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Brico Depot exprime el furor por el bricolaje

La filial de la cadena Kingfisher, que se benefició del confinamiento, planea duplicar sus tiendas en el país

Michael Foulds, consejero delegado de la filial española de Kingfisher.

Con 18 años de historia en España y pese a suponer solo el 3% de los resultados globales de su matriz, Brico Depot, la marca de tiendas de bricolaje con la que opera en la Península Ibérica la cadena Kingfisher, planea su expansión. El objetivo es duplicar el número de establecimientos aprovechando el auge del furor por el hogar que dejó la pandemia del coronavirus y sus meses de reclusión obligada. "El potencial del mercado español es muy grande y no lo estamos explotando como industria", asegura el consejero delegado de la filial española del gigante británico, Michael Foulds.

Tras un 2021 en el que la empresa ha registrado un aumento del 23% de las ventas (hasta los 428 millones de euros) y del 240% del beneficio (hasta un total de 14,6 millones de euros), Brico Depot quiere apostar de nuevo por "esta región". "En España hay menos oferta de bricolaje que en países como Francia, Alemania o Reino Unido y, sin embargo, cuenta con más propietarios viviendo en sus propias casas que estos tres países", explica Foulds, quien añade que en España las casas tienen "de media entre 40 y 45 años de edad y necesitan inversión y un cierto nivel de cuidado por parte de sus propietarios".

Brico Depot cuenta actualmente con 31 establecimientos en la Península Ibérica, y el objetivo es como mínimo duplicar esta cifra con algunas tiendas de entre 5.000 y 6.000 metros cuadrados, "sobre todo" en las ciudades de Madrid, Barcelona y Lisboa, pero también otras más pequeñas. De hecho, no descartan "en el futuro" llegar a acuerdos con empresas "como por ejemplo un Cepsa o un Repsol" para poder entregar los productos a sus clientes en estas estaciones de servicio o tener "esquinas" en supermercados.

Con todo, cada vez el impulso del canal ‘on line’ es mayor y el 60% de las compras que realizan sus clientes tienen ya "un viaje ‘on line’-‘off line’ y viceversa", según reconoce. Hace dos años este porcentaje era del 40%. "En momentos de pico alcanzamos ya el 10% de las ventas totales", añade. La compañía también prevé potenciar las ventas a profesionales, que suponen el 25% del total, el resto son particulares "con cierto nivel de conocimiento", según explica. Para ello, han lanzado un programa de fidelización que, bajo el nombre Scan & Collect, permite a sus usuarios tener su historial de facturas, o el servicio de ‘delivery’ en tres días y el servicio técnico en 30 minutos. "Estamos invirtiendo energía en este 25%", afirma.

Pese a la espiral inflacionista por la guerra de Ucrania, no prevén un alza de los precios. "Nuestra estrategia es garantizar siempre los precios más competitivos. No solo verificamos que tenemos estos precios más competitivos en cada mercado, sino que además ofrecemos a nuestros clientes una garantía de precio mínimo y si por un motivo u otro encuentran un producto más barato en la competencia devolvemos esta diferencia multiplicada por dos", explica.

No obstante, sí admite que ha habido escasez de suministro en algunos productos. "El contexto actual es complejo por la escasez de las materias primas y las dificultades de suministro en Europa, pero lo vemos más como una oportunidad porque nuestros clientes buscan cada vez más valor", explica. Es el caso de la madera, producto sobre el que han tenido problemas de recepción por la guerra, pero que ya han solucionado. "Hemos dejado de vender productos que vienen de estas dos regiones (Rusia y Ucrania) y estamos buscando otras fuentes, otros orígenes y otros países para comprar productos. En el caso de la madera lo hemos solucionado aunque ha sido complicado durante unos meses", indica.

El paso de la pandemia

"Yo creo que después del confinamiento la idea de invertir en el hogar, de pasar más tiempo se ha acentuado", reconoce Foulds, que no cree que vaya a decaer esta tendencia principalmente por dos motivos: el interés por el bricolaje de los ‘millenials’, el grupo de edad de entre 18 y 29 años, y el interés de los consumidores por reducir su impacto en el medioambiente.

"El 60% de nuestros clientes buscan reducir activamente su consumo de energía, frente al coste de luz o de combustible", apunta Mike. Según sus cifras, el 10% de las ventas de Kingfisher vienen de productos que reducen el consumo de energía y/o agua. Entre los ejemplos de productos más vendidos apunta a aires acondicionados más eficientes o ventanas que reducen el traspaso del calor y del frío para mantener mejor la temperatura de los interiores, mientras la laguna son los paneles solares para el autoconsumo. "En el pasado los vendimos y ahora es algo en lo que estamos trabajando", añade.

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