Las gaviotas se adueñan de El Llano: "Se tiene que controlar a la población"
El barrio con más habitantes de Gijón también es el que más parejas de esta especie de ave alberga
Vecinos y hosteleros proponen un control más exhaustivo sobre los nidos: "Hay que actuar"

Carlos Tamargo
Ser el barrio más poblado de Gijón, con innumerables terrazas y negocios ha convertido a El Llano en el hábitat ideal para las gaviotas. Hasta 121 de las 548 parejas registradas tienen su asentamiento en esta zona, teniendo predilección por los núcleos verdes y con terrazas como el parque de La Serena o el parque Electra. Los vecinos han notado el aumento y los hosteleros también observan como, casi a diario, tienen que hacer de guardianes de las mesas exteriores ante el riesgo de asaltos aéreos.
"Son como halcones, bajan en picado cuando ven comida", asegura Orlando Cáncer, propietario de la sidrería Nava, uno de los establecimientos que se encuentran en el parque de La Serena. "Cada vez que queda un pincho o comida en la terraza, como te despistes, baja la gaviota y monta un cristo considerable: tira los platos, los vasos, todo lo de la mesa", asegura el dueño del bar que se sorprende con el tamaño de estas aves, "son grandísimas" que les causan problemas durante el servicio. "Nos ha pasado de clientes que se levantan un momentín y les voló todo lo de la mesa y ahí, ¿qué hacemos, lo cobramos? Pues no, tenemos que cambiar la consumición, poner una segunda... es un problema", expresa.
Cáncer plantea que entre los alimentos que quedan en las terrazas y las personas que acuden al parque "se hace un efecto llamada" entre las gaviotas. "La solución es quitar los nidos. De cada diez, pues quitar siete o así, no todos porque también son necesarias por temas de basura o los residuos de pescado del Musel. Pero no se puede seguir sin actuar. Cuanto más comida tienen, más se reproducen y aquí es muy fácil que se hagan con ella", expone.
Una problemática similar la sufre Yaneldys Zayas, camarera de El Café de Marina. "Justo hace unos días tuve que espantar a una porque se lanzaba a por una señora que estaba sentada en la terraza", explica, recordando un suceso traumático que le ocurrió el verano pasado. "Iba con la bandeja y nada más salir afuera se acercó una y me llevó el pincho", recuerda. Zayas asegura que en la cafetería hay una gaviota que tiene dominada la zona. "Filomena la llamamos", desvela con ironía. "Es habitual, se posan en la farola y están velando para que a la mínima que haya una oportunidad lanzarse a por la comida", añade la camarera.
"Son molestas y agresivas"
No solo los hosteleros están en pie de guerra contra las aves, los vecinos también ven como estos animales han ganado terreno en el barrio. "Entre el parque Electra y este de La Serena están continuamente dándoles de comer", explica Nicolás Castro, exponiendo uno de los motivos para que estas dos zonas verdes de El Llano sean las predilectas para que los banquetes de las gaviotas. "Les dejan donde el prao pan a punta pala y ahí se ponen a darse un festín", apunta José Manuel Vivero, señalando una parte ajardinada de La Serena donde parece que todos los días les dan de comer.
"Antes atacaban más a la mar, pero ahora saben que tienen la comida más a mano en tierra y se han asentado por toda la ciudad", expone, por su parte, Marciano Vidal, a lo que a su lado, Isaac Rodríguez añade. "En las terrazas abrasan, es hasta incómodo. El problema es la gente que les da de comer, se acostumbran, porque no son tontas, que todos los días, en el mismo lugar y a la misma hora van a poder comer", remata.
La solución la expone Araceli López. "Soy de la opinión de que se las puede controlar sin tener que masacrarlas. Ir a por los nidos, por ejemplo", afirma esta vecina, respaldada por su amiga Pilar Fernández. "El control de los nidos es necesario. Está muy poblado de gaviotas y aquí en El Llano, si es en el que más gente vive, pues también será donde más gaviotas hay", menciona Fernández. Sin duda, los puntos preferidos de estas aves para atacar son las terrazas, donde "son molestas y se ponen agresivas", como expone María José García. "Ellas se ven grandes y que cada año se van acercando más. No nos tienen miedo", completa. Otro de los motivos para el aumento de la población de gaviotas se puede deber a "la falta de limpieza", asegura García que, no obstante, deja un voto de apoyo. "No veo bien el exterminio que plantean algunos, pero sí un control más exhaustivo", remata.
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