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Maribel Lugilde

Maribel Lugilde

Directora del Centro Integrado de FP de Comunicación, Imagen y Sonido de Langreo

Tributo al turista

Me he hecho una versión playa del cuento de la lechera y, tomando como referencia el millón aproximado de pernoctaciones turísticas que registra anualmente Gijón, he traducido pernocta por euro para visualizar la monetización de una tasa turística en nuestra ciudad. Según el anteproyecto de ley en el que trabaja el gobierno regional, la tasa oscilaría entre 1 y 2,5 euros, y no pagarían las personas menores de edad. Así que el millón al año parece factible. Eso sí, aplicar este canon será potestad municipal y el ayuntamiento gijonés ya ha adelantado que no está por la labor.

No parece que a Cataluña y Baleares les haya ido mal con sus respectivas tasas turísticas, que duplican y hasta triplican las planteadas en Asturias, adaptadas a entorno geográfico y tipo de establecimiento: hotel, apartamento turístico, alojamiento rural, albergue, campin o crucero. A pesar de las reticencias iniciales del sector, especialmente la patronal hotelera, ambas comunidades siguieron manteniendo su atractivo de cara a sus potenciales visitantes. Y ambas prevén ya estos ingresos de cara a sus cuentas municipales y autonómicas, para destinarlos a paliar el impacto del turismo sobre sus territorios, lo cual es también una forma de respeto al huésped.

Juega a su favor que son auténticos polos turísticos, claro. Tal vez también el hecho de que en ninguno de los dos casos la tasa fue opcional; se aplica sin excepción. Es Galicia la que ha puesto en marcha un modelo que delega en las administraciones locales la implantación o no del canon. Santiago y A Coruña se acogieron, también con ruido de sables al fondo, pero sin grandes consecuencias. Vigo se prepara. País Vasco está en ello. Ciudades como Valencia o Sevilla lo han reclamado. En la vieja Europa es un estándar.

Así que, de entrada, conforme en Asturias escalamos con entusiasmo pospandémico en nuestro potencial turístico, parece evidente que todo nos lleva en la dirección de aplicar una pequeña tarifa extra a quien nos visita. Un importe que, visto el modesto planteamiento regional, quedará diluido en el gasto del viaje. Irrisorio, diría yo, a la vista de la escalada preocupante y hasta escandalosa de los precios de alojamiento o transporte, que han convertido las escapadas vacacionales en un agujero negro en la cuenta.

El quid de la cuestión en Asturias, si la norma se materializa como se prevé, es qué ayuntamiento impone la tasa el primero de entre los que copan el pastel turístico regional: más de 2.800.000 visitantes al año, con sus 6.500.000 pernoctaciones. ¿Gijón, Oviedo, Llanes, Avilés, Cangas de Onís, Villaviciosa, Cudillero…?

Este camino no ha hecho más que empezar, pero parece más que previsible que nos toque transitarlo. Siendo ora turista, ora destino.

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