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Feijóo encarga al PP “bajar al menos tres decibelios” el tono de oposición

Quienes conocen al barón gallego a fondo creen que con su llegada se acabará el talante “desbocado” y “faltón” de los populares

Pablo Casado, Alberto Núñez Feijóo e Isabel Díaz Ayuso.

En mayo de 2012, José Ignacio Goirigolzarri asumió la presidencia de Bankia. La entidad estaba al borde del rescate por la gestión de Rodrigo Rato. Su primer cometido fue poner orden y asegurar su supervivencia. Lo siguiente, plantear un plan de viabilidad. El Goirigolzarri del PP se llama Alberto Núñez Feijóo. Su llegada a la presidencia del PP en las próximas semanas se da por segura en el partido, con una misión tan difícil como la que el banquero vasco se encontró en Bankia.

La apertura de esta nueva etapa genera mucha incertidumbre en el PP. Muchos no han llegado aún al límite de ponerse a estudiar gallego. No es descartable. En el partido, sobre todo en los territorios más cercanos a Pablo Casado y Teodoro García Egea, y en el grupo parlamentario –los diputados más afines– hay “nervios” por los cambios que pueda hacer el presidente de la Xunta. Quienes le conocen bien apuntan a uno esencial: “Bajar tres decibelios como mínimo el tono oposición”.

“Cerca de Vox”

En los últimos tiempos, defienden, ha sido “desbocado, faltón e insultante”. Y no solo del propio Casado. “Es el que utilizan la mayoría de los portavoces, da igual el asunto del que se hable”, señalan. “Es un tono que nos sitúa cerca de Vox”, aseguran. Este cambio, sostienen, será inmediatamente perceptible aunque tal vez sea necesario “aleccionar” a algunos parlamentarios del grupo.

Las mismas fuentes dan por sentado que el dirigente gallego, una vez que sea elegido, abordará también algunos relevos, sobre todo de las personas más significadas con Casado. La portavoz del Congreso, Cuca Gamarra, ya en los últimos días se daba por hecho que continuaría. Esa idea se ha reforzado desde que el miércoles se conoció que será la nueva coordinadora general del partido hasta que se apruebe una nueva dirección en el congreso extraordinario. Hay más dudas sobre el portavoz del Senado, Javier Maroto. Una vez que Feijóo presida el PP “tiene que hacer algunos cambios para que se note su impronta”, apuntan. Este horizonte genera mucha preocupación entre los diputados, sobre todo los más casadistas, que piden “generosidad”. Esta palabra lleva toda la semana en la boca de muchos parlamentarios.

“Todo el mundo está ahora expectante a ver qué sucede”, explican. “Feijóo tendrá que dar tranquilidad y transmitir que habrá sitio para todos”, valoraba un diputado próximo a Casado, que admite, además, que en los corrillos del PP en el Congreso sí había quien decía que les iban “a pasar a cuchillo”. Eso, apuntan, “puede ser el germen de una futura revuelta”. “Si se pone a quitar gente, en dos años estamos igual”, remarcan.

Sin embargo, esto es justo lo que una parte muy importante del PP le reprocha a Casado y a Egea. Del ya ex secretario general se dice sin ambages que “impuso un régimen del terror”. Los dos últimos años son los peores que se recuerdan, en cuanto a vida interna del partido: “Iban por todas las provincias poniendo a su propia gente; intentaron incluso complicar la vida a Feijóo pero él no se lo permitió”. Desde muchos ámbitos, se insiste en que el desgaste de Casado “viene de lejos” y el enfrentamiento con Ayuso “ha sido solo la gota que ha colmado el vaso”.

De hecho, internamente se apunta a un PP “destruido”, que el barón gallego debe “reconstruir”. No se teme que haga cambios en el poder territorial, al menos hasta después de las elecciones autonómicas y municipales, y en función de los resultados.

Hasta los dirigentes más afines a Casado y Egea cuentan con que el presidente de la Xunta tendrá esa generosidad, porque “él viene a unir”, “es serio” y “no va a poner patas arriba la organización”. “Seguro que sumará y contará con todos los territorios”, afirma un presidente autonómico. Estos líderes regionales también aseguran que la brutal crisis de los últimos días no era “un enfrentamiento entre Casado y Feijóo”, por lo que entienden que “no hay ganadores y perdedores” en los territorios. “Nadie se ha posicionado contra Feijóo”, recalca un líder regional, con la sola excepción de Ana Beltrán, diputada y presidenta del PP de Navarra, que sí siguió al lado de Casado.

“Independientemente de los más y menos afines, todos hemos dejado claro que no podíamos seguir así y solo Feijóo puede sacarnos de esta”, dice un dirigente con responsabilidades de gobierno.

El PSOE pide al nuevo PP que diga si pactará con Vox

El líder del PSOE en Castilla y León, Luis Tudanca, reclamó ayer que la futura dirección nacional del PP, con el gallego Alberto Núñez Feijóo al frente “o el que sea”, se pronuncie sobre la posibilidad de que Vox entre en el Gobierno autonómico a través de un pacto con el popular Alfonso Fernández Mañueco, a quien acusa de intentar “aprovechar el vacío de poder” a nivel nacional “para negociar lo suyo”. Tudanca afirmó que la nueva dirección popular, tras haber “ajusticiado orgánicamente” a Casado, no puede mirar para otro lado y debe afrontar si permite el primer Gobierno de coalición con la ultraderecha a nivel autonómico. “Parece evidente el acercamiento entre el PP y Vox”, dijo el socialista en referencia a la primera reunión sobre la gobernabilidad mantenida el miércoles por los candidatos de ambos partidos. “Sorprendentemente, el señor Mañueco se siente más lejos del PSOE que de Vox”, añadió. Tudanca también criticó do que a Mañueco “le indigne más la mera mención de la palabra corrupción” –motivo por el que a los 15 minutos se rompió la reunión entre los candidatos de PP y PSOE el pasado lunes–, “que la corrupción en sí misma”.

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