02 de julio de 2018
02.07.2018

La incertidumbre marca la recta final de la campaña del PP previa al voto directo

Los apoyos territoriales en torno a Cospedal y Sáenz de Santamaría están equilibrados mientras persiste la incógnita del respaldo a Casado

02.07.2018 | 01:17
Soraya Sáenz de Santamaría, ayer, en un acto en Almería.

Incertidumbre y una gran incógnita en torno a Pablo Casado, el candidato que llegó para romper el enfrentamiento entre Dolores de Cospedal y que amenaza con dar la sorpresa. En esa coordenadas afrontan los seis aspirantes a ocupar la presidencia que dejó vacante Mariano Rajoy la primera fase del proceso interno, que culminará el jueves, cuando el voto directo de los más de 66.000 militantes inscritos determinará los dos candidato que seguirán en la carrera sucesoria. La decisión final corresponde a los más de 3.000 compromisarios del congreso extraordinario.

Seis comunidades -Andalucía, Madrid, Comunidad Valenciana, Castilla y León, Castilla la Mancha y Galicia- concentran 46.766 inscritos, el 70 por ciento del total. Andalucía está muy repartida entre Sáenz de Santamaría y Cospedal, según fuentes consultadas por Efe. La exvicepresidenta cuenta con los militantes y cargos más fieles a Juanma Moreno, presidente regional del partido, quien no obtuvo el favor de Cospedal para convertirse en "barón" y ponerse al frente de la mayor organización territorial. La secretaria general tiene también muchos apoyos en Andalucía y entre sus valedores figura el exministro Juan Ignacio Zoido. La comunidad andaluza estaría dividida entre ambas, pero Pablo Casado quiere también su parte y tiene apoyos, como el del alcalde de Jaén, que pueden ayudarle a sumar votos.

La segunda joya de la corona en inscritos para la primera vuelta es Madrid, que, según las mismas fuentes, se repartirían Cospedal y Casado. El presidente autonómico, Ángel Garrido, respalda a la secretaria general. Casado tiene el favor de los jóvenes pero también, aseguran sus rivales, le apoya en la sombra quien lo fue todo en Madrid y ahora está fuera de la política: Esperanza Aguirre. Fuentes de ambas candidaturas consultadas por Efe insisten en que Soraya Sáenz de Santamaría tiene poco que hacer en Madrid, algo que niegan en el entorno de la exvicepresidenta.

En la Comunidad Valenciana, tanto el círculo de Cospedal como el de Sáenz de Santamaría se arrogan el éxito el próximo jueves. La vicepresidenta ganó importantes apoyos en los últimos días, después de que los tres presidentes provinciales se inclinasen por su candidatura.

Castilla y León, la cuarta comunidad en número de inscritos para votar es, según coinciden distintas fuentes, territorio de Soraya Sáenz de Santamaría. Aunque Pablo Casado tiene también sus apoyos por su condición de diputado por Ávila.

María Dolores de Cospedal tendrá en su región, Castilla-La Mancha, la victoria más incontestable de todas. La exministra de Defensa logró que la participación aumente en un 35 por ciento con respecto al congreso regional del partido.

En Galicia, militantes y cargos siguen paralizados por la renuncia de Núñez Feijóo a concurrir a la sucesión de Rajoy. Prueba de ello es la raquítica participación en la elección directa del jueves próximo: de los 101.000 militantes que, según el censo oficial, tiene el PPdeG, la tercera región con más afiliados del país, solo 4.500 están en la lista de votantes.

Como tenían un favorito que no se presenta, se ignora a quién van a respaldar los gallegos, que parecen estar esperando a que Alberto Núñez Feijóo ofrezca alguna señal. El presidente de la Xunta, que se guarda mucho de declarar sus preferencias, recibió a todos los candidatos, pero a quien dedicó más tiempo en esta campaña fue a Cospedal. El sábado pasado, en La Coruña todo fueron halagos para la todavía secretaria general.

Dos urnas

Lo que ocurra en esas comunidades marcará probablemente el resultado de la primera vuelta, aunque no se puede desdeñar el peso que tendrán las regiones con más de 2.000 inscritos -Baleares, Canarias, Asturias, Murcia, Aragón y La Rioja- y en las que los apoyos son oscilantes.

Las urnas darán la respuesta el jueves, cuando los inscritos elegirán, por un lado, a los candidatos que llegarán al cónclave y, por otro, los más de 2.600 compromisarios que acudirán al congreso, asignados de forma proporcional a un censo nada fiable.

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