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Opinión | La trastienda

El valor de la palabra dada

Una parte importante de nuestra convivencia se basa en la confianza en las personas, en la certeza de que su palabra se cumplirá y con ello los principios que defienden, lo que dicen que harán y los límites de lo que no harán creando así un entorno fiable con nosotros.

Hasta en nuestro lenguaje el valor de esa palabra aparece con normalidad: "tiene palabra" y ya estas definiendo a alguien fiable, confiable, honorable. "La palabra se respeta "o incluso "mi palabra es sagrada" y no necesitas que papeles y documentos prueben lo que dijiste qué harías o dejarías de hacer. Mientras los hechos no demuestren lo contrario, y por el bien de la convivencia esperas que eso nunca se produzca, valores, principios y hechos asegurados crean un entorno de tranquilidad y convivencia.

En política esa palabra dada es cada vez más importante. Aunque algunos hechos y algunas versiones intencionadas de éstos, nos digan que el respeto a la palabra dada en política es una rareza, ni lo es tanto ni podemos bajar el listón para no seguir exigiéndola, porque el futuro de nuestra ciudad, nuestro pueblo y nuestra convivencia se fundamenta en creernos que lo dicho para conseguir nuestro voto se cumplirá sin excusas ni contradicciones.

En Gijón a principios del actual mandato, allá por el mes de junio de 2023 por primera vez, al menos para mí, se puso precio a la palabra de una Alcaldesa y lo puso ella misma. La de mi ciudad dijo "mi palabra no vale más que 70.000 votos" y con ello justificó su acuerdo de gobierno con la extrema derecha, algo que aseguro no haría nunca. No contó que parte de esos votos se habrían conseguido con esa promesa y al incumplirla dejaban de ser, éticamente suyos, aunque legalmente ya el asunto no tenía remedio. Meses más tarde su palabra ya tenia un precio menor: rompió el acuerdo firmado con la extrema derecha a cambio de convertir a un concejal en tránsfuga con empleo y sueldo. Todo un mandato fundamentado en la falta de palabra, en la ruptura de la confianza que depositaron sus votantes, en un ir tirando de tedio y contradicciones.

Se acercan las elecciones municipales, previamente habrá votaciones internas en algunos partidos políticos y lo que se diga en este momento, lo que se haga será la base de lo confiables o no que serán las personas que busquen el voto, ya sea interno de su militancia o de la ciudadanía. Y no vale hacer ahora lo que se dijo hace tiempo que no se haría, no vale la falta de coherencia entre principios y estrategias hechas públicas con lo que ahora, por muy complicada que sea la realidad, se quiera hacer o se incite a hacer. Ser fiable es mantenerse en lo dicho en las circunstancias complicadas.

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