A la receta de Pablo Casado sólo le faltaba un ingrediente: la inmigración. El nuevo líder del PP lo añadió ayer con unas duras declaraciones en Ávila, su circunscripción electoral, en las que certificó el giro a la derecha que quiere imprimir al partido y arremetió contra el Gobierno del PSOE por su "populismo". "No es posible que haya papeles para todos. Y como no es posible, tenemos que empezar a decirlo, aunque sea políticamente incorrecto", sentenció Casado.

En la tierra de Adolfo Suárez, uno de sus referentes políticos, el nuevo presidente del PP acusó a Pedro Sánchez de producir un "efecto llamada" con su decisión de acoger a los inmigrantes del buque "Aquarius". "Mientras Sánchez estaba en Valencia recibiendo a un barco, en Almería y en Algeciras estaban llegando 1.500 inmigrantes", aseguró.

El de la inmigración es un asunto en el que "no cabe la demagogia", dijo el nuevo líder del PP. Y añadió: "La izquierda no tiene el monopolio de los buenos sentimientos. A nosotros también nos desgarra ver estas imágenes, pero creo que tenemos que ser responsables y no ser populistas".

Y asumiendo algunas de las posiciones del ministro italiano del Interior, Matteo Salvini, afirmó: "No es posible que España pueda absorber a millones de africanos que quieren venir a Europa a buscar un futuro mejor".

Además, alertó de que "hay un millón de inmigrantes esperando en las costas libias que están planteándose una nueva ruta a través de España". Casado dijo estar citando "estudios de ONG que dicen que hay 50 millones de inmigrantes africanos que están recabando dinero para poder hacer estas rutas en las que las mafias les cobran de 2.000 a 4.000 euros dejándoles en ataúdes flotantes".

Ofreció la "fortaleza" de su partido para "defender" a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Y a cuenta del salto masivo a la valla de Ceuta de la semana pasada, anunció visitas a esa ciudad autónoma y a Algeciras para "abrazar a la Guardia Civil y a la Policía Nacional" y "darles las gracias porque están defendiendo las fronteras" de España, así como los "derechos y libertades" de los españoles. Casado quiere que la frontera sur de Europa sea objeto de una política "conjunta" de la UE, "en cooperación con los países de origen".