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De periodista a Reina de España, la Princesa Letizia cierra el círculo

La futura soberana conserva amistades en Oviedo a las que visita con extrema discreción en sus viajes privados

"Hoy merece pasar a la primera línea una generación más joven, con nuevas energías y con una nueva forma de entender la realidad". El Rey, en su discurso de abdicación, hablaba ayer así de su hijo, el Príncipe Felipe y por extensión añadía a doña Letizia, que será la primera reina asturiana de España, con permiso de aquellas que mandaron en el reino de Asturias cuando arrancó la recuperación de la península Ibérica para el cristianismo.

Sin poner fecha aún al día, cuando llegue la coronación de don Felipe como rey será también la de doña Letizia como reina. Oviedo habrá colocado a una de las suyas, una carbayona de ley, al frente de un país que se duele de su crisis, de la económica y de la que sufren sus instituciones, sin que la Monarquía haya podido pasar por encima de ella sin embarrarse.

Letizia Ortiz Rocasolano, ovetense de 41 años, periodista de formación y profesión hasta que el amor censuró sus crónicas, lectora voraz, tozuda, trabajadora, algo mandona, perfeccionista... Todo eso y mucho más lleva en su maleta la futura reina, ahora que está más cerca de cerrar el círculo que comenzó a trazar el 1 de noviembre de 2003, cuando la Casa Real anunció el compromiso de boda entre el Príncipe de Asturias y la que entonces era relativamente popular como presentadora del informativo de más audiencia de la televisión pública.

Muchos de los que la conocen o la conocieron en su etapa preborbónica optaron ayer por el silencio. Por pudor y, también, por prudencia. Hablan los que por su conocimiento de los Ortiz Rocasolano tienen margen para pronunciarse sin caer en la indiscreción; y no todos, que los hay con estrecha relación con la madre de doña Letizia, Paloma Rocasolano, y con su hermana Telma que guardan sus sensaciones para la intimidad.

Sí se pronuncia Carmelo Bardón, actual director del colegio Gesta I, donde Letizia Ortiz cursó sus estudios de EGB. "Ha demostrado ser una mujer comprometida y de su época, que ya ha hecho mucho y más que hará a favor de la igualdad de géneros. Puede y debe aportar mucho a este país, que necesita un giro radical, gobierne quien gobierne, y al que espero que doña Letizia pueda contribuir".

En el colegio Gesta I la mañana fue ayer rutinaria. La recta final del curso lleva el horario continuado y toda actividad finaliza a la una de la tarde. La noticia de la abdicación del Rey apenas traspasó los muros del centro. El propio director lo supo ya avanzada la tarde, al dejar una reunión que le había comido la mañana. En una sala del colegio luce un panel con las fotos de la visita que cursaron los Príncipes en 2008 por el cincuentenario de la institución. La próxima será como Reyes.

Letizia Ortiz conserva amigos en Oviedo, la ciudad donde vivió hasta los 16 años. A todos los cuida en sus discretas visitas privadas a la ciudad, de las que apenas hay noticias, ni siquiera cuando ya se ha producido. Una de ellas, Mayi Vázquez, deja un par de pinceladas. "Me alegro muchísimo por ella, va a ser una reina trabajadora, actual y buena". Describe también al -por poco tiempo ya- Príncipe. "Las veces que he estado con él me ha parecido una persona sensata y buena".

La vida de la niña Letizia Ortiz en Oviedo tuvo uno de sus escenarios principales en el centro de danza de Marisa Fanjul. Allí acudía junto a sus hermanas, Telma y Érika, y también con su madre, Paloma. La relación con la titular del estudio perdura en el tiempo. Sólo el traslado de la familia a Madrid separó a la futura reina de la danza. Marisa Fanjul apostaba ayer fuerte por la que fue su alumna. "Es inteligente, sensible, educada y tiene una preparación cultural e intelectual por encima de la media. Le han salido detractores, pero ella demuestra que tiene más calidad humana que ellos. Será una gran reina, lo dirán la historia y el paso del tiempo. Su profesión ahora es muy dura, pero está demostrando ser una persona fuerte para superar las críticas destructivas", dice la profesora de danza, lanzada, hasta que empieza a dudar si no estará "hablando demasiado", con cierta desconfianza. "Los asturianos debemos estar orgullos de nuestra futura reina", decide al fin para zanjar la conversación.

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