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Entrevista

Miquel Iceta: "Es un error el 'no' de Barcelona al Hermitage"

La recuperación de los fondos para la cocapitalidad cultural y científica de Barcelona, 20 millones de euros este año, es su primer logro

Miquel Iceta, en el Ministerio de Cultura.

¿Qué ha hecho mal Cataluña para convertirse en un páramo audiovisual y qué ha hecho bien Madrid para convertirse en una potencia audiovisual?

Sin duda hay un terreno que Cataluña ha perdido y Madrid encabeza esa batalla ahora. Madrid ha tenido un 'boom' económico importante en los últimos años. Hay quien piensa que es por el efecto capitalidad, hay quien piensa que es por su especial relación con América Latina... Seguro que no hay un solo factor. Mientras que en Cataluña hemos tenido varios años de una percepción de inestabilidad y de mirar más hacia dentro que hacia fuera. Pero nada es irreversible. Creo que en Cataluña serían muy positivas estabilidad y una actitud claramente favorecedora de la inversión. Cataluña tiene un gran potencial en el terreno audiovisual y ha de aprovecharlo. En competencia y en colaboración. Uno de los proyectos del Gobierno es un 'hub' audiovisual que no se limite a Madrid sino que cubra toda España y que por lo tanto impulse en Cataluña inversiones que ayuden tanto a la producción propia como a la instalación de empresas extranjeras.

¿Planea medidas concretas para el audiovisual en Cataluña?

Va a haber cancha para todos los que sepan utilizarla. El concepto de los fondos europeos es fomentar determinados programas de inversión a los que pueden presentarse desde administraciones hasta empresas privadas. Dependerá en gran medida de las ofertas que se pongan sobre la mesa. Pero estoy convencido de que habrá grandes proyectos audiovisuales catalanes que saldrán adelante. En vez de lamentarse lo que hay que hacer es dedicar más recursos a la producción propia para no limitarnos a ser consumidores de productos ideados desde otras pautas culturales.

Confío en que cuando nos recuperemos de la pandemia y nos saquemos el miedo de encima la gente volverá a los cines

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¿Cómo visualiza en el futuro muy cercano la relación entre salas de cine y plataformas de 'streaming'?

Me gustaría que fuera una coexistencia feliz. Ver una película en una sala de cine y verla en casa es absolutamente distinto. A mí lo que me gustaría es que todo el mundo fuera a los estrenos en salas, y que con el tiempo si decide volver a gozar de ese espectáculo lo haga con una plataforma. Hay que buscar la convivencia de los dos sectores.

Miquel Iceta, en su despacho en el Ministerio de Cultura. José Luis Roca

Suena utópico.

Soy de los que piensan que no debemos resignarnos. Desde el ministerio se ha creado, y no estaba prevista, una línea de apoyo a las salas porque creemos que merece la pena que se mantenga la posibilidad de disfrutar del cine en todo su esplendor. Ahora, al final dependemos de lo que la gente decida. Confío en que cuando nos recuperemos de la pandemia y nos saquemos el miedo de encima la gente volverá a las salas.

El sector del libro es un caso opuesto al de la exhibición cinematográfica. En 2020 resistió muy bien y en 2021 prevé haber crecido en facturación entre el 15% y el 20%.

Desde luego la pandemia ha obligado al confinamiento y a buscar refugio en la lectura. Lo que espero es que haya venido para quedarse. Lo que cuesta es que una persona que no lee, lea. Pero es muy difícil que una persona que lee deje de hacerlo, más bien lee más y más. Lo que vamos a intentar es animar al lector todavía más. Acabamos de lanzar un plan de fomento de la lectura y estamos haciendo una inversión muy importante en bibliotecas públicas y también en la plataforma de préstamo de libros electrónicos eBiblio. Nos mueve la idea de que una sociedad que lee es una sociedad mejor.

Si solo contásemos con las grandes plataformas de distribución habría autores, libros y hasta géneros que desaparecerían

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La proliferación de pequeñas editoriales y de librerías parece haber ocurrido bajo el radar y al margen del ministerio.

Le han puesto nombre: bibliodiversidad. Y cuando a las cosas se les pone nombre dejan de ser 'underground'. La percepción que tenemos es que se está recuperando la idea de que el librero no es una persona que te da lo que le pides sino que te ayuda a descubrir autores y obras que no conocías. Los libreros han organizado sus plataformas de distribución frente a las grandes. Se están encontrando equilibrios. El sector de los libreros ha sabido dar respuesta. Me alegro mucho porque si solo contásemos con las grandes plataformas de distribución habría autores, libros y hasta géneros que desaparecerían.

El Gobierno francés hace tiempo que milita a favor de las librerías independientes y contra distribuidoras como Amazon. Sin ir más lejos hace poco impuso un precio mínimo para el envío de libros. ¿Y el Gobierno español?

Hay una apoyo, aunque quizá no tan capilar como en Francia. Intentamos ayudar a la formación de libreros y a la creación de plataformas pequeñas de distribución. Impulsamos congresos de libreros y bibliotecas públicas.

Hay que pensar en una oferta de turismo cultural integrada y plural que no se limite a Madrid y Barcelona

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Con el covid ha terminado la masificación de los museos. ¿El modelo prepandémico de los museos como reclamo turístico volverá a ser válido?

Vamos a tardar en volver a aquellas cifras, pero el turismo cultural cada vez debe tener más peso. España tiene la suerte de ser un museo a cielo abierto. Nuestro problema es que no tenemos suficientes recursos para cuidar como debiéramos todo nuestro patrimonio. Hay que pensar en una oferta integrada y plural que no se limite a Madrid y Barcelona. El país tiene la capacidad de ofrecer paquetes invencibles.

¿Qué opina del 'caso Carmen Mola'?

Me quedo con lo bueno: no creo que sea una mala noticia que un seudónimo de mujer ayude más que un seudónimo de hombre.

¿Cuándo veremos el primer movimiento real de la Biblioteca Pública del Estado en Barcelona, junto a la estación de França, un proyecto que se arrastra desde hace más de 20 años y que tiene un presupuesto de unos 40 millones de euros?

En 2022 hay 1,5 millones presupuestados, de los cuales 1,2 millones deben servir para vaciar el solar sobre el que hay que construir y los 300.000 restantes para adecuar el proyecto [del despacho de arquitectura Nitidus] a nuevos requerimientos. En 2023 se pondrá la primera piedra y en 2024 debería estar terminada si nada se tuerce. Habría que bautizarla, porque Biblioteca Pública del Estado en Barcelona...

¿Cómo la bautizaría?

Tengo mi opción pero me la reservo para más adelante. Puedo avanzar que me gusta la poesía.

"Como barcelonés, pienso que es un error decir 'no' al Hermitage"

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Barcelona no es precisamente una ciudad mal surtida de bibliotecas. ¿Para qué quiere un gran equipamiento como este?

En esto soy clásico. La idea de un gran templo de los libros me parece importante. Permite acoger a mucha gente, permite tener una oferta de actividades muy amplia y suele irradiar actividades que tienen que ver con la cultura y las universidades. Tiene esas ventajas. No hay nada más triste que un equipamiento vació y nunca es el caso con las bibliotecas en Barcelona, hay que reconocerlo. Pero Barcelona merece un equipamiento como la Biblioteca Estatal. Cuando lo tengamos ya podremos criticarlo. Prefiero que se critique lo ya hecho que los retrasos eternos.

La recuperada cocapitalidad cultural y científica de Barcelona aportará 20 millones de euros a instituciones locales en 2022. ¿Tiene alguna intención más sutil la cocapitalidad?

No es solo un pretexto para dar un dinero a Barcelona sino la materialización de la idea de que España tiene varias capitales. Vamos a intentar tejer redes. La cultura no solo es identidad, es también conectividad. Hay que encontrar sinergias entre dos ciudades que son competidoras pero también complementarias y que si se presentan juntas al exterior son invencibles. Fuera de Madrid y Barcelona existe la sensación de que lo que no se lleva Madrid se lo lleva Barcelona, y tampoco queremos eso. Por ejemplo, estamos en negociaciones para adquirir el archivo Berlanga, que iría a Valencia.

¿Qué opina del 'no' del Ayuntamiento de Barcelona al proyecto del Hermitage?

Como barcelonés, pienso que es un error. No añadiría mucho más. Me acuerdo de la campaña que hizo el PSOE cuando la OTAN: "De entrada, no". Pues yo creo que ante un proyecto de la envergadura del del Hermitage hay que decir: "De entrada, sí". Luego ya veremos. Se ha puesto el 'no' por delante demasiado pronto. Es verdad que puede haber problemas de ubicación, de comunicación, de saturación museística... pero no hubiera desechado de entrada esa posibilidad.

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