Opinión
Versos a pie de calle
Se levantaba todos los días desde su rincón preferido de la ciudad. Los nichos de Cabueñes eran su cobijo, el lugar donde más paz encontraba. La Laboral su postal matutina.
Con la ilusión cercenada de quien se siente invisible para la sociedad, memorizaba poemas. Coqueteaba con rimas y ripios para anestesiar sus momentos de soledad. Cordobés de nacimiento, gijonés de adopción. Aquí deambuló por calles y callejones. Ningún quejido, todo sonrisas. Sobre todo cuando prestabas tu tiempo para escuchar sus poemas. ¡Cuánto nos cuesta regalar aquello que más felicidad puede dar!
Nada de tinta en papiros. La intemperie de la calle, de la noche, de la lluvia, no casa bien con papeles. Todo en su cabeza, en esa memoria prodigiosa de quien descubría belleza en cualquier rincón. Lugares que pasan inadvertidos a nuestros ojos. Ojos que creen tener mucho, cuando estamos vacíos de todo. Él sin apenas nada tenía la mayor de las posesiones: una mirada pura y cariñosa que prefiere compartir palabras a guardar tesoros.
Hace casi 8 años su sueño se hizo realidad. Era 8 de julio. 21.30. La carpa “A quemarropa” de la Semana Negra estaba llena de gente ansiosa por escuchar a Pedro. Su primer poemario impreso, “Versos a pie de calle”, se presentaba esa noche. Su sonrisa era mayúscula. Recuerdo cada gesto, cada mirada, cada verso. Los aplausos eran infinitos. Todo el mundo quería su libro. Todo el mundo quería a Pedro. En un lado de la carpa estaban Lara, Irma, Andrea, Jony… emocionados. Ellas y él saben por qué.
La vida de Pedro apenas cambió. Seguía recorriendo las mismas calles, los mismos callejones, durmiendo en el mismo cementerio… O quizás sí: sus poemas descansaban en las páginas de un libro que llevaba bajo el brazo allá donde iba. Algún recital. Alguna tertulia. Entrevistas. Once meses.
El 12 de junio de 2019, muy cerca de donde dormía, nos abandonó.
Hoy quiero recordar a Pedro y a todas las personas que luchan cada día por sobrevivir. Que sufren la invisibilidad de una sociedad que no mira atrás, que no se sienta a escuchar. A todas las personas que pelean todos los días desde hace muchos años por cambiar un sistema que aparta a quienes más sufren.
Les dejo con unos versos dedicados a Gijón del poeta Pedro Serrano:
Con voz intensa negra
hablen todos los mares
los verdes manantiales
de esta profunda tierra.
Por esta ilustre villa
luzco mi negra cruz
desde esta fina luz
en esta breve orilla.
Brille la dulce espuma
y los ricos manjares
en los negros altares
brille alegre la luna.
