15 de abril de 2010
15.04.2010

Un mostacho muy suelto de lengua

La locuacidad de Álvaro Pérez en las grabaciones hunde o daña seriamente la carrera de varios dirigentes del PP

15.04.2010 | 02:00
Álvaro Pérez, «El Bigotes».

Valencia,

Juanjo GARCÍA GÓMEZ

A principios del siglo pasado, Lenin descubrió que la llave para llegar a las conciencias pasaba por los sentimientos. Aplicando una particular variación de esta receta, Álvaro Pérez, el delegado en Valencia de Francisco Correa, halló su propia fórmula para abrir la puerta de los contratos con las administraciones: «Llevarte bien con la mujer» de los políticos, engatusar. Se lo dijo a su esposa, la ex «mamachicho» Noemí Ramal, en una conversación telefónica el 26 de enero de 2009, a menos de dos semanas de que se acabaran los días de vino y rosas de la «red Gürtel». La recomendación se refería a la ex mujer de Juan Villalonga, ex presidente de Telefónica, de cara al intento de éste de acceder a la presidencia del Real Madrid, pero la receta de Pérez era universal: «Igual que Ana Botella, cuando alguien le caía mal, pues se daba mal. Porque es igual que la relación que tengo yo con Isabel (Bas, esposa de Francisco Camps), el mismo ejemplo».

De ahí los agasajos de Pérez, perfecto relaciones públicas, a las esposas de los responsables del PP. «Te has pasado veinte pueblos», le confesó la mujer de Camps por el regalo navideño de 2008. «Te has pasado una pasada de cinco mil», le espetó la esposa del ex vicepresidente Víctor Campos, sobre su obsequio. Y todo ello, como admitió a Ramal, no por ideología. Nada de eso. «Yo hago esto solamente por una cosa: por pasta». Pasta y nada más. La «pastuki» que prometió Correa.

Y es que, más allá de los documentos sobre la supuesta financiación ilegal del PPCV y amaño de contratos, las conversaciones retratan la personalidad y forma de actuar de los responsables de la «red Gürtel». Las de Pérez, a quien el presidente Camps consideró un «amiguito del alma» y al que confesó que quería «un huevo», se han llevado por delante o tocado seriamente la credibilidad de destacados responsables del PP de primera fila.

Amante del lujo, gozaba de la confianza de Camps, a pesar de que no duda en poner motes y hacer chanzas sobre él. En una conversación con Pablo Crespo, el número dos de Correa, en noviembre de 2008, desvela que se ocupa del rediseño de la farmacia de la esposa del presidente «y estando ahí ha pasado el Curita (Camps) para ver a su chica». En otra charla con la mujer de Víctor Campos, comenta que a Camps lo llaman«FelipeGonzález, porque pasa mucho tiempo en el coto de doña Ana», en alusión a Ana Michavila, ex jefa de gabinete y hermana del ex ministro José María Michavila. También en charla con Ricardo Costa, ex número dos del PPCV, alude al vicepresidente primero, Vicente Rambla, como un «hijo de p...» por hacerse el «sueco» para saldar las deudas con su firma. «Yo, al tuerto, ¿por qué coño le voy a regalar 50.000 euros?», se queja El Bigotes, en otra grabación, al referise a los actos que le adeuda el líder del PP de Castellón, CarlosFabra.

Buena parte de la culpa del ostracismo de Costa la tienen sus conversaciones del o con El Bigotes y otros personajes de la trama, que repugnaron a la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal. «¿Ya sabe Ricardo cómo quiere el coche? Para el pedido hay que saber el color», preguntaba Crespo a Pérez sobre el lujoso Infiniti que adquirió el popular.

Las grabaciones apuntan a que la trama trabajó en la venta del coche anterior del popular y la compra del nuevo, algo que ha negado el ex secretario general del PPCV. Eso sí, la relación de Costa era tan estrecha que llegó a pedir a El Bigotes que mediara ante Camps para que lo hiciera consejero.

Álvaro Pérez desnuda el trato de favor de la Generalitat con Orange Market y apunta a otros negocios, algunos frustrados tras estallar el caso. Las grabaciones del ex concejal del PP José Peñas y una conversación de El Bigotes prueban que la trama sabía de antemano que ganaría los concursos para los contratos de Fitur 2007 y 2009. Pero además El Bigotes pretendió negociar para el Consell la gala de los premios «Grammy» y realizó gestiones para que Camps se reuniera en EE UU con un futuro ministro frustrado de Obama, Bill Richardson, como segundo plato del verdadero sueño del jefe del Consell. «Camps quiere una foto con Obama; eso es imposible, 500.000 tíos en el planeta la quieren», reveló Pérez en una charla con un abogado. También trabajó para promocionar al ex director general de RTVV, Pedro García, quien dimitió en agosto de 2009.

No se cortaba un pelo Pérez en sus conversaciones, en las que ex presó su intención de agasajar a la entonces consejera de Turismo, Angélica Such, con un reloj de 2.400 euros, como a «la hija de p... de la Perla», en alusión a la actual presidenta de las Cortes valencianas, Milagrosa Martínez.

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