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¿Qué llevó a la Marcha Verde?

La doctora en Historia de la ULPGC Beatriz Andreu Mediero repasa el proceso de descolonización, desde la evacuación de miles de familias canarias hasta el abono de las ayudas a los residentes españoles en la zona

Ilustración sobre la Marcha Verde.

Ilustración sobre la Marcha Verde. / Adae Santana

Las Palmas de Gran Canaria

En pleno franquismo pero ante una nueva etapa de desarrollismo económico en los sesenta, la independencia de Marruecos en 1956 y el valor de los recursos naturales del Sáhara reactivaron el interés español sobre la colonia. Sin embargo, la presión marroquí ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y las resoluciones 1514 y 1541 (XV) de la ONU que promovían y guiaban la descolonización e independencia de los pueblos coloniales, llevaron a España a convertir el territorio en provincia en 1962.

A medida que las descolonizaciones se iban sucediendo en África, Marruecos reclamaba el Sáhara Español como parte de su territorio. En los años setenta sufría una crisis económica y dependía de la exportación de fosfatos, con España como uno de sus compradores. La próxima explotación de las minas de Bucraa, más productivas y de mejor calidad que las marroquíes, amenazaba con restarle ingresos y mercado, ya que España podría convertirse en un gran competidor. Al desconfiar de una retirada española, Marruecos buscó una alianza con Argelia y Mauritania para acelerar la descolonización, ofreciendo participación en Bucraa, reconociendo fronteras y renunciando a sus reclamaciones sobre Mauritania. Argelia veía en el Sáhara una salida para sus minerales y deseaba influir en un futuro Estado saharaui, mientras Mauritania reclamaba parte de Río de Oro.

Desde la Resolución 2591 de diciembre de 1969, la ONU instó a España a organizar un referéndum en el Sáhara. Para contrarrestar la presión internacional, España promovió una manifestación en El Aaiún de adhesión a España, pero el mismo día los saharauis, bajo influencias ya de ideas nacionalistas, organizaron otra protesta paralela en el barrio de Casas de Piedra para reivindicar la independencia. Lo que ocurrió se conoce como los sucesos de Zemla, pues hubo doce muertos y varios heridos tras la represión de la Legión. Este fue el inicio del movimiento independentista. La protesta fue liderada por Bassiri, fundador del Movimiento de Vanguardia para la Liberación del Sáhara, antecedente del Frente Polisario, que se fundó en abril de 1973, en Zuerat (Mauritania), con Brahim Gali como secretario general.

Tratado de pesca roto por Marruecos

Ese año, Marruecos amplió unilateralmente sus aguas territoriales de 12 a 70 millas, lo que rompió el tratado de pesca con España y causó tensiones con incidentes y detenciones de barcos españoles. La medida alarmó a los pescadores, especialmente en Canarias, donde se estimaba que unas dos mil personas y cincuenta barcos quedarían sin trabajo.

El conflicto armado estalló con el ataque al fuerte de Janguet Quesat en mayo de 1973. Los ataques del Frente Polisario contra instalaciones españolas y las acciones de grupos nacionalistas marroquíes como el Frente de Liberación y Unidad (FLU) y el Movimiento Revolucionario de los Hombres Azules (Morehomb, por sus siglas en francés) fueron desestabilizando el Sáhara en estos años y precipitaron negociaciones en las que el propio Gobierno español estaba dividido. El Ministerio de Asuntos Exteriores seguía las directrices de la ONU y consideraba el Sáhara un territorio no autónomo, mientras que Presidencia lo veía como una provincia española.

En agosto de 1974, Hassan II movilizó al ejército y amenazó con invadir el Sáhara, afirmando: «Antes de diez días estaré tomando té en el Parador de El Aaiún»

Los ataques llevaron al Gobierno español a preparar una independencia tutelada mediante un Estatuto de Autonomía, que podría haber sido la antesala de la independencia, pero finalmente no vio la luz. Naciones Unidas insistió en el derecho a la autodeterminación y conminó a España a organizar un referéndum en el Sáhara, que finalmente se anunció para los primeros seis meses de 1975, lo que requería elaborar un nuevo censo. En agosto de 1974, aprovechando la flebitis de Franco, Hassan II movilizó al ejército y amenazó con invadir el Sáhara, afirmando: «Antes de diez días estaré tomando té en el Parador de El Aaiún». A finales de ese mes, ambos gobiernos se reunieron en España, y Marruecos propuso un acuerdo al margen de la ONU. Madrid aceptó suspender el Estatuto, pero mantuvo el referéndum, lo que Marruecos rechazó.

Entre agosto y septiembre de 1974, Marruecos elaboró un plan para acudir junto a España al Tribunal Internacional de Justicia de La Haya. Si el Tribunal consideraba que el Sáhara era una tierra sin dueño cuando fue ocupado por España, aceptaría el referéndum; pero si reconocía derechos jurídicos marroquíes, pediría a la ONU que promoviera negociaciones directas con Madrid. Su meta era alcanzar un acuerdo bilateral con España y mantener al resto de actores al margen.

La insatisfacción con el gobierno español aumentaba por dos razones principales: las quejas porque se ofrecían empleos a marroquíes en lugar de a saharauis, y las diferencias en el trato entre saharauis y europeos en los centros recreativos, educativos y en el acceso a viviendas. En consecuencia, muchos jóvenes no se sentían parte de una provincia española ni representados por las instituciones oficiales. Esta frustración favoreció el crecimiento del Frente Polisario, que empezó a atraer a más jóvenes saharauis y a ganar apoyo popular.

El gobierno español preveía un aumento de la violencia debido a la creciente implicación de los jóvenes. Si la guerrilla avanzaba, España consideraba recurrir a la represión militar y suspender el proceso de autodeterminación. Para evitarlo, se propusieron medidas como crear una Asociación Juvenil del Sáhara, distinta de la OJE y adaptada a los valores islámicos; abrir Hogares y Centros de Recreo en todos los poblados; y promover coloquios y actividades que fomentaran la convivencia. El 19 de octubre de 1974, el Frente Polisario realizó su primer ataque contra la cinta transportadora de fosfatos de Bucraa, que volvería a sabotear en otras ocasiones. La tensión era extrema: el Frente Polisario seguía atacando Bucraa, los grupos nacionalistas marroquíes incrementaban sus acciones y, el 6 de mayo, la explosión de una bomba que causó la muerte de un niño canario de ocho años agravó la situación. Estos hechos provocaron el regreso de parte de la población isleña.

En El Aaiún, el primer atentado ocurrió el 22 de enero de 1975, cuando miembros del FLU atacaron un cuartel de la Policía Territorial durante el pase de lista, causando unos cincuenta heridos. Como respuesta, se impuso el toque de queda. Tres días después se distribuyeron octavillas que endurecían las restricciones: los vehículos debían circular a un máximo de 20 kilómetros por hora, con las luces interiores encendidas para identificar a los ocupantes, bajo multa de 5.000 pesetas, y las patrullas tenían orden de disparar a matar si no se obedecían las normas.

La misión de la ONU

Tras años de espera, la misión de la ONU para evaluar la situación del Sáhara se concretó a finales de 1974. Su objetivo era conocer las posturas de las partes y proponer vías para la autodeterminación. España se comprometió a descolonizar el territorio tras un breve periodo de autonomía. La misión, integrada por representantes de Costa de Marfil, Cuba e Irán, visitó el Sáhara entre el 12 y el 22 de mayo de 1975, tras reunirse en Madrid con altos cargos españoles. Durante su estancia, los saharauis manifestaron abiertamente su deseo de independencia, enarbolando banderas del Polisario.

El Frente ganó fuerza y solo una minoría promarroquí, compuesta por comerciantes y tribus del norte, apoyaba a Marruecos. El ejército español, afectado por secuestros y rumores de abandono, mostraba descontento. Ante esta situación, el gobierno español empezó a planificar una posible evacuación, considerar acuerdos con Marruecos o Argelia, y preparar un referéndum bajo supervisión de la ONU, con la vista puesta en una salida ordenada del territorio.

Ilustración sobre la Marcha Verde.

Ilustración sobre la Marcha Verde. / Adae Santana

El anuncio del abandono

El 23 de mayo de 1975 se anunció el abandono del Sáhara, lo que generó un conflicto jurídico y político. El territorio, convertido en provincia por razones económicas y políticas, planteaba ahora un dilema: cómo permitir su independencia sin quebrar la unidad nacional. Era necesario ‘desprovincializarlo’, aunque eso exigía una compleja maniobra legal. En los meses siguientes, la tensión aumentó: el Frente Polisario realizó secuestros de soldados españoles y saharauis de las Tropas Nómadas, mientras Marruecos atacaba puestos fronterizos del norte. Paralelamente, la diplomacia trataba de resolver un conflicto marcado por fuertes intereses políticos y económicos.

El dictamen del Tribunal Internacional de Justicia del 16 de octubre de 1975 rechazó las pretensiones de Marruecos sobre el Sáhara Occidental. Concluyó que, aunque existían ciertos lazos jurídicos entre algunas tribus saharauis y los sultanatos de Marruecos y Mauritania, no había vínculos de soberanía territorial. Por tanto, el Sáhara no podía considerarse parte de esos Estados. El fallo reafirmó la necesidad de aplicar el principio de autodeterminación del pueblo saharaui.

El día después del dictamen, Marruecos radicalizó su postura y anunció la Marcha Verde, que tuvo lugar del 6 al 10 de noviembre de 1975 con apoyo de Estados Unidos y que, realmente, era una medida de presión que llevaba un año proyectándose. En un discurso, Hassan II presentó el fallo como un reconocimiento de soberanía marroquí, omitiendo su verdadera conclusión, y convocó a 350.000 marroquíes a marchar hacia el Sáhara Español. En respuesta a esto, el Partido de Unión Nacional Saharaui (PUNS) y el Frente Polisario prepararon una contramarcha. La presión marroquí llevó a España a retomar negociaciones con Rabat, reforzando la posición del monarca. La tensión en el Sáhara coincidió con la crisis del franquismo y la enfermedad de Franco, en un contexto internacional de crisis. De esta forma, ante la inestabilidad política del momento, los diferentes intereses y la presión internacional, España optó finalmente por abandonar el territorio.

[Este texto está basado en la tesis doctoral: La búsqueda del dorado en el Sáhara: Intereses, colonización y proceso migratorio de los canarios en la última colonia española durante el franquismo, de Beatriz Andreu Mediero, doctora en Historia por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) y docente en la ULPGC en el área de Didáctica de las Ciencias Sociales, en la Facultad de Ciencias de la Educación. Defendió la tesis en la ULPGC en 2013. Más información en el libro de la historiadora: El Dorado bajo el sol: Canarios en el antiguo Sáhara español, que se basa en la tesis.]

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