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La 'pista ocupada' del aeropuerto de Palma que derivó en caos en tierra

La controladora aérea Beatriz González forma parte del equipo que estaba de turno la tarde de la huida de los pasajeros marroquíes tras la supuesta emergencia médica en su vuelo

El avión de la compañía Air Arabia Maroc, el viernes, parado en el aeropuerto de Palma.

Viernes por la tarde. Noviembre. Tiempo desapacible. Era una jornada ordinaria para el equipo de controladores del aeropuerto de Palma. Un aterrizaje imprevisto por emergencia médica entraba dentro de lo habitual: «En temporada alta ocurre una vez por semana porque hay muchos vuelos», explica Beatriz González. La controladora aérea estaba el día 9 de turno en el Centro de Control de Palma. Todo rodaba hasta que «desde la torre de control nos comunicaron que había un movimiento descontrolado de personas...».

Previamente, relata la joven controladora que trabaja en Palma desde hace dos años —antes estuvo en el aeropuerto de Ibiza— el piloto del vuelo Casablanca-Estambul de Air Arabia Maroc había explicado por radio al Centro de Control de Barcelona, «por el nivel de vuelo que llevaba y la altitud que tenía en ese momento», que tenían una emergencia médica a bordo. «Hablaron con nosotros porque somos el espacio aéreo inmediatamente inferior y tenían un enfermo con coma diabético». Empezó la coordinación con la torre y el centro de operaciones del aeropuerto para empezar a gestionar la asistencia.

Siete y media de la tarde. Solicitaban un desvío en ruta lo antes posible y se consideró que lo más adecuando era en el aeropuerto de Palma. «Era un procedimiento estándar, una situación rutinaria», dice Beatriz, «hasta el momento en el que desde la torre de control nos comunican al centro que hay movimiento descontrolado de personas y se decide parar las operaciones por seguridad». Estaban ante el procedimiento que denominan los controladores «pista ocupada». Todos los vuelos que venían con destino Palma tuvieron que «entrar en espera», hasta saber si se iban a reanudar la actividad con normalidad.

Cuando se vio que no iba a ser posible se les derivó a aeropuertos alternativos: Eivissa, Menorca, Valencia y Barcelona. Se juntó «con la tormenta», que también estaba implicando desvíos esa tarde, además de que se pararon «tráficos en origen» para que cesaran las salidas con destino Palma.

La primera comunicación pública que hubo sobre el incidente llegó a través de Twitter. 19:40 horas. La cuenta oficial de los controladores daba la voz de alarma: «Espera en llegadas a Palma y posibles desvíos. Tráfico con destino a ese aeropuerto parado por seguridad. Al parecer ha aterrizado un vuelo y podría haber pasajeros de dicho vuelo deambulando por pistas y rodaduras». Un hecho insólito. Y tanto, con la veintena de pasajeros que huyeron a la carrera con la intención de quedarse ilegalmente en España y una emergencia médica que no era tal sino una treta para conseguirlo.

«Realmente que sean personas, animales u objetos para nosotros se trata igual», continúa Beatriz. Pero el viernes fue su primera vez de una pista ocupada por gente, más habitual es que la invadan aves o como una vez en el aeropuerto de Eivissa perros.

Mientras tanto, Aena, una hora después, a las 20:51 horas publicaba su primer tuit sobre el incidente. «El aeropuerto de Palma de Mallorca ha suspendido temporalmente su operativa por incidencia al desembarcar un vuelo».

¿Funcionó el procedimiento ante este incidente?. «Estamos contentos de cómo salió todo. Primó la seguridad», considera Beatriz. «Ya una vez en tierra» lo que vino después, con la escapada de los migrantes saltando la valla del recinto, es «una actuación aeroportuaria».

Sobre cómo se desarrolló aquella, con el procedimiento judicial ya en marcha ante la detención de parte de los pasajeros huidos, el director de Son Sant Joan, Tomás Melgar, declina dar declaraciones al considerar que es competencia de las Fuerzas de Seguridad.

Ahora se apunta a que se revisarán los protocolos en vigor. «A nivel de control aéreo el procedimiento» es claro y seguro; no se podría mejorar», opina Beatriz González. La portavoz de USCA (Unión Sindical de Controladores Aéreos), Susana Romero, considera que Aena y actuó de forma prudente cerrando el aeropuerto y «dando prioridad a la ambulancia y el traslado al hospital del supuesto enfermo «en un momento en el que nadie sabía exactamente qué estaba pasando».

Silencio de Marruecos

Desde la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (Aesa) se señala que se ha de esperar a tener el informe final para analizar lo sucedido.

Entre tanto, imposible obtener respuesta del Consulado de Marruecos en Palma. Su teléfono de atención al público remite a una central en el país en la que la telefonista indica que la comunicación ha de ser por correo electrónico. Quedamos a la espera de su respuesta.

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