A muchos y muchas de nosotros nos sonará esta situación. Despertamos a los niños, pero se quieren quedar más rato en la cama. Cuando ya se levantan, ponen impedimentos para ponerse la ropa para ir al cole. A la hora del desayuno tardan mucho en comer. Por la tarde no respetan la hora de estudio y cogen antes el videojuego…

Y como estas situaciones se dan muchas otras en las que tenemos que poner en práctica nuestra paciencia con los hijos e hijas para que el día a día salga adelante. Aquí es donde entra la importancia de educar y criar a nuestros hijos con unas rutinas fijas. Como nos cuenta Silvia Álava Sordo en este vídeo de la Comunidad Educar es Todo “los niños funcionan muy bien cuando tienen bien marcadas las rutinas […] porque les da mucha seguridad”.

Las rutinas son esenciales para los niños para su día a día: les ayuda a organizarse, les proporciona seguridad y estabilidad. Pero estas rutinas también vienen muy bien para los padres y madres, ya que son el eje que vertebra el núcleo familiar.

Beneficios de las rutinas en niños

Tanto los niños como las familias se van a beneficiar de la creación de rutinas en su día a día.

Bienestar familiar

Las rutinas permiten crear un ambiente de bienestar familiar, tanto emocional como funcional.

Asimilación de reglas y normas

Esta investigación que aborda cómo las rutinas y rituales repercuten en el día a día de la familia y en la adquisición de habilidades de los niños, señala que “las rutinas contribuyen a la definición no sólo de las reglas internas de la familia sino también de la dimensión del significado del mundo social alrededor de la familia y de las relaciones que la familia instaura con el mismo”.

Se acatan las órdenes y se dejan atrás los gritos

Amaya de Miguel, experta de la comunidad Educar es Todo y creadora de “Relájate y Educa”, cuenta que para que los niños y niñas obedezcan “los días deben ser lo mas parecidos entre sí que se puedan", es decir debe haber rutinas iguales todos los días para los niños. “Todos los días te acuestas y te levantas a la misma hora, la comida es de esta manera, se cumplen los horarios... Todos los días recoges la mesa, también cuando estás cansado. Hay una rutina en todo muy marcada en los niños, también con los dulces y con los extras".

Responsabilidad

Las rutinas y los hábitos les enseñarán a ser responsables, que se deben respetar las dinámicas de la familia. Para ello, debemos dar ejemplo. Si nosotros como padres y madres no nos saltamos unas rutinas, nuestros niños también obedecerán los ritmos que deben llevar.

Ayuda al desarrollo del niño y de su autonomía

Esta investigación explica cómo “al crear un ambiente óptimo tanto en la escuela como en el hogar, el niño aumenta su seguridad emocional, desarrolla su autonomía, capacidad de interactuar y aprendizaje”. Y es que si les damos seguridad y estabilidad en su día a día, nuestros hijos comenzarán a realizar estos hábitos ellos mismos como una forma de ser independientes y autónomos.

Tres pilares sobre los que ir creando rutinas

  • Higiene: Muchos padres y madres se encuentran con la situación de que llegada una edad los niños no les apetece entrar en la ducha, lavarse las manos o cepillarse los dientes. Por eso, desde pequeños debemos educarles en el hábito de la higiene, para que así tengan en cuenta de que ducharse o lavarse las manos es algo beneficioso para su salud, y así no pondrán tantos impedimentos para seguir esta rutina.
  • Alimentación: Debemos intentar al menos comer una vez al día en familia a la misma hora.
  • Sueño: Fijar un horario de fijo no solo le va a permitir tener una rutina de sueño, sino que también va prevenir problemas de sueño como el insomnio.

También podemos establecer rutinas para el estudio, el juego al aire libre, el cuento, el videojuego, etc.

Cómo conseguir implantar rutinas

Os damos algunos consejos para que los niños y niñas acaten sus rutinas.

Mediante el juego

La psicóloga Patricia Ramírez nos contaba cómo jugar desde primera hora puede ayudar a que los niños hagan sus rutinas. “Por la mañana cuando me levanto y preparo el desayuno yo ya empiezo jugando con mis hijos. Mi hijo es un poco perezoso. Entonces pongo mi cronómetro de runner y le digo: Pablo, te estoy cronometrando el tiempo que tardas en salir de la cama. Y el tiempo que tardas en vestirte, y el tiempo que tardas en asearte y bajar a desayunar. Y cuando baja le doy los tiempos y hago como que lo anoto en una libreta para compararlo con otros días”. Esta estrategia de educar jugando permite que los niños hagan sus rutinas a tiempo y que desde por la mañana el día en familia funcione correctamente

Dar ejemplo

¿Cómo nos comportamos delante de nuestros hijos? ¿Nos vamos a dormir cada día a una hora? ¿A veces desayunamos y otros días no? Si queremos que nuestros hijos cumplan las rutinas que les decimos, también nosotros tenemos que cumplir con nuestra parte y no saltarnos aquello que obligamos a nuestros hijos e hijas.

Respetar las rutinas

Relacionado con lo anterior, nosotros mismos tenemos que respetar las rutinas de los niños. Muchas veces tenemos la mentalidad que ejemplifica Silvia Álava Sordo: “no pasa nada si hoy retrasamos un poquito el tiempo de la ducha o el tiempo de la cena, pero cuando nos damos cuenta son las diez y el niño está sin meter en la cama y entonces nos entran las prisas y los agobios, cuando hemos sido nosotros mismos quienes hemos ido posponiendo esa situación”.