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Empresas

Un asiento para Lady Gaga y Lang Lang

Hidrau es la única empresa española dedicada a fabricar banquetas para piano

Raúl Romera, en las instalaciones de Hidrau. Perales Iborra

Hay que tener una holgada imaginación para, siendo calderero, visualizar que tu futuro pasa por fabricar las banquetas desde donde se toca un piano. Podría asociarse el sonido metálico de golpear una caldera con ciertas notas emanadas de un teclado. Pero no, parece excesiva tal equiparación. Sea como fuere, Antonio Romera fundó en 1975, en los estertores del franquismo, una empresa que, al cabo de medio siglo, se ha convertido en la única de su sector en España. El afamado pianista chino Lang Lang, la soprano Ainhoa Arteta y la excéntrica Lady Gaga, en la ‘Superbowl’ de 2017, han sido algunos de los músicos famosos que se han sentado en las ‘sillas’ de Hidrau Model.

El nombre de la firma tiene su aquel. Y es que, como cuenta su hijo Raúl tantos años después, el fundador, un "manitas muy emprendedor" que a los 24 años trabajaba como calderero, tenía en mente "fabricar banquetas modelo hidráulico, pero no lo consiguió con la tecnología de la época. Ahora sí tenemos patentado uno que permite regular la altura del asiento como si fuera una silla de oficina". Sigue contando Raúl Romera que su progenitor vio en este negocio una oportunidad porque en aquel momento "el piano empezó a extenderse por España, salieron academias y había una demanda creciente".

Cabina de pintura

El negocio, la verdad, empezó de una forma precaria: Antonio Romera montó una cabina de pintura en la casa de su madre en Algemesí (València). "Compraba los materiales, los montaba, los pintaba y luego los repartía en furgoneta por toda España", rememora el hijo, quien apunta que la participación en ferias de instrumentos musicales fue la punta de lanza para la expansión de la empresa. Primero, en 1980, en València, que la dio a conocer por el resto de España, y luego, en 1983, en Fráncfort, que le abrió las puertas de Europa. Raúl Romera añade que en aquel tiempo el mueble español "se caracterizaba por tener buena calidad y un buen precio, lo que nos permitió darnos a conocer a nivel internacional".

La empresa empieza a recibir más y más pedidos gracias a su distribuidor alemán y a los encargos que llegan de Francia. Así que la fábrica de apenas 600 metros cuadrados que montó su padre en 1980 -con dos secciones: una de pulimento (pintura y barniz de la banqueta) y otra de montaje y embalaje- crece un lustro más tarde y se convierte en una nave de 2.500 metros, que es donde sigue produciendo en la actualidad.

"Hacemos todo el proceso de fabricación de la banqueta desde que llegan los tableros de madera de haya. Se trocean, se lijan y se produce el esqueleto. Hay algunas que son solo de madera y otras que incluyen tapizado, aunque últimamente hemos introducido una línea de metal, que es más duradero, para universidades y centros de enseñanza musical".

La empresa fabricó en el último año 30.000 unidades de banquetas que vende a 35 países, singularmente Alemania, Estados Unidos, Japón, China y Corea del Sur. En 2021, el negocio se disparó un 35% y la facturación subió de 2,3 a 3 millones de euros, un alza que Romera achaca a que durante la pandemia "se ha generado ahorro y ha habido gente que ha recuperado el ‘hobby’ de tocar el piano o que también han renovado banquetas envejecidas".

Tiendas de música, distribuidores y fabricantes de pianos que piden asientos a medida forman el núcleo duro de la clientela de Hidrau, que, en Estados Unidos, está "muy metida en universidades". Academias de música y teatros son otros de los demandantes de los productos que fabrica la empresa de Algemesí, que da empleo a 30 trabajadores. Según su propietario, es la única firma de su sector en España y una de las ocho que se mantienen en Europa. Es, en realidad, una ‘fauna’ escasa en el mundo: en Japón y Estados Unidos solo hay una firma que fabrique banquetas. En China, donde todo es más numeroso, llegan a unas veinticinco.

Relevo

Raúl Romera tuvo que hacerse cargo del negocio, junto a su madre, en 2001, cuando el fundador falleció con solo 50 años. Tenía 23, menos de los que contaba su progenitor cuando puso en marcha el negocio un cuarto de siglo antes. "He hecho cursos de dirección de empresas y ahí he aprendido la necesidad de innovar en productos para entrar en otros mercados", afirma.

De cara al futuro, el propietario de la compañía valenciana se marca como retos la consolidación de las ventas en Estados Unidos y China, la promoción de la nueva tipografía de la marca, por la que acaba de ser distinguido por el Club de Márketing del Mediterráneo, y el lanzamiento de un nuevo modelo de banqueta eléctrica, movida por app, que memoriza la posición que precisa cada usuario con la vista puesta en comercializarla en academias.

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