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Orgulloso

Un diputado del PP, que consiguió su escaño acarreando bolsas del súper, dice: "Soy del PP, soy maricón y me siento muy orgulloso de ambas cosas", pero se abstieneen la votación de la ley que prohíbe las terapias de reconversión. Dice que el PP pretende que se prohíban las terapias de conversión, pero solo las de “naturaleza coercitiva” dejando fuera aquellas que se practican con el consentimiento de la víctima. Hace un totum revolutum con la ley del solo sí es sí e incluso mezcla, no podía ser de otra manera, a Miguel Angel Blanco diciendo que a él no le pidieron consentimiento para matarlo; un cúmulo de necedades incongruentes para justificar lo injustificable. Acusa a Barbón de reírse de él por preguntarse si era coherente ser gay y de derechas.

En los equipos femeninos de fútbol es normal la homosexualidad. No así en los equipos masculinos. Siempre pensé que tendría que haber futbolistas homosexuales en proporción similar a los que hay en nuestra sociedad, y que si no declaraban su condición era por miedo al rechazo de un público que suele aflorar sus peores instintos. Es peor aún, Bellerín, jugador del Betis lo explica: “El fútbol no es un espacio seguro para los homosexuales” y profundiza sobre este tema: “No he conocido a ninguno. Los que no se consideran heteros se van marchando, es algo que me explicó un antropólogo”. Quiere decir que las categorías inferiores actúan como un filtro que va expulsando a los diferentes. Tiene que ser jodido, cuando eres un adolescente,  abandonar algo que te gusta porque la turba decida qué es normal y qué no. No importa que lo hagas bien si eres no normativo.

Es un problema de educación. Niñas y niños tienen que aprender cómo es su cuerpo y lo que es la diversidad sexual, de forma didáctica y adaptada a su desarrollo. La derecha rechaza esa enseñanza tachándola de adoctrinamiento, sin embargo, al nacer bautizan a sus hijos y a los cinco o seis años, si no antes, comienzan a prepararlos para la primera comunión o los visten de nazareno para llevar algún santo en procesión, y se indignan si no pueden llevarlos a los toros, mientras permiten que crezcan desinformados por el cura de la parroquia, el profesor de religión, las redes o los espabilados de la clase. Las consecuencias están documentadas: “Las personas LGTBI reportan más del doble de autolesiones, intentos e ideaciones de suicidio que la población general”

Que la brillantez del Día del orgullo no nos ciegue. Queda mucho camino por andar, y empieza en la escuela.

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