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Presidente en tiempos de crisis


El nuevo gobierno deberá llevar a cabo profundos recortes para cumplir con los objetivos de déficit 

DPA
Mariano Rajoy
Mariano Rajoy, quien se convertirá en el próximo presidente del gobierno de España, tendrá una difícil tarea: Sacar al país de su peor crisis económica en décadas. El líder del conservador Partido Popular (PP) sube al poder después de siete años en la oposición y lo hace con los mejores resultados electorales en la historia democrática de España.

De cara al nuevo capítulo que se abre en España, Rajoy prometió hoy que no habrá milagros, pero sí "trabajo, seriedad y constancia".

También situó la lucha contra el desempleo, la crisis de deuda y el estancamiento económica entre sus prioridades, y prometió trabajar para que "se vuelva a respetar la voz de España en Europa".

"El pueblo se ha expresado. Lo ha hecho alto y claro. Ha decidido dejar lo que había y abrazar el cambio", afirmó un eufórico Rajoy, quien alcanzó la victoria tras perder contra los socialistas las elecciones de 2004 y 2008.

Para Mariano Rajoy Brey, de 56 años y licenciado en Derecho, la presidencia del gobierno supone la culminación de una larga carrera política.

Casado y padre de dos hijos, se muestra siempre orgulloso de haber sido el primero en su promoción en la universidad de su Santiago de Compostela natal y de haberse convertido con apenas 24 años en el registrador de la propiedad más joven de España. Pero la mayor parte de su trayectoria profesional ha discurrido por cargos públicos.

Ya desde principios de los años 80 ocupó cargos de diputado regional gallego, concejal, presidente de la diputación provincial de Pontevedra y vicepresidente de Galicia. Después de la victoria del PP en 1996 con José María Aznar a la cabeza, formó parte de sus dos gobiernos consecutivos, como ministro de Administraciones Públicas, Educación y Cultura, Interior y como ministro de la Presidencia y portavoz.

Desde este último cargo tuvo que afrontar el desastre por el derrame petrolero del buque "Prestige" ante las costas de Galicia, con fuertes daños medioambientales, y responder por Aznar a las críticas populares por la participación española a la invasión de Irak. En 2003, Aznar lo nombró su sucesor al frente del PP y candidato a la presidencia, tras decidir no presentarse más a las elecciones.

Y desde entonces, la sombra del ex presidente del gobierno no ha dejado tampoco de acompañarle. Su mismo contrincante electoral, el socialista Alfredo Pérez Rubalcaba, acusó en la campaña a Aznar de ser un "ventrílocuo" que maneja a Rajoy como si fuera un muñeco.

Durante los últimos años que ha pasado como jefe de la oposición, Mariano Rajoy ha centrado su política en criticar la actuación económica del gobierno de Zapatero y en tratar de derogar algunas de sus leyes, como la del matrimonio homosexual, por la cual tiene presentado un recurso ante el Tribunal Constitucional que, según dice, no piensa retirar.

En la campaña electoral, Rajoy aseguró que no negociará con ETA, después de que esta haya anunciado el "cese definitivo" de la actividad terrorista, y anunció que modificará la ley del aborto aprobada por los socialistas y que pondrá fin a las legalizaciones masivas de inmigrandes practicadas en el pasado. Además, en el ámbito cultural, busca fomentar el mecenazgo en lugar de las subvenciones.

Pero más allá de eso, es una incógnita qué medidas adoptará contra la crisis económica. Los socialistas aseguran que efectuará recortes en la sanidad, la educación, el seguro de desempleo y las pensiones, algo que Rajoy niega. Entre otros puntos, Rajoy promete ayudar a dar salida a los activos inmobiliarios de los bancos acumulados por el impago de hipotecas, desarrollar mecanismos de financiación empresarial y fomentar el ahorro privado con una deducción fiscal.

Rajoy, marcado por su emblemática barba, es seguidor como buen gallego del Deportivo de La Coruña y se dice "buen lector" de autores como Salgari, Verne y Cervantes, además de admirador de políticos como Churchill y Kohl, quienes "supieron tomar decisiones de liderazgo en momentos de grave incertidumbre".

A modo anecdótico cuenta en su autobiografía que en su juventud en León estudió en el mismo colegio de monjas que Zapatero, donde jugaba al baloncesto debido a su altura. Entre los pocos datos que revela de su pasado lejano, también recuerda que pasó el servicio militar en Valencia limpiando cuarteles: "El sargento me mandó a 'limpieza', porque al preguntarme qué era y le dije que registrador creyó que le tomaba el pelo. Me pasé seis meses limpiando".

 
 
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