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Cinco policías de Gijón investigados por detener con un tiro en la pierna a un joven que amenazaba a su madre con un cuchillo y un martillo

Los hechos ocurrieron en diciembre de 2025 y desde los sindicatos policiales denuncian que se trata de una imputación “vergonzosa”, “injusta” y “desproporcionada”

Número 32 de la calle Marcelino González donde se produjo la intervención.

Número 32 de la calle Marcelino González donde se produjo la intervención. / Ángel González / LNE

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Cinco agentes de la Policía Nacional tendrán que pasar por los juzgados en octubre para prestar declaración como imputados por una complicada actuación que llevaron a cabo en un domicilio de la calle Marcelino González de Gijón. A finales de diciembre del año pasado, se trasladaron hasta el barrio de El Llano después de que una mujer de avanzada edad abandonara a la carrera su casa alertando de que su hijo la había amenazado con violencia.

En el interior del piso, los propios agentes pudieron comprobar como el joven les recibía lanzándoles una maceta desde la ventana y actuando con extrema agresividad mientras portaba un cuchillo en una mano y un martillo en la otra. Posteriormente, se acreditó que padecía de problemas psiquiátricos. Ante esta situación, los miembros de la Policía Nacional, escudo en mano, intentaron reducir al joven que mostró gran resistencia, por lo que acabaron disparándole en la pierna y deteniéndole. Alguno de los agentes también resultó herido. El arrestado fue llevado al hospital donde se confirmó que su vida no corría peligro y que el brote de ira se debía a que había dejado la medicación. Contaba con antecedentes por tener encerrados a 16 cachorros en casa y uno muerto en el congelador.

Estos son los hechos por los que ahora los cinco agentes que intervinieron tendrán que responder. Una denuncia que desde los dos sindicatos principales, Jupol y Sindicato Unificado de Policía (SUP) consideran “vergonzosa”, “injusta” y “desproporcionada” y que no responde a lo que realmente ocurrió. "Los compañeros arriesgaron su vida para salvar a la mujer que estaba siendo retenida contra su voluntad y tuvieron que reducir a su hijo de la única forma que pudieron, con un disparo en la pierna tal y como indica el protocolo policial", expresan desde Jupol.

Desde Jupol denuncian que ante una actuación “escrupulosa”, sus compañeros se encuentran investigados y "sometidos a un proceso judicial en el que se enfrentan a una posible condena, con la doble punición de que, como funcionarios, puedan perder su puesto de trabajo y, con ello, el pan de sus hijos". También confían en que los magistrados y fiscales "estén a la altura de los acontecimientos". "Esperamos que se archive la causa para su tranquilidad", aseguran, reiterando su orgullo.

De la misma manera, Pablo Rojo, presidente del SUP, alega que se usó un arma de fuego en una parte no vital y en una situación de extremo peligro". "No hay que olvidar que enfrente tenían a un hombre portando dos armas blancas y que, pese a que llevaba escudo, logró herir a un agente", señala Rojo. La Policía Nacional abrió una investigación para esclarecer lo sucedido y resolviendo con que la actuación "siguió los protocolos y no se apreció mala praxis".

A nivel interno, no solo consideran que la detención fue correcta, sino que puede ser merecedora de un reconocimiento, siendo los cinco agentes propuestos para medalla. "Llevo 33 años en la Policía y 25 en la calle y este tipo de confrontaciones son las más delicadas. Te juegas el físico y tienes el miedo de no volver a casa", expresa Rojo.

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