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Opinión | Comentarios al paso

Poepintadas

Al paso que pateaba con el perro la ciudad, le entró la manía -una manía tonta como otra cualquiera- de fijarse en las fachadas pintarrajeadas. No le movía un afán censal o censor; ni hacía fotos, puesto que no le interesaban las multiformes composiciones pictóricas. Su atención se centraba en el contenido de los mensajes garabateados. Primero los memorizaba y después los anotaba en un cuaderno. Sospechaba que las frases rotuladas en muros, paredes y portones escondían gritos sordos, quizá los alientos soterrados de tribus vecinales clandestinas, marginales o disidentes. Cuando observó que ese su particular asiento registral de frases urgentes había alcanzado cierta envergadura, decidió convertir las expresiones en haikus. Ya saben, esa mínima estrofa de origen japonés de diecisiete sílabas distribuidas en tres versos de 5, 7 y 5 sílabas sucesivamente. Se empeñó en elevar a categoría poética aquellas caligrafías básicas, toscas, rudimentarias de amor o despecho, de protesta laboral o contestación política, de filosofía barata o de puro divertimento. Véanse algunas muestras de la colección epigráfica que podría titularse “Grafitihaikus” o, como el mirón prefiere, “Poepintadas”.

De amor o despecho: Acércate a mí, / coño de caramelo, / acércate a mí. // Mi rumanita / amor de mis entrañas / mi rumanita. // Te quiero tanto, / rumanita… contigo me casaría. // Si a tu ventana / llegar pudiera, torta / que te daría. // Blanca, mi amor, / por tu dios te lo pido, / saca la ESO. // Robó la casa y / hace tríos con tu hijo. / Tú, de alquiler.

De protesta laboral o contestación política: Pues va a ser que no. / Rotundo no a este ERE / en Pizza Hut. // Los parias pintan / que Espartaco vive, que / la lucha sigue. // Me pregunto, Trump: / ¿habrá birra abondo tras / tu funeral? // Porfa, no robes / a un banquero. No aguanta / la competencia. // El hambre de los / pobres paga las guerras / de los más ricos. // Patria, me cuentan; / otros, dinero esgrimen; / y suman muerte.

De filosofía barata o puro divertimento: No volverás / a bailar, Marisa, sin / revolución. // La soledad / aburre, pero nunca / traicionará. // Jamás me atrevo / a mirar a los ojos / de los mendigos. // Quien tenga miedo / a morir cualquier día, / que no me nazca. // Nadie podrá / tapar nuestra verdad si / Rambal pervive. // Mercader hay que / trueca latas llenas por / almas vacías.

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