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El Llano ya atisba la gran reforma del entorno de La Escuelona: "Las obras son pesadas, pero merecen la pena"

Los trabajos de pacificación avanzan hacia su conclusión prevista para septiembre mientras residentes celebran la mejora urbana y algunos negocios lamentan meses de pérdidas

El entorno de La Escuelona encara la recta final de su transformación entre elogios vecinales y el cansancio del comercio: "Se hace largo, pero merece la pena"

Demi Taneva

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Demi Taneva

Las obras de pacificación del entorno de La Escuelona entran en su fase decisiva. Tras más de medio año de trabajos, la actuación afronta ahora la instalación de las jardineras, la colocación del adoquinado y los últimos remates antes de una finalización prevista para finales de septiembre. En la zona conviven dos realidades: la satisfacción generalizada de los vecinos, convencidos de que el barrio ganará calidad urbana, y el desgaste de algunos comerciantes, que aseguran haber sufrido importantes perjuicios durante la ejecución de los trabajos.

Según explica el encargado de la obra, Julián Hornas, los trabajos avanzan dentro de los plazos previstos. “Estamos haciendo la pavimentación, colocando las jardineras y preparando los viales para empezar con el adoquín en cuanto llegue el material. Si todo va bien, llegaremos a finales de septiembre”, señala. El responsable destaca además la colaboración vecinal durante estos meses. “Los hemos mareado cambiándoles los pasos, soportando ruido y polvo, pero el comportamiento ha sido excepcional”, agradece.

Un barrio que espera estrenar nueva imagen

Entre los residentes predomina el optimismo. Ángel Morán, vecino de la calle Sahara, considera que la actuación era necesaria. “Va a quedar bien y yo creo que el barrio va a ganar”, afirma. Aunque aprovecha para reivindicar una vieja demanda de la zona: “La pena es que no se haya hecho algún aparcamiento subterráneo porque seguimos teniendo problemas para aparcar”.

El entusiasmo es todavía mayor en el caso de Montse García, que no escatima elogios hacia el proyecto. “Estoy encantada. Esto hacía falta desde hace mucho tiempo. Va a quedar muy guapo y la obra va muy avanzada”, asegura. Para la vecina, las molestias son el precio lógico de una mejora. “Todo lleva su tiempo. Para mí merece la pena”.

Una opinión compartida por Lara Vega y Blanca Morillo, que pasan a diario por la zona. “Va muchísimo más rápido de lo que esperábamos”, destacan. “Era necesario y cuando acabe va a quedar esto perfecto”.

Más seguridad junto a los colegios

Uno de los objetivos de la actuación es reducir la presencia del tráfico rodado y dar más protagonismo al peatón en un entorno muy frecuentado por escolares y familias. “Van a dejar esto semipeatonal y era necesario dar más seguridad”, sostiene Víctor Torre. El vecino considera que la medida llega incluso con retraso. “Esto tenía que haberse hecho antes. Hay muchos colegios alrededor y los niños salen corriendo hacia el parque. Es una mejora importante”.

El desgaste del comercio

La visión cambia al cruzar la puerta de algunos negocios. Aunque muchos comerciantes reconocen que el resultado final puede ser positivo, los meses de obras han dejado huella. “Es un rollo, un problema bien grande”, resume Orlando Cáncer, propietario de la Sidrería Nava. El hostelero recuerda que los trabajos comenzaron antes de Navidad y lamenta la duración de la actuación. “Pensábamos que iba a durar menos. Llevamos siete meses y todavía queda. La gente no puede parar ni acceder con normalidad y las ventas bajaron muchísimo”.

Cáncer asegura que determinados negocios han sufrido especialmente las restricciones de acceso. En su caso, incluso la entrada de camiones necesarios para abastecer su vivero de marisco se ha complicado. “Lo perdido no se recupera nunca”, lamenta.

“Cansa, pero merece la pena”

Más templada es la opinión de Manuel Coletes, propietario de la joyería que lleva su nombre. Reconoce el desgaste acumulado tras meses de trabajos, pero mantiene una valoración favorable de la actuación. “Se hace largo y cansa, pero si quieres obtener buenos resultados después, merece la pena”, señala. Coletes se declara además partidario de reducir la presencia del coche en la ciudad. “Prefiero que haya más espacio para la gente. Yo mismo utilizo el autobús para todo”. El comerciante cree que la remodelación contribuirá a ampliar la influencia del parque de La Serena y atraer más actividad a la zona. “Creo que va a valer la pena cuando esté terminado”.

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