05 de diciembre de 2018
05.12.2018
Desafío independentista

Borrell choca de nuevo con Bélgica por el apoyo a los presos soberanistas.

Expresará su "desagrado" por el apoyo de un ministro belga a la huelga de hambre de líderes independentistas

05.12.2018 | 16:42
El ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell.

El ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, ha avanzado este miércoles que el Gobierno remitirá "una comunicación diplomática normal y corriente" para expresar su "desagrado" al Ejecutivo belga por las declaraciones del ministro de Defensa belga en apoyo a la huelga de hambre emprendida en prisión por el líder de JxCat en el Parlament, Jordi Sànchez y los exconsellers Jordi Turull, Josep Rull y Joaquim Forn.

"Naturalmente, esto será objeto de una comunicación diplomática para expresar nuestro desagrado por esta clase de manifestaciones", ha asegurado el jefe de la diplomacia español en declaraciones a la prensa en la OTAN.

El titular de Defensa belga, el nacionalista flamenco Sander Loones, aseguró el pasado 1 de diciembre en su cuenta de Twitter que los políticos catalanes "se ven obligados a hacer una huelga de hambre" tras llevar "encerrados" durante "más de un año sin haber sido condenados" y criticar que "el Tribunal español no trata ni siquiera su proceso para evitar que el Tribunal de Derechos Humanos pueda pronunciarse". "Ningún demócrata debería callarse sobre esto", apostilló en el mismo 'tuit'.

Borrell ya dejó claro que estas declaraciones resultaban "inaceptables" y avanzó que recibirían "seguramente una respuesta" de España.

No lo ha hablado con su colega belga

El jefe de la diplomacia española ha precisado que sus "servicios" están estudiando cómo formalizar la protesta, "pero no pasará de una comunicación diplomática normal y corriente" y ha asegurado que no ha "tenido tiempo ni siquiera de comentarlo" con su "colega y amigo", el ministro de Exteriores belga, Didier Reynders.

Este no es el primer encontronazo del Gobierno español con los nacionalistas flamencos de la N-VA, que forman parte del Ejecutivo belga y son firmes aliados del independentismo catalán.

El momento más tenso se produjo el pasado octubre, cuando el Gobierno español retiró el estatus diplomático al delegado del Gobierno de Flandes en España por las descalificaciones reiteradas del presidente del Parlamento flamenco, Jan Peumans, también de la N-VA, que criticó el encarcelamiento de políticos catalanes por la consulta del 1-O y llegó a asegurar que "el Gobierno español es incapaz de cumplir las condiciones para formar parte de una Europa democrática".

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