Carmen Duarte, histórica del movimiento vecinal gijonés, presenta libro en El Llano: "La libertad sexual es tan importante como la igualdad"
"Tengo miedo de que en vez de avanzar podamos retroceder porque haya gente que piense que las mujeres estamos demasiado para adelante"

Carmen Duarte, en la calle Pérez de Ayala, esquina con la avenida de El Llano. / Lucas Cid
La dramaturga Carmen Duarte García (Gijón, 1945), nació en Tremañes, pero vive en El Llano desde hace 56 años, donde fue una de las referentes del movimiento vecinal y presidenta de la asociación "Fumeru" durante un cuarto de siglo. Este jueves presenta en el Centro Municipal Integrado de El Llano (19.00 horas) el libro "Reivindicación y raigañu nel costumismu asturianu", formado por dos de las más de veinte obras de teatro que ha estrenado: "El mi fíu ye abogao" y "La secretaria".
Hábleme de esas obras.
Son muy reivindicativas. Una la estrené hace más de 20 años, es una estampa sobre una aldea en la que unos padres mandaron al hijo a estudiar a Madrid y vuelve con un novio y eso, en un pueblo, hace años era una mancha grandísima. Termina con los padres apoyando al hijo. Me salió por un tema que viví muy de cerca y eso me animó a escribir bajo mi punto de vista, que no se debe nunca de minusvalorar a una persona porque tenga una tendencia u otra, que la libertad sexual es tan importante como la igualdad, que nosotras reivindicamos siempre. La otra obra va sobre una secretaria a la que su jefe le falta al respeto. También se estrenó hace ya tiempo, pero como son tan reivindicativas en esos dos espacios, pues están a la orden del día.
¿Cómo ve la situación actual?
En lo que se refiere a las mujeres, yo siempre fui muy reivindicativa con este tema, porque vengo de una generación que las mujeres estaban mal situadas en todos los niveles de la vida, pero sobre todo en lo laboral, que era donde más se notaba la diferencia con los hombres. Yo a los 13 años ya estaba trabajando, porque había que ayudar a la casa y seguí trabajando porque tenía claro que tenía que aportar todo lo que pudiera a la casa y bueno, viví todo, no son situaciones que te contaron y que de repente tú quieres reivindicar. Son situaciones y actitudes que viví personalmente.
¿Sigue habiendo discriminación?
Hay situaciones en que sí, pero no se puede comparar a cuando yo trabajaba. La mujer tiene que seguir reivindicando porque aún no hay igualdad en todas las situaciones, pero también fuimos ganando terreno en muchos órdenes de la vida. Lo que más miedo me da ahora, es que se vuelva para atrás. Lo que no podemos hacer es dormirnos en los laureles, tenemos que seguir reivindicando que tenemos derecho a una igualdad real en todos los órdenes de la vida. Tenemos que seguir reivindicando, luchando y haciéndonos ver que la igualdad es muy buena para los hombres y para las mujeres.
¿Qué le infunde ese temor?
Yo ahora mismo ya me dedico más a leer la prensa, a escuchar declaraciones que se hacen y la verdad que me da un poquitín de no sé. Como tanto costó ir reivindicando y avanzando y fuimos avanzando pasito a pasito y consiguiendo muchas cosas, que eran casi imposibles en aquellos momentos de mi juventud, pues ahora tengo miedo de que en vez de avanzar podamos retroceder por gente que piense distinto, porque piensen que las mujeres estamos demasiado para adelante. Es una sensación personal que me da miedo y eso es muy grave, porque todo lo que se consiguió fue a base de mucho sacrificio y de mucha lucha para lograr ese sitio de dignidad en la sociedad; no nos lo regalaron.
Durante años estuvo en primera línea del movimiento vecinal.
Tuve mucha suerte porque pude luchar y pude estar en las primeras líneas, porque me casé con un hombre que nunca se interpuso entre mis ideales o mi manera de ver o mi reivindicación. Siempre me dejó libertad absoluta y eso fomentó que yo pudiera realizarme y ser la persona que fui poco a poco haciéndome a en mí misma.
Cambió mucho el barrio.
Hombre, cuando nosotros venimos para aquí, el barrio no tenía nada. Era tercermundista, teníamos chabolismo, la Cábila. Se luchó mucho para que el barrio esté como está hoy, que es residencial y en el que tenemos de todo.
¿Cuáles son las principales necesidades que hay ahora?
Mantener bien los servicios que tenemos, y la seguridad es muy importante en un barrio, la iluminación, el tráfico, que haya plazas de aparcamiento, en fin, un barrio vivo siempre se tiene que estar mirando por él.
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