12 de mayo de 2019
12.05.2019

"Muchísimas gracias, Alfredo"

Más de 8.000 personas despiden a Rubalcaba en el Congreso Los Reyes eméritos, abatidos González: "Ya le echo de menos" La "saudade" del primer ministro portugués

12.05.2019 | 00:08
Desde la derecha, sentados en la primera fila, los Reyes eméritos, la presidenta del Congreso, Ana Pastor, Sánchez y la "número dos" del PSOE, Adriana Lastra, ante el féretro del finado. Detrás (primero empezando por la izquierda), el secretario general de la FSA, Adrián Barbón.

Alfredo Pérez Rubalcaba será enterrado hoy por la tarde en la intimidad, por deseo expreso de su familia, pero ayer en el Congreso, donde fue diputado entre 1993 y 2014, tuvo una despedida acorde con la calidad política que unánimemente le otorgan desde el viernes correligionarios afines y no tan afines y enemigos declarados que, con sus elogios, han terminado por hacer buena una de sus frases más celebres: "Los españoles enterramos muy bien".

Entre las nueve de la mañana y las dos de la tarde, el Salón de los Pasos Perdidos de la Cámara baja albergó una jornada de sentido duelo colectivo. Más de 8.000 personas desfilaron ante el féretro. Y al finalizar el velatorio, un millar de condolidos esperaron ante la Puerta de los Leones la salida del ataúd para honrar al finado. Pudieron oírse entonces varios "viva España", pero también gritos de ánimo para la viuda, Pilar Goya, y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, erigido, como líder del PSOE, en máximo representante de la afligida familia socialista.

Porque afligida, de verdad, se encuentra. Al salir de la capilla ardiente, un emocionado Felipe González, con quien Rubalcaba se inició en la alta política, confesaba: "Lo hecho de menos ya". Recordaba el expresidente del Gobierno que con el exministro y exlíder, como él, del PSOE ha mantenido durante décadas una conversación que "la muerte ha roto bruscamente", en cita del Nobel García Márquez.

No menos emoción acusaban los Reyes eméritos en rostros y gestos. Don Juan Carlos y Doña Sofía visitaron la capilla ardiente un día después de que lo hicieran su hijo y monarca reinante, Felipe VI, y la Reina Letizia. El más afectado parecía Don Juan Carlos, visiblemente lloroso y abatido, quizá recordando que Rubalcaba aguantó seis semanas en el cargo al que había renunciado, la secretaría general del PSOE, para dar tiempo al relevo en el trono y que no pareciera que, entre tanto, el principal partido de la oposición era un agujero.

Profunda tristeza reflejaban también las caras del expresidente andaluz Manuel Chaves -que lloraba sin ostentación ni consuelo- y la del exportavoz socialista en el Congreso Antonio Hernando. Y "saudade" la del primer ministro portugués , António Costa, quien se dejó ver fugazmente en la capilla ardiente y recurrió a la palabra que en su lengua mejor expresa "el sentimiento por la pérdida" de alguien apreciado y admirado. El "premier" luso destacó de Rubalcaba su defensa de la libertad y su lucha contra ETA, una difícil tarea en la que coincidieron.

El resto de la jornada de duelo -que finalizó la pasada medianoche: hoy el PSOE retoma la campaña electoral- se consumió en alabanzas al fallecido, dichas o escritas en los cinco libros de condolencias abiertos en el Congreso. "Gracias" y "muchísimas gracias, Alfredo" fueron las más reiteradas. Gracias, entre otras cosas, por haber ayudado "a hacer de España un lugar más justo y civilizado".

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