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Los héroes estaban fuera

Quienes defendían el Cuartel de Simancas no eran héroes, eran golpistas. Héroe es quien realiza una acción abnegada en beneficio de una causa noble. El golpe de estado contra la República democráticamente establecida no fue una causa noble, fue traición. Los militares traicionaron el juramento que habían prestado para defender la República, aplastando la voluntad popular por las armas con el apoyo de nazis y fascistas de Alemania e Italia, sin cuyo concurso el resultado del golpe hubiera sido otro, o ni siquiera se habría producido.

Los héroes, aunque el monumento inaugurado en 1958 diga lo contrario, estaban fuera, ellos sí cumplían las condiciones para ser héroes, luchaban por una causa noble, arriesgaron sus vidas por defender la libertad y la democracia republicanas; muchos murieron y siguen en las cunetas, otros se exiliaron o dieron con sus huesos en las cárceles franquistas.

La República inició un proyecto de modernización política y social, estableció el sufragio universal, incluido el voto femenino, aprobó derechos civiles para toda la población, creó miles de escuelas para terminar con el analfabetismo de la mayoría de ciudadanos , impulsó la cultura llevando misiones pedagógicas a las zonas rurales tradicionalmente abandonadas y aisladas, secularizó al estado terminando con el poder de la iglesia católica y su influencia en la política y la educción, aprobó la Ley de reforma agraria para terminar con el latifundismo y mejorar las condiciones de vida de los campesinos, y comenzó a descentralizar poderes aprobando los estatutos de autonomía del País Vasco y Cataluña.

Todo ello se fue al traste por el golpe de estado promovido y financiado por las familias herederas de los señores feudales que habían ostentado el poder total secularmente; contaron con el apoyo de la iglesia que se negaba a perder sus privilegios ancestrales y con el de una parte del ejército que pese al juramento de lealtad se puso al servicio de quienes les prometían el poder que la República les limitaba. Alemania e Italia apoyaron el golpe como un ensayo con todo de la Segunda guerra mundial.

No cabe resignificar un monumento que tergiversa la historia y convierte a los golpistas en héroes en detrimento de quienes lo fueron realmente y se usa para exaltar un régimen dictatorial. El monumento es un añadido al edificio, cuya protección, en todo caso,  es de inferior rango que la Ley de Memoria, y como obra de arte, puede ser desmontada y almacenada, pero no seguir exhibiéndose en su ubicación actual.

Pero sobre todo, hay una ley democráticamente aprobada, y las leyes hay que cumplirlas.

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