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La mejora de la atención a la fragilidad en los centros sociales ya se nota en el barrio gijonés de El Llano

Un plan activo en siete centros sociales de toda la región

Jornadas de fragilidad.

Jornadas de fragilidad. / LNE

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Una "mejora significativa de la calidad de vida, refuerza su autonomía y contribuye a prevenir situaciones de dependencia". Estas son las conclusiones tras la aplicación en varios centros sociales de Asturias del programa de Atención a la Fragilidad a lo largo del 2025. Un plan del que ya se han beneficiado 148 personas, entre ellas los residentes del centro social de El Llano.

El proyecto está en marcha en siete centros: Pumarín (Oviedo), El Llano (Gijón), Mieres, Pola de Lena, La Felguera (Langreo), La Luz (Avilés) y Nava. Dentro de los usuarios, señalan desde el Gobierno regional, hay "un claro predominio de mujeres (80,4%)", lo que refleja una mayor implicación de este colectivo en las actividades y programas de envejecimiento activo. "La mayoría se sitúa en la franja de edad de 70 a 89 años y muestra un deterioro cognitivo leve, enfermedades crónicas, situaciones de soledad no deseada o aislamiento social. También hay usuarias derivadas desde el sistema sanitario o con niveles iniciales de dependencia", detallan.

El estudio, explican desde el Principado, permitió fijar indicadores "cuantitativos y cualitativos" para lograr una "mejora generalizada en los niveles de bienestar, especialmente en autonomía personal, relaciones interpersonales y bienestar físico".

Los datos, detalló Enrique Rodríguez Nuño, director general de Promoción de la Autonomía personal y Mayores, "onfirman que intervenir a tiempo en situaciones de fragilidad permite no solo mejorar la calidad de vida de las personas mayores, sino también anticiparse a la dependencia y fortalecer su autonomía desde el entorno comunitario”. Además, valoró la función de los centros sociales como “espacios clave para la prevención, el acompañamiento y la participación activa”.

Un momento de la presentación.

Un momento de la presentación. / LNE

El programa regional que se ha activado en el centro social de El Llano mezcla intervenciones grupales e individualizadas. "Tras una valoración social que se realiza al inicio, se diseñan itinerarios personalizados que integran distintas actividades dirigidas a mejorar el bienestar global. Entre las principales actuaciones figuran la estimulación cognitiva y funcional, la gestión emocional, la musicoterapia o los espacios de socialización, que favorecen la interacción y la creación de redes sociales", explican los impulsores. 

Estas medidas, resaltan desde el Principado, "han tenido un impacto relevante en la actividad física y el mantenimiento de hábitos saludables, aspectos clave para retrasar situaciones de dependencia".

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