El Principado ha ganado en los últimos años una importante cuota de empresas de tecnologías de la información y la comunicación, lo cual muestra la clara y firme apuesta por la digitalización que se lleva a cabo desde la región.

En Asturias hay talento y hay futuro para la creación de productos digitales, y, hoy por hoy, las empresas asturianas son conscientes de la necesidad de adaptarse a las demandas del mercado global para ser más competitivas. Un camino que pasa, inexorablemente, por la digitalización. 

Atreverse a probar nuevas fórmulas es vital para la empresa regional. Asturias afronta varios retos ante la transformación digital. El primero de ellos es conseguir una comunicación más fluida entre las empresas tradicionales y las tecnológicas.

Asturias tiene 68.688 empresas, según datos del INE, pero solo 2.593 tienen más de diez trabajadores. El tamaño de las compañías es relevante en un contexto en el que cada vez es más importante que se integre a más gente del ámbito tecnológico dentro del tejido empresarial, tal como defienden empresarios del sector: “La clave de la quinta revolución industrial es el ser humano”. 

Con esta premisa, los esfuerzos deben centrarse en un cambio de mentalidad que permita la transformación de las personas. Este cambio ya se ha producido. Cada vez son más las personas que consultan sus cuentas bancarias a través de una app, y eso ha provocado , por ejemplo, modelos de banca más abiertos que se imponen en la actualidad. 

De las 863 empresas que componen el sector TIC en Asturias, el 53,65% se encuadran dentro de las actividades de programación, consultoría y otras actividades relacionadas con la informática, correspondiendo el 18,54% a las empresas cuya actividad se refiere a la reparación de ordenadores y todo lo relativo al proceso de datos, hosting y actividades relacionadas; y los portales web, con un 9,85%.

En estos momentos es posible encontrar casos de éxito en sectores tan diversos como la fabricación de infraestructuras y componentes para el sector energético como la ingeniería, la sanidad y la consultoría. La generalización del trabajo digital también abre nuevas expectativas que se han acelerado con motivo de la actual pandemia.

Un plan de recuperación para mirar al futuro con optimismo 

La Unión Europea emitirá deuda para financiar el nuevo fondo destinado a paliar los efectos de la crisis

El plan de recuperación puesto en marcha por la Unión Europea abre un nuevo horizonte de posibilidades ante las empresas asturianas. Se basa en dos pilares: el presupuesto plurianual para el periodo 2021-2027, que estará dotado con 1.074 millones de euros, y un fondo de recuperación que contará con 750.000 millones de euros para conceder ayudas a los Veintisiete entre 2021 y 2023.

Para financiar el fondo, la Comisión Europea emitirá deuda en los mercados con el respaldo del presupuesto comunitario, para lo que se elevará temporalmente el llamado techo de recursos propios de las cuentas europeas. Se trata de una decisión histórica por la envergadura de la emisión conjunta, muy superior a las hechas hasta ahora, y porque se considera un paso adelante en la integración de los Veintisiete. De los 750.000 millones de euros, 390.000 millones se distribuirán en subvenciones a fondo perdido y 360.000 millones como préstamos. La mayor parte del dinero se desembolsará a través del Instrumento para la Recuperación y la Resiliencia; en concreto, 672.500 millones de euros, 312.500 de ellos como transferencias directas y 360.000 como créditos. Estas ayudas servirán para financiar programas de reformas e inversiones en los países más afectados por la pandemia. El resto se utilizará para financiar otras partidas que han visto recortada su dotación respecto a la propuesta inicial de la Comisión, víctimas de la rebaja en el nivel de subvenciones. Bruselas pedía 500.000 millones en subvenciones y 250.000 millones en préstamos.

El programa de ciencia “Horizonte Europa” pasa de 13.500 a 5.000 millones; el de inversiones “Invest EU”, de 30.300 millones a 5.600, y el Fondo de Transición Justa para el clima, de 30.000 a 10.000 millones. Desaparece el nuevo Instrumento de Solvencia para ayudar a la recapitalización de empresas que había propuesto Bruselas y la partida para ayuda exterior. Para el reparto se dividirá el fondo en dos franjas: el 70% del dinero se comprometerá entre 2021 y 2022 y el 30% restante hasta el final de 2023. La primera franja se repartirá entre los países teniendo en cuenta la población, el PIB y el nivel de paro entre 2015 y 2019. Para asignar la segunda, el indicador del paro se sustituirá por la caída registrada en el PIB.