09 de mayo de 2008
09.05.2008

Detenida la quinta parte de la Policía Local de Coslada por extorsión a bares y comercios

l Descartada la complicidad de políticos l «Se veía venir, hay mucha corrupción en la ciudad», denuncian los vecinos

09.05.2008 | 10:52

Madrid

Un total de 26 agentes de la Policía Local de Coslada (Madrid), el 20 por ciento de la plantilla, entre ellos el oficial jefe, fueron detenidos ayer en la llamada «operación Bloque» acusados de un delito de extorsión en bares de copas y comercios, en el transcurso de una operación del Cuerpo Nacional de Policía, informaron a «Efe» fuentes municipales. Entre los detenidos figura el oficial jefe del Cuerpo, que es su máximo responsable, Ginés Jiménez Buendía, acusado del mismo delito.

Jiménez Buendía es jefe de la Policía Local de Coslada desde 1986 y fue elegido presidente de la Federación de Asociaciones de Jefes de Policía Local de España en 1994 y reelegido para este cargo en 2006. En enero de 2003 la Audiencia de Madrid le absolvió de los tres delitos de detención ilegal de los que estaba acusado al considerar el tribunal que no se había acreditado que participara en la detención de tres personas en marzo de 1995.

Fuentes de la investigación informaron de que la intervención policial corresponde a la segunda fase de una operación que se inició con la investigación de una mafia de origen rumano relacionada con la prostitución. A raíz de esta investigación se determinó que había una relación entre esa mafia y algunos policías locales de Coslada.

La Jefatura Superior de Policía Nacional aseguró que en la operación sólo están implicados agentes municipales y descartó que la trama de corrupción alcance a la Corporación de gobierno ni tampoco a ningún otro empleado municipal.

Durante el desarrollo de la operación policial, más de 200 personas se concentraron frente a la sede policial para increpar e insultar a los agentes municipales que salían o entraban en el edificio, custodiado por varias decenas de antidisturbios.

«Sinvergüenzas, corruptos», fueron los gritos más coreados al paso de los agentes detenidos, que tuvieron que aguantar todo tipo de insultos. «Se veía venir», «hay mucho descontento», «la Policía actúa de forma arbitraria», «intimidaban a los dueños de los bares con los horarios de cierre», denunciaron algunos de los concentrados.

Al ser increpado, un agente de paisano se encaró con los concentrados, pero sus propios compañeros le sujetaron y le metieron en el edificio. «Todo el mundo sabía que había corrupción en la ciudad. Estábamos hartos del jefe de la Policía Local. Ha hecho daño a mucha gente e iba sobre todo a por los jóvenes que fuman porros y no a por los traficantes», denunció a «Efe» una mujer que lleva más de veinte años viviendo en Coslada, municipio de 90.000 habitantes a ocho kilómetros de Madrid.

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