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A Moriyón le quedan 10 años

Entiéndase bien: no hablo de vida, ojalá le queden, como mínimo, treinta más. Tampoco me refiero a su tiempo al frente de la Alcaldía, que, en este caso, sinceramente, espero que sea bastante menos. Hablo de otra cosa. Mucho más concreta y, al mismo tiempo, mucho más reveladora.

A Moriyón le quedan diez años para poder participar en determinadas actividades como el yoga o el pilates, del Patronato Deportivo Municipal. Diez años antes de cumplir los 70. Porque, al parecer, en Xixón, cuando se alcanza esa edad, se produce algo casi automático: la exclusión. Te apartan de la convivencia intergeneracional para que vayas al espacio que se supone te corresponde por edad.

Hablaba de Moriyón en actividades del Patronato Deportivo Municipal y eso, sinceramente, sí que es algo que no creo que vaya ocurrir, no nos engañemos, no me la imagino yo en el Pabellón del Llano con el resto de señoras. Vamos a lo concreto. Da igual la forma física, da igual la capacidad, da igual la experiencia o el estado de salud. Por lo visto lo único que importa es tu edad. Que se lo digan a Carlos Soria coronado ochomiles con 86 años.

En Xixón lo han convertido en una barrera administrativa que convierte la edad en un límite rígido, incuestionable y profundamente discriminatorio. Quizás tengamos un problema de edadismo en esta ciudad. Un problema serio. Y, además, un problema de hipocresía. Porque mientras se llenan discursos institucionales con palabras como “envejecimiento activo”, “autonomía” o “participación”, la realidad demuestra justo lo contrario: decisiones que expulsan a las personas mayores de espacios que deberían ser, precisamente, de inclusión. Y eso no es política social. Eso es paternalismo y edadismo. Un paternalismo que contradice las recomendaciones de organismos nacionales e internacionales, que llevan años insistiendo en la necesidad de promover la actividad física en todas las edades como elemento clave de salud, bienestar, autonomía e integración.

Esta medida no es menor. Es, en la práctica, una vulneración de derechos de las personas mayores de 70 años en nuestra ciudad, con un sello bien grande: Ayuntamiento de Xixón. Y lo más preocupante es que empieza a formar parte de una tendencia. Una forma de entender la ciudad que clasifica, separa y ordena a las personas en compartimentos estancos: los pobres con los pobres, los mayores con los mayores, cada cual, en su sitio, sin molestar demasiado. ¿Es ese el modelo de ciudad que queremos? ¿Una ciudad que expulsa en lugar de integrar? Ayer fueron las personas usuarias del albergue, hoy son las actividades deportivas. Mañana, quién sabe.

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