Pablo Álvarez-Pire comparte con el nuevo presidente del PP el nombre de pila y en algún sentido el cargo y la trayectoria. Álvarez-Pire es en la dirección del PP asturiano lo que Casado en la nacional -vicesecretario de Comunicación- y fue en Asturias lo que su tocayo a nivel nacional, presidente de Nuevas Generaciones. Ayer, de la victoria de Casado sacó un cargo en la junta directiva nacional, máximo órgano del partido entre congresos, y "la satisfacción y la emoción", pero más que por la victoria, "por el futuro y por la unidad" del partido, asegura. Se decía "tremendamente ilusionado" incluso antes de saber el resultado y después no admitía dudas: "De este congreso sale un partido unido y fuerte".

Votando por Casado, al que conoce desde Nuevas Generaciones y al que le une además una estrecha relación a través del gallego Javier Dorado, amigo de Casado y director general del Instituto de la Juventud, donde trabaja Pire, el nuevo miembro de la junta ejecutiva contravino las tendencias de voto de los compromisarios de su junta local -la de Oviedo-, que hicieron campaña por Soraya Sáenz de Santamaría, y la de la dirección regional del partido en Asturias, a la que pertenece y cuya cúpula se decantó también el pasado viernes por la exvicepresidenta del Gobierno. No hay disciplina de voto, pero, según fuentes de esa dirección, Pire habría comunicado anteayer a los dirigentes asturianos que formaría parte del equipo de Casado y que era él su candidato.