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Figura de la Semana: Eva Tirado, el pilar silencioso de Mar de Niebla

Analítica y meticulosa, sabe sonreír ante las complicaciones, pero sin dejar de sufrir e indignarse ante las injusticias

Eva Tirado, el pilar silencioso de Mar de Niebla

Eva Tirado, el pilar silencioso de Mar de Niebla

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El Llano

Dicen en Mar de Niebla que hay personas que no hacen ruido, pero lo sostienen todo. No es un juego de palabras vacío de contenido. Ni mucho menos. Es la forma que tienen de describir a Eva Tirado Cardet que, junto a Rocío Álvarez, dirige esta entidad que se ha convertido desde La Calzada en motor de acción social dentro y fuera del barrio, espacio de oportunidades para quienes más la necesitan y un pilar de todos los proyectos que se han ido entretejiendo en los últimos años para hacer comunidad en la zona oeste de la ciudad.

Eva Tirado se ha ganado con creces el carnet de gijonesa, aunque Gijón no sea el lugar de nacimiento que figure en su DNI. Su segundo apellido da alguna pista. Eva nació el 16 de abril de 1982 en Lleida, hija de Manolo, un emigrante andaluz trabajador de la fábrica de cervezas San Miguel, y de Paqui, una peluquera catalana. Tiene una hermana, Mónica, que le ha dado dos sobrinos que adora, Álvaro y Marc. Paquí murió no hace mucho. El resto de su familia sigue viviendo en la capital catalana, aunque en unos días estarán por Asturias para compartir vacaciones.

Su ciudad natal fue también la ciudad de sus juegos infantiles y sus primeros estudios hasta que con 18 años se fue a vivir a Barcelona con unos tíos para poder estudiar Psicología. Eso era de lunes a viernes porque los fines de semana se volvía a Lleida para trabajar en un bingo y sacarse un dinerillo. Los estudios de Psicología y una beca Erasmus la llevaron en 2002 a Turín y allí, en Italia, conoció al hombre por el que acabaría viniendo a Gijón, que la involucraría en el proyecto de Mar de Niebla y con la que acabaría formando una familia: Héctor Colunga. Aunque para eso aún faltaban algunos años.

Y es que tras el curso universitario italiano la una se volvió a Cataluña y el otro a Asturias. Tirado acabó sus estudios, ya en piso compartido y no con sus tíos, e hizo prácticas en una importante consultora dedicada a la selección de personal de Barcelona. Allí estaba cuando le surgió la oportunidad de trabajar en la oenegé Casal dels Infants como responsable de gestión del voluntariado. Una labor de envergadura ya que la entidad se manejaba por entonces en una cifra de voluntarios por encima del millar.

A esas alturas de la historia, Colunga ya se había ido a Barcelona para estar su pareja. Allí estuvieron un tiempo hasta decidir que había que cambiar de aires. Se vinieron en 2010 a Gijón a ver qué pasaba. A Tirado lo primero que le pasó fue la oportunidad de trabajar en Fundefo, una fundación dedicada a ayudar a personas sin empleo.

Pero a finales de aquel mismo año a Héctor Colunga le llamaron de Mar de Niebla con la idea de que diseñara y dirigiera una nueva etapa de la entidad que había nacido en 2004 en La Calzada para "trabajar por las personas, para las personas y desde las personas". Cuando se habló de la necesidad de profesionalizarse, Colunga no tuvo dudas en quien podía ser perfecta por sus conocimientos y experiencia para encargarse del área de inserción laboral. Solo faltaba "engañarla" para que dejara su trabajo y su nómina por una aventura menos estable.

El fichaje de Eva Tirado por Mar de Niebla se consumó en 2011. Allí sigue. Primero fue orientadora en procesos de acompañamiento al empleo, luego coordinadora de proyectos y en 2015 paso a incorporarse al equipo directivo donde se encontró con Rocío Álvarez. Cuando en 2024 Colunga dejó la dirección la asumieron Tirado y Álvarez. Experiencia contrastada ambas y perfiles complementarios. La fórmula funciona.

Quienes trabajan con ella destacan su capacidad de análisis, su rigor, su meticulosidad, su talento natural para los datos... Todo lo después refleja a la hora de elaborar proyectos. Pero también su forma de escuchar y de sonreír cuando las cosas se complican, que es algo que ocurre más veces de lo deseado. Su vocación de trabajo es brutal, dicen los más cercanos, igual que su indignación ante las injusticias. Eso, a veces, hace que se queme.

Ahora mismo su vida es Mar de Niebla y los hijos que comparte con Héctor Colunga, Unai de 8 años y Vera de 6. Llevarlos de extraescolar en extraescolar, participar en las asociaciones de padres y madres de sus centros escolares y jugar con ellos la han dejado sin tiempo libre. Hace vida de mama de parque, dicen sus amigas. Así que cuando le queda un rato para ella lo disfruta tirada en el sofá de su casa de El Llano viendo un capítulo tras otro de alguna serie. Y si hay algo que festejar no hay duda: cocina japonesa. Su comida favorita.

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