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Implosión en las filas populares

La guerra sucia entre Casado y Ayuso parte en dos al PP

El líder del PP expedienta a la presidenta madrileña después de que acusara a la dirección del partido de espionaje y de urdir un plan para destruirla

Fractura interna del Partido Popular

Fractura interna del Partido Popular Agencia ATLAS / Foto: EP

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Fractura interna del Partido Popular Pilar Santos / Paloma Esteban

La guerra entre Pablo Casado e Isabel Díaz Ayuso se ha desatado en toda su crudeza. Los dos antiguos amigos exhibieron sus hostilidades este jueves delante de las cámaras y con acusaciones cruzadas que incluyen detectives, dosieres, comisiones ilegales y la apertura de un expediente informativo a la presidenta. Todo se desencadenó por la publicación en "El Mundo" y "El Confidencial" de una supuesta operación de espionaje de la dirección del PP de Casado para sacarle trapos sucios a la presidenta de la Comunidad de Madrid. Ese encargo se habría hecho a través de una empresa del Ayuntamiento de la capital. La cúpula conservadora negó haber contratado ninguna empresa de detectives, aunque aseguró que sí le había pedido información a la presidenta por un contrato de 1,5 millones de euros en mascarillas con el que su hermano, Tomás Díaz Ayuso, se ha embolsado una comisión de 280.000 euros.

Tras leer las informaciones en los medios, el primero en tomar la palabra a las nueve de la mañana del jueves fue el alcalde, José Luis Martínez-Almeida. El primer edil explicó que él supo de ese supuesto espionaje en diciembre y que inició una investigación dentro de la Empresa Municipal de la Vivienda (EMV). La conclusión fue que no había habido ningún contrato ni reunión entre los empleados y un detective para conseguir información que pudiera desacreditar a Ayuso. “¿Quién deja por escrito un contrato para informar de que van a espiar a la presidenta?”, respondieron con sorna fuentes de la Puerta del Sol al escucharle.

En la sede del Gobierno madrileño estaban preparando ya la respuesta. La intervención de Ayuso fue una sucesión de frases que parecían misiles. Y la mayoría iban contra Casado o contra su número dos, el secretario general del PP, Teodoro García Egea. A Almeida, y quiso que se le notara, le salvó de la quema. “Me creo sus palabras”, afirmó.

Ayuso empezó negando “tráfico de influencias” para que su hermano, que lleva “26 años de comercial sanitario”, consiguiera algún contrato de la Comunidad. La política madrileña exigió a Casado que demuestre con pruebas que ella ha cometido alguna ilegalidad. Acusó a la dirección de espiarla y de urdir un plan “cruel” para desprestigiarla por querer presentarse al congreso del PP de Madrid. 

Información del exmarido y el exnovio

Según esas fuentes, la dirección del PP no solo encargó tareas de espionaje sobre Ayuso y su hermano. También pidieron hacer averiguaciones sobre el exmarido (Sergio Hernández-Torre), su exnovio (Jairo Alonso) y el jefe de Gabinete de la presidenta, Miguel Ángel Rodríguez, al que Génova acusa de haber dedicado buena parte de sus jornadas a debilitar a Casado y a García Egea.

En su alocución, la dirigente admitió que su hermano se benefició del contrato, pero que la operación, en abril de 2020, fue totalmente legal. Fuentes de la Puerta del Sol insistieron en que en aquellas fechas la “necesidad y urgencia de conseguir material sanitario” era “el único objetivo”. “¡Se morían 500 personas al día!”, destacaron. 

La comisión que habría recibido el hermano, sin embargo, de la que en estos momentos no existen pruebas, alcanzó un 18%, según la dirección de Casado. “Unos 280.000 euros para el hermano. Es un escándalo”, denunciaron en Génova.

El cara a cara con Casado

En su intervención, Ayuso informó de una reunión clave a la que le convocó Casado “en septiembre”. Explicó que su jefe le habló del contrato y de su hermano y le aseguró que esos detalles formaban parte de un “dosier” que le habían filtrado “desde Moncloa”, algo que el Ejecutivo de Pedro Sánchez negó. Fuentes de Sol insinuaron que la conversación fue como “un chantaje”. Ella ya había anunciado, el 31 de agosto, que quería ser presidenta del PP de Madrid y había pedido a la cúpula que convocara ya el congreso interno. 

Según fuentes de Génova, en esas fechas ella empezó una campaña para presionar a Casado con la fecha porque su objetivo era “tener poder y sentirse arropada por el PP” para frenar la investigación sobre su hermano. Para Sol, en cambio, la debilidad de Casado le hizo ver a Ayuso como “una amenaza” a su liderazgo y no supo aprovechar su tirón electoral. 

De sede a sede

La jefa del Ejecutivo acabó la intervención (sin preguntas) pidiendo que el presidente depurara responsabilidades. Todas las miradas se dirigieron a García Egea, al que en el Gobierno autonómico consideran que ha sido el que ha liderado la campaña para intentar desprestigiar a Ayuso. Sin embargo, la jornada acabó con una sola dimisión, la del director general de alcaldía, Ángel Carromero, implicado en el supuesto espionaje, según la información publicada por ‘El Confidencial’. Según fuentes de la dirección del PP, niega su participación pero da ese paso para poder “defenderse mejor” de las acusaciones y “no comprometer al Ayuntamiento”.  

Pocos minutos después de que acabara la intervención de la presidenta, la dirección del PP convocó a la prensa en la sede central para una rueda de prensa.  

García Egea anunció que la dirección había decidido abrir un “expediente informativo” a Ayuso y que deja en manos de sus abogados futuras acciones legales después de que la presidenta hubiera reconocido pagos a su hermano y tras “las acusaciones gravísimas, casi delictivas contra Pablo Casado y la dirección del partido”

El número dos popular destacó que los cargos del partido están comprometidos con la “ejemplaridad y la transparencia” y que, por esa razón, cuando en septiembre del año pasado el PP recibió información sobre un "supuesto cobro” de comisiones "en beneficio" del entorno de Ayuso, Casado la convocó en su despacho para aclararlo. Fuentes de la dirección concretan que no pusieron en manos de la fiscalía este asunto porque no tenían pruebas. El 20 de octubre, en otra reunión con García Egea, él le informó de que el partido ponía en marcha el "procedimiento de buenas prácticas" e iniciaba "una averiguación interna”. Ayuso quedó emplazada a aportar más información. “Hasta el día de hoy”, cerró el secretario general. Hasta el jueves, 17 de febrero de 2022, que quedará marcado para la historia del PP como uno de sus días más turbulentos. 

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