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Aragonès reconduce las relaciones de la Generalitat con Europa tras la DUI

El 'president' se reúne con el vicepresidente de la Comisión Europea Margaritis Schinas, de paso por Barcelona, en un acto inédito desde los tiempos de Artur Mas

Pere Aragonès. EFE

Hay que remontarse a la época de Artur Mas como 'president', y su encuentro, en Bruselas, con el entonces presidente de la Comisión Europea (CE), José Manuel Durao Barroso, para hallar imágenes familiares a las vividas este jueves en el Palau de la Generalitat, con motivo de la visita del vicepresidente de la CE Margaritis Schinas, a quien su agenda le trajo a Barcelona. Desde 2015, ningún comisario europeo había puesto los pies en la sede del Govern catalán. El motivo, obvio, la irrupción del 'procès' en el 2012 y los dos embates con el Estado, el 9-N y el 1-O, y la subsiguiente declaración de independencia.

La última vez que un vicepresidente de la Comisión Europea visitó el Palau de la Generalitat se remonta a 2011 (Viviane Reading) y el último encuentro con un comisario en la sede del gobierno catalán fue en 2015, si bien posteriormente miembros del Govern han mantenido encuentros con comisarios en otras ubicaciones. Sin ir más lejos, en ese lento proceso de deshielo, hace unas semanas, también en Barcelona, el propio Aragonès departió, de manera informal, con la presidenta de la CE, Ursula Von der Leyen, en presencia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con motivo de las jornadas del Círculo de Economía.

El objetivo de la reunión, según el Executiu, era "afianzar" e "intensificar" las relaciones con las instituciones europeas y analizar los proyectos catalanes con fondos comunitarios. En lo que ha sido un encuentro "muy cordial", según fuentes catalanas, los asuntos a tratar han sido el chip europeo, el hidrógeno verde y otros relacionados con la industria de la salud y el hub audiovisual.

La reunión, de una hora de duración, ha servido también para analizar las consecuencias derivadas de la guerra de Ucrania. Una invasión rusa que, en febrero, forzó a Aragonès a redoblar sus esfuerzos por separar la imagen de Cataluña del Kremlin, justo cuando se acumulaban las noticias de los contactos del entorno de Carles Puigdemont con el de Vladimir Putin.

El 'president' asevera que hay que "reforzar la miarada al proyecto europeo y sus instituciones" porque en la UE está "el futuro"

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En resumen, un 'menú' de temas que en nada pudiera incomodar a la CE que se mantuvo al margen, en su día, de los 'presidents' Puigdemont y Quim Torra.

Cambio de actitud

El primer 'president' que notó en sus carnes el viraje de la CE, incómoda y contraria al abrazo del independentismo de lasinstituciones catalanas, fue el propio Mas. Dos años después de su encuentro, en el 2013, Durao Barroso esquivó una nueva cita. Nació entonces aquella explicación, que aun hoy usan, por ejemplo, los seguidores de Carles Puigdemont, por la que se señala que la Unión Europea no es más que un club de estados. Y que, puesta así la mesa, los órganos e instituciones europeas obedecerán el dictado de los intereses del estado en cuestión, en este caso, España.

Una visión opuesta a la del propio Aragonès, por ejemplo, quien, este mismo jueves, en un homenaje al economista y político Ramon Trias Fargas señaló que el "futuro pasa por Europa". "Hay que reforzar la mirada catalana sobre Europa y sus instituciones, y más en el contexto internacional y a pesar del requilibrio que está comportando" la invasión rusa.

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