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Poesía eres tú

En medio de esta vorágine de sucesos, de días que transcurren como si fuesen meses y de la

incertidumbre de qué pasará casi de hora en hora, en nuestra ciudad hemos tenido, como un soplo de aire fresco, de belleza serena, más de una semana dedicada a la poesía.

Este género no suele ser objeto de consumo, en muchos casos se cree que es demasiado difícil y se asocia simplemente a aquellos ejercicios de métrica que hacíamos casi mecánicamente. A mí alumnado, futuros y futuras docentes, siempre les sorprende ver, además de lo hermoso de las palabras, como puede ser un recurso maravilloso no solo para la enseñanza de la literatura sino también para abordar cuestiones transversales, fomentar el espíritu crítico y trabajar aspectos emocionales tan esenciales hoy día.

Que una ciudad dedique sus espacios, sus recursos y el trabajo de tantas personas implicadas a la poesía me parece, cuanto menos, una apuesta valiente. Al fin y al cabo es poner en valor las palabras, la búsqueda de la belleza y de la emoción para movernos y conmovernos por dentro, algo que, tal vez, se nos pase en esta vida en modo piloto automático.

La poesía siempre invita a algo: a serenarse, a parar, pero también llama a la acción y buena muestra de ello son tantos y tantas poetas cuyos versos fueron puntos de partida de cambios. Y es que, la poesía es un bálsamo pero también un revulsivo.

Recuerdo nítidamente como descubrí, de corazón, la poesía en aquel COU del 92, cuando teníamos la suerte de tener una materia exclusiva para la literatura española contemporánea. Me enamoré del 27, de las vanguardias, de la poesía de la experiencia... Y desde entonces, leo poesía, compro libros de poesía y he encontrado en más de una ocasión alivio, consuelo y fuerza en muchos poemas. Así que solo me queda agradecer a quienes han hecho posible que nos pudiésemos encontrar en y

con la poesía. Siempre se pueden encontrar flores en el desierto, solo hace falta fijarse.

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