Roudy Joseph, activista por los derechos de los haitianos en República Dominicana: "Siempre he estado amenazado, si no fuera por mis amigos me habrían matado"
Presentó en el CMI El Llano una conferencia sobre los abusos del gobierno dominicano sobre sus compatriotas

Roudy Joseph, frente al CMI El Llano. / LNE
Amparado por Amnistía Internacional Roudy Joseph (Puerto Príncipe, Haití, 1984) recorre España mostrando la realidad de sus compatriotas haitianos en República Dominicana, donde ha vivido mitad de su vida y ha sufrido la represión del gobierno. Defensor de los derechos humanos, ha visitado el Centro Municipal Integrado de El Llano para dar a conocer una realidad que afecta a cientos de miles de personas en situación de exclusión.
¿Cómo fueron sus inicios en la defensa de los derechos sociales?
Siempre me he interesado por el asunto social. Desde joven, en Haití, quise formar un grupo literario y cultural, pero cuando más me interesé fue después del terremoto de 2010, donde se estaba buscando la forma de ver cómo íbamos a seguir adelante. Con la Asociación de Estudiantes de la universidad estuvimos trabajando y formando comisiones para buscar ayuda, tanto para las personas en Haití, pero también para los estudiantes que fueran afectados, porque no tenían dinero para estudiar.
Viene a El Llano para contar la realidad que viven los haitianos en República Dominicana.
Estamos presentando cuál es la situación de los derechos humanos de las personas de origen haitiano en República Dominicana. Lo digo así porque nuestra comunidad también está compuesta por descendientes. El gobierno de República Dominicana promulgo una sentencia, que mucha gente no conoce, pero sí hubo un revuelo internacional, privando de la nacionalidad dominicana a miles de personas de origen haitiano. Estamos hablando de 150.000 a 200.000 personas.
¿A qué se debe que hayan sacado esta ley?
Es un tema del racismo del Estado dominicano, porque la excusa es que los padres o los progenitores de las personas que nacieron desde 1929 hasta 2010 no tenían documentos en regla en el país y les trataban como personas en tránsito. Pero llegaron desde Haití en la primera ola migratoria promovida a través del poder militar Estados Unidos a principios del siglo XX. Fueron a trabajar en la industria azucarera y se quedaron, teniendo hijos e hijas. Lo más fuerte es que la constitución de entonces sí les daba nacionalidad dominicana.
¿Por qué se ha retirado ahora?
El Estado dijo que fue un error darle documentos a la gente. Lo estuvieron quitando de forma retroactiva. Estamos hablando de personas que tienen 50, 60 años, que han vivido todo su tiempo en República Dominicana. También hay muchos jóvenes. Esto fue en 2013 y el gobierno dominicano actual es totalitario, antidemocrático y, por lo menos, racista o anti haitiano. Cada vez que tratan las políticas migratorias son más restrictivas. Lo último, ha sido cruzar la política migratoria con la de salud para denegar atención básica o incluso de emergencia a personas migrantes y descendientes. Actualmente, hay muchas mujeres embarazadas haitianas que están siendo detenidas y expulsadas después de dar a luz en los hospitales, sea parto normal o por cesárea. Otras han muerto en su casa por miedo de ir a un hospital público.
¿Por qué una misma isla, dividida en dos países, tiene tantas diferencias?
Son muchos elementos de la historia y políticas de los grandes países. Un ejemplo, que mencionaba fue la ola migratoria más grande que había iniciado promovida por el poder militar de Estados Unidos. Por una razón u otra, los gringos decidieron desarrollar más la parte este de la isla, que es la República Dominicana. Trajeron, incluso de forma forzada, a muchas personas, muchos haitianos que estaban en su territorio de toda la vida y los llevaron a República Dominicana a trabajar en la industria azucarera. Hicieron del campo de azúcar el principal motor de la economía dominicana y los haitianos han sido el brazo fundamental para el desarrollo de la economía dominicana.
¿Qué papel cumple España en este conflicto?
España tiene una relación más cercana a República Dominicana. Hoy mismo, creo que el ministro de exteriores de España está en República Dominicana. Con relación a las denuncias, creemos que saben que algo pasa, pero realmente no vemos una reacción más de condena de parte del Estado español. Sospechamos que, o les da igual o ellos dejan que eso pase. Puede ser también por intereses de acuerdos. Reciente, en la cumbre que se hizo en Barcelona del progresismo, invitaron a República Dominicana y mandaron al ministro de justicia. Esa representación tuvo crítica por ambos lados. La embajadora de Estados Unidos criticó eso y otras organizaciones de izquierda dominicana reprochan al Gobierno de Sánchez por invitar a un gobierno que es totalmente servil a Estados Unidos, que de progresismo no tiene nada.
A raíz de estos problemas que expone, ¿ha notado un aumento de la migración?
Sí, totalmente. El país vive de crisis en crisis con la inseguridad generada por la violencia de las pandillas. Han ido demasiado lejos quemando casas, asesinando a gente, propios compatriotas, violando niños... Hubo una masacre de más de 200 personas ancianas asesinadas por un líder pandillero, porque a alguien le entró en la cabeza que había un brujo viejo que mató a un familiar suyo. Le dijeron que era por brujería, entonces mandó a masacrar a todos esos ancianos. Son cosas que realmente son muy crueles, que pasan del entendimiento. Tienen el control de Puerto Príncipe. Yo mismo estuve hablando con mi padre y se escuchaba los disparos, la policía no intervino en varios días.
En su caso, ¿le tocó vivir alguna situación de peligro en República Dominicana?
Hay grupos paramilitares que trabajan casi de la mano con el gobierno. Siempre me han amenazado por las redes sociales, por los medios de comunicación tradicionales, pero lo más reciente fue que en una manifestación que participé nos trataron de agredir. Si no fuera por algunos amigos que nos acompañaron en esa manifestación, me habrían matado. Mi vida y la de otra compañera también. Andaban con cuchillos, con palos, con piedras y hasta se dijo que uno de ellos tenía un alma de fuego.
La conferencia la expone en El Llano, uno de los barrios más multiculturales de Gijón y actualmente se han regularizado muchos inmigrantes que llevaban años trabajando aquí. ¿Qué piensa en contraste a lo que vive en su país?
Es el camino correcto porque a las personas no se les puede criminalizar por no tener una situación administrativa correcta. Es el camino inverso que se vive en la República Dominicana que yo tengo mi documento vigente ahora y mañana ya no lo tengo. Paso de ser un humano hoy a no ser humano mañana. Se ve que aquí también he visto que hay grupos y hasta partidos de extrema derecha que promueven el odio y las mentiras antimigratoria. Esperamos que la mayoría de las personas puedan lograr su regularización a pesar de que sabemos que van a tener muchas trabas, no de parte del gobierno en sí, pero sí del sistema.
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