-¿Qué tal los consejos de ministros sin Pablo?

-Lo importante no es quiénes nos sentamos allí, sino las muchas cosas que está decidiendo este Gobierno a pesar de la pandemia: la ley de cambio climático, la ley de educación, la ley de memoria democrática... Al final, lo importante de la coalición, con unos presupuestos y unos fondos europeos en marcha, es estabilidad política para trabajar, trabajar y trabajar.

-¿Cuánto marcará de fondo en la política nacional, tan supeditada a los pactos, lo que suceda tras el 4M en Madrid?

-Yo no le doy tanta trascendencia a las elecciones de Madrid a nivel nacional. Que el Partido Popular que representa Ayuso se haya dejado caer literalmente en la ultraderecha, al PP del resto de España no le viene nada bien. Si hay alguna consecuencia del día 4 de mayo, igual es una buena consecuencia para la posición del Partido Popular, para dónde se quiere colocar. Desde mi punto de vista está corriendo un riesgo demasiado alto cuando la señora Ayuso está liderando el Partido Popular hacia Vox. Esto es insólito en Europa. Esto es Madrid, no solo la Comunidad, es una gran capital del mundo y el Partido Popular debería de estar preocupado de lo que pase el día 4 de mayo.

-¿Qué escenario prevé el 9M y fechas posteriores cuando concluya el vigente estado de alarma? ¿Ve necesario un plan B jurídico como defienden PP y muchos otros partidos o considera que hay seguridad jurídica suficiente?

-Creo que el Partido Popular está jugando con esto. No ha tenido nunca una posición ni clara ni coherente, ni leal ni útil con la pandemia. Desde el primer minuto pensó que la pandemia era una oportunidad para derribar al Gobierno. Votaron a favor de la alarma, se abstuvieron con la alarma y en contra de la alarma, eso significa que nunca supieron lo que había que hacer. El Gobierno sí. Cuando nos encontramos con el virus, de repente en toda Europa hicimos un confinamiento absoluto, que para un Gobierno es una decisión muy contundente. Después hemos ido viendo cómo evolucionaba la pandemia, comprando las vacunas y proponiendo en Europa que se compraran todas por igual y avanzando en inmunidad para recuperar cuanto antes los espacios de sociabilidad y de salida de la crisis. Si ese es el mensaje, cómo le podemos decir a los españoles el día 10 que no ha pasado nada, que hay que seguir con los toques de queda y los confinamientos. A partir de ese día, primero, tenemos legislación sanitaria de pandemias que habla de emergencias sanitarias, que habla de la posibilidad de aislar a una persona, de confinar, habla de todo eso. Eso no nos servía para cerrar el país entero, porque eso significaba limitar derechos fundamentales, pero para afrontar ya una situación difícil, pero que tiene que entrar ya en una vía de cierta normalidad, hay que levantar y hay que trasladar un mensaje de que hay que seguir trabajando. Este Gobierno no va a permitir que en una pandemia tomemos decisiones jurídicas que debiliten las garantías del Estado de Derecho. Curiosamente ellos hablan de libertad y aquí quien está protegiéndola somos nosotros, que queremos tener una posición equilibrada entre un país que ya está inmunizado y que tiene que empezar a remontar su crisis.

-Hablando de derecho, parece instalado el de mentir sin rubor en la política actual, ¿qué es lo que más le está sorprendiendo en esta legislatura?

-La negación que hace Vox, y arrastrando al PP, a negar los datos reales. Lo que más me ha dolido es que se inventen muertos. Porque yo, que he pasado esta enfermedad y había momentos en los que pensaba que igual tengo suerte y salgo adelante, que igual no, que hayan jugado con eso, que hayan colocado en el Congreso todas las semanas los muertos para hacer política, me ha parecido traspasar una línea de decencia.

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-¿Para cuándo un pacto para renovar el Consejo General del Poder Judicial? ¿Ya es hora no cree?

-Pues mire, lo último que han dicho es que lo tenemos hecho y que cuando pase el día 4. Creo que el Partido Popular no está calibrando bien, para ir contra este Gobierno, la cantidad de cosas que está saltando por los aires. La pandemia pasará, levantaremos este país y lo sacaremos para colocarlo mucho mejor que estaba, porque vamos a disponer de unos fondos que no hubiéramos imaginado que íbamos a disponer, pero quedará la cantidad de cosas que el Partido Popular ha estallado en este liderazgo que tiene Casado y que está cogiendo un rumbo sin sentido para un partido que debería de ser demócrata y conservador, y no abrirle las puertas al discurso radical. El problema del Consejo General del Poder Judicial es que el señor Casado lleva ya dos años y medio que se niega a renovarlo, si lo estuviera estaríamos cumpliendo nuestra misión, respetando la Constitución, respetando su ley orgánica, respetando la posición que ocupa como órgano constitucional... Aquí lo que no podemos es preguntarnos qué pasa en el capítulo diecisiete, sino qué ocurrió en el capítulo uno, y es que el Partido Popular no ha querido y cuando acusa a los demás de politizar la justicia hay que preguntarle que aquí la única expresión que tenemos documentada es de un miembro de su partido diciendo que ellos controlan al Tribunal Supremo por atrás.