse y mejorarse. “El reto para el sector, en España y fuera de ella, ya no es poder decir que un evento es sostenible. Es poder demostrarlo”, concluyen desde B Greenly.

Tracking Pixel Contents