Suscríbete

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Investigación

Así empezó el Ave del Desierto

La carta de Juan Carlos I que recomendó a la mujer de Kashoggi como comisionista, “agujero negro” del archivo

El AVE a La Meca.

En el puzle de los hechos descritos el pasado martes al archivarse la última pieza relacionada con la adjudicación de la obra del tren de alta velocidad conocida como AVE del Desierto, hay un agujero negro. Y es el primer paso en esa operación. Se trata de una carta que escribió el entonces rey Juan Carlos I al viceprimer ministro de Arabia Saudí.

Según relata el informe del fiscal Luis Pastor, “en 2006 la Saudi Railways Organization (SRO) abre la licitación para la construcción, con financiación pública, de una línea ferroviaria de alta velocidad entre las ciudades de La Meca y Medina, llamada Haramain High Speed Railway”.  

En esas fechas, la carta del rey Juan Carlos I, a la que ha tenido acceso El Periódico es del 13 de marzo de 2006. 

Tanto los términos de la misiva con membrete del Palacio de la Zarzuela y la firma del rey así como el “correo” secreto a través del cual el monarca cursa el documento son sugerentes. 

Juan Carlos I y la reina Sofía están a un mes de realizar un viaje oficial de Estado a Ryad previsto para los días 8-10 de abril de 2006. 

El rey de España se dirige al viceprimer ministro saudí e importante miembro de la Casa Saúd. Se tratata del primer viceministro (2005-2011) y ministro de Defensa, el príncipe coronado de Arabia Saudí Sultán bin Abdullaziz Al Saud, llamado Sultán el bueno, en la que anunciaba su visita oficial entre el 8 y 10 de abril de 2006.  

Según decía iría “acompañado de una importante delegación de España y nos centraremos en mejorar nuestra relación política y económica. Espero ver a su alteza real en orden a considerar ciertos detalles que sin duda promoverían una relación más estrecha entre nuestros respectivos países....”  

He aquí el párrafo significativo: “Estoy enviando esta carta con una persona de confianza, la señora Shahpari Zanganeh, para coordinar privadamente la posibilidad de dicho encuentro”. 

Zanganeh, de origen iraní, hija de una cantante de ópera, era entonces consultora de su propia empresa EPIC y esposa del multimillonario traficante de armas saudí Adnan Kashoggi.  

Juan Carlos I enviaba un segundo mensaje: “La señora Zanganeh también presentará a su Alteza Real una carta oficial del presidente y (CEO) consejero delegado de Indra, uno de nuestros conglomerados españoles líderes, quien agradecerá la oportunidad de reunirse con el con el equipo de representantes que acertadamente designe para abordar oportunidades futuras”. 

El entonces presidente de Indra, Javier Monzón, entregó a Zanganeh, a su vez, una carta para el viceprimer ministro saudí en la que le sugería reunirse “antes de o con ocasión de la visita del rey de España a su Reino el próximo mes de abril’’. Τambién apuntaba que Shahpari Zaganeh era la persona a la que recomendaba para realizar aquellas gestiones necesarias con empresas y representantes locales en Ryad. 

La visita oficial del 8-10 de abril de 2006 tuvo lugar cuando Juan Carlos I y la asesora alemana de origen danés Corinna zu Sayn-Wittgenstein eran amantes desde 2004. Corinna viajó en el Airbus A-310 de la Fuerza Aérea Española en los asientos reservados a los miembros del gobierno, el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratines, y el ministro de Industria, José Montilla.  

Juan Carlos I y Corinna visitaron la Agencia Saudí de Inversiones Internacionales (SAGIA) en la cual el rey pronuncio un discurso sobre las posibilidades que ofrecía España, mientras la reina Sofía se hallaba de visita al hospital Príncipe Sultán Abdulaziz. 

En un comunicado del Kingdom Holding Company, el potente grupo empresarial con base en Riad que preside el príncipe Al Walid Bin Talal, se apuntaba: “La princesa Corinna acompañó al rey y a una delegación española a Arabia Saudí en una visita de Estado como consejera estratégica de la delegación”.  

Por su parte, Shahpari Zanganeh se desplazó en avión privado por invitación de Juan Miguel Villar Mir, el hombre fuerte de la constructora OHL, pilar del proyecto saudí.  

En la presentación de los proyectos empresariales en Riad, uno de las personas que intervino fue el ministro de Finanzas saudí, Ibrahim ben Abdulaziz Al-Assaf. Fue, precisamente, Al-Assaf quien, el 8 de agosto de 2008, dos años después de aquellos encuentros en Riad, ordenó la transferencia a la cuenta de la fundación Lucum 505523 de 100 millones de dólares (64,8 millones de euros) después de que el embajador saudí en Washington, Al Jubeir, transmitiera a Arturo Fasana, gestor del rey Juan Carlos I en Ginebra, la necesidad de abrir una cuenta bancaria en Suiza para recibir los fondos. 

En su relato de hechos, la Fiscalía Anticorrupción apunta que “cinco testigos relacionados con la realización del proyecto -ya fuera como consejeros delegados, directivo de una de las empresa o asesor legal-, indicaron que Zanganeh realizó tareas de gestión como la búsqueda de subcontratas en el país o mediar ante las autoridades del país. Respecto actividad real, prestando diversos servicios a los miembros del consorcio Al Shoula durante la ejecución del proyecto, constando su intervención en diversos actos y reuniones…”. 

Sin embargo, la recomendación dirigida al viceprimer ministro de Arabia Saudí acredita que tantos contactos y relaciones no llevaron a Shahpari Zanganeh (que pactó casi 95,7 millones de euros para su empresa) a prescindir del respaldo institucional inicial de Juan Carlos I para dar el pistoletazo de salida de la operación al más alto nivel.

Compartir el artículo

stats