Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

El último videoclub de Gijón que se mantiene en pie con más de 35.000 películas y dos salas de cine

El negocio, que abrió en 1985 y está en la calle Eulalia Álvarez de El Llano, es uno de los dos que quedan en España con espacio para proyecciones

VÍDEO: El último videoclub de Gijón se hace fuerte a base de videoproyecciones

Carlos Tamargo

Hubo un momento en el que el cine gozaba de buena salud y los videoclubs eran mecas para todos aquellos apasionados del séptimo arte que querían disfrutar de sus películas favoritas en la comodidad de su casa. Por esos años, en 2002, José Fermín Gordo se lanzó a adquirir el Videoclub 85, que como su nombre indica, se abrió en la calle Juan Alvargonzález en 1985. "Aproveché que era cliente de ellos en aquella época. A mí siempre me gustó el mundo del video y era todavía un mercado en auge. Me pilló la transición de VHS a DVD", recuerda Gordo con cierta nostalgia. La realidad actual es otra completamente distinta. Con las plataformas de streaming acaparando todo el espectáculo audiovisual, los primeros en sufrir las consecuencias fueron los videoclubs. La crisis ha llevado a que el de José Fermín Gordo, que desde 2018 está en la calle Eulalia Álvarez, sea el único que queda en Gijón.

"El alquiler, con el tiempo, irá desapareciendo y el aumento de plataformas, que cada vez hay más, ha acelerado todo", explica Gordo que, no obstante, ha visto un ligero repunte en los últimos tiempos. "Mucha gente está volviendo, no al nivel que nosotros queremos, pero que viene porque en las plataformas hay títulos que los quitan muy rápido. Sobre todo cuando son sagas y pueden ver la primera, segunda, pero les falta la tercera. También se ha notado para trabajos de instituto o con películas antiguas, que trabajamos mucho", señala.

Actualmente, cuentan con más de 35.000 títulos en tienda, también mantienen una pequeña sección de videojuegos que, recuerda, era una de las preferidas en la época de la PlayStation 2. "Los juegos de Buzz o los Singstar toda la gente los quería y teníamos hasta lista de espera, sobre todo en Navidad", rememora. Sin embargo, el gran potencial del Videoclub 85 reside tras dos puertas casi camufladas entre las estanterías y los pósters. Tras ellas, se esconde "las joyas de la corona". "Tenemos dos salas de proyección privada. La gente las alquila y coge la película en el videoclub que quiere ver con sus amigos, familia o en cumpleaños. También hay muchos directores que las usan para ver sus proyectos o presentarlos", enumera Gordo, añadiendo que se ha usado "hasta para ver vídeos de boda".

Ya es raro encontrar videoclubs, que en España casi se pueden contar con los dedos de las manos, pero más aún es que tengan dos salas para proyecciones. "Que conozca solo quedamos nosotros y el videoclub Video Instan de Barcelona, que es el más antiguo de España", menciona. La primera la abrió en 2019 con una ilusión que se esfumó de un plumazo con la llegada de la pandemia. "Fue un golpe muy fuerte", asume Gordo que no tiró la toalla. Pasado el bache, consiguió asentar esta evolución natural de su videoclub hasta que se ha convertido en el gran reclamo y hace dos meses estrenó la segunda sala. "Aprendimos de los errores de la primera para instalar la otra. Tiene butacas de cine real, que conseguimos de unos que iban a cerrar, un equipo de sonido de Alemania, con licencia THX, un proyector láser... realmente es un minicine", explica con orgullo Gordo. Por 15 euros por persona y juntando a más de seis, se puede disponer de la sala para ver una película con palomitas y bebida.

La tendencia de los grandes cines va en camino a lo que Gordo ya apuntó en 2018. Salas pequeñas y acogedoras para disfrutar de películas en gran calidad. "Entiendo que es complicado, porque hoy en día, llenar un cine es difícil y el beneficio lo sacan de las entradas. Aquí no se cobra, solo el alquiler de la sala", añade. Respecto al alquiler de películas, sigue teniendo su grupo de fieles que buscan títulos únicos o los encargan al videoclub para encontrarlos. También los hay que abogan por la calidad y el coleccionismo. "El soporte físico seguirá existiendo porque al que le gusta tener una película, la va a tener. Está muy bien comprar en plataformas, pero después si te pasa algo con tu cuenta pierdes todo lo que tenías ahí", resalta.

Para todos esos cinéfilos tradicionales y nuevas generaciones que buscan un consumo diferente, el Videoclub 85 seguirá siendo un reducto que goza de muy buena salud. En la mente de Gordo también se preparan nuevos proyectos como la creación de ciclos con temática especializada o manteniendo un trato cercano que hacen de este negocio de un reducto cultural de El Llano único en la región.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents