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Los parques y las obras conviven en armonía en El Llano: “Si es para mejorar, no molestan”

Las obras en la Escuelona, la calle Electra y las de la avenida Schulz rodean las zonas verdes más céntricas del barrio

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Carlos Tamargo

Da la casualidad que dos de los tres parques más céntricos de El Llano están rodeados por obras. En el parque de La Serena, los trabajos para pacificar el entorno del colegio La Escuelona llevan medio año conviviendo con vecinos y habituales a la zona de descanso. Más de lo mismo ocurre en el parque Electra, cuyos trabajos de remodelación más importantes concluyeron a principios de febrero, pero se mantienen los de las calles anexas. También tuvieron que pasar por el polvo y las vallas en el parque Manuel d’Andrés Fernández con motivo del mantenimiento y rebaja de aceras en la avenida Schulz.

Sin embargo, ante tanto ruido de maquinaria pesada junto a estas zonas de esparcimiento, los vecinos de El Llano se muestran resilientes, apelando a un bien futuro. "Algo de incordio es, no hay que negarlo, pero ya a estas alturas se soporta", expresa Antonio Prieto, sentado en uno de los bancos frente a la reforma de La Escuelona. "No me molesta para nada todo lo que están haciendo, con tal de que lo dejen bien", apunta a su lado Ceferino Fernández.

Ambos, veteranos ya del barrio, suelen aprovechar días como el de este jueves, con buen tiempo que tan poco aparecen últimamente, para disfrutar la mañana en las diversas zonas verdes del barrio. "Hay días que igual prefiero ir a las terrazas de los bares, si justo están picando fuerte", confiesa Prieto, que añade dos matices. "Lo que más me molesta es que tengo que dar toda la vuelta para llegar hasta aquí y que no haya servicios públicos", enumera el parroquiano, mientras que Fernández sigue mostrándose optimista. "Lo que no nos podemos quejar es de zonas verdes, por toda la zona hay parques para sentarse", remata.

Unas calles más allá, en el parque Electra, Isabel Pérez, Isabel Diego y María Lago charlan sin preocupaciones, mientras a unos metros uno de los operarios coloca una valla. "Mejoró el suelo, pero no me acaba de convencer", es la opinión de Pérez que minutos antes asegura que estaba hablando del tema con sus conocidas. "Lo han dejado más para los perros que para los críos, cosa que en el de La Serena es todo al contrario", le explica Diego.

Sobre el malestar que pueden provocar las obras, ambas amigas vuelven a discrepar. "A mí me molesta", sentencia Pérez, mientras que Diego razona su opinión. "Hay que adaptarse, por el momento han terminado las del parque y estas de aquí tampoco incordian mucho", menciona señalando a los operarios de la calle Electra. En la misma línea, habla María Lago. "Quedó muy guapo, cansa un poco tenerlas todos los días, pero no queda otra", afirma. En lo que están de acuerdo las tres es en que el barrio cuenta con suficientes zonas verdes y aunque ahora estén pasando por chapa y pintura la mayoría, las obras son un mal menor. "No hay otro remedio, para tenerlo guapo hay que pasar por esto", responde Diego.

Donde reina la paz entre niños y perros, es en el parque Manuel d’Andrés Fernández. Mientras un par de críos juegan en los columpios, Ángeles Tuya pasea a Coco por la zona verde. "Las obras de las aceras en esta zona acabaron en enero", recuerda esta vecina que tenía un remedio fácil cuando había inconvenientes por los trabajos para rebajar las aceras. "Si había mucho revuelo algún día marchaba para los Pericones", expresa esta vecina que también ve bien esta modernización de El Llano. "Son muchas obras a la vez y pueden ser incómodas, pero si el resultado es bueno, luego ni nos acordaremos de ellas", sentencia Tuya.

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