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Una ceremonia de alto simbolismo al ritmo de Händel

El Toisón de Oro, máxima distinción de la Corona, brilló ayer en el Salón del Trono

Por la izquierda, Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, la reina Sofía, Leonor, Felipe VI, Letizia, la Infanta Sofía, Felipe González y Miquel Roca.

Por la izquierda, Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, la reina Sofía, Leonor, Felipe VI, Letizia, la Infanta Sofía, Felipe González y Miquel Roca. / EFE/ E. PRESS

María José Iglesias

María José Iglesias

Oviedo

En Oviedo resuena estos días la ópera "Orlando Furioso" de Vivaldi; ayer, en el salón del Trono del Palacio Real, sonó Händel, coetáneo del maestro veneciano elegido para acompañar la entrada de la Familia Real a la estancia más solemne del Palacio de Oriente, escenario de un ceremonial cuidadosamente construido para unir pasado y presente, historia y emoción. No fue un simple acto institucional: fue una puesta en escena cargada de memoria, estética y simbolismo, en la que la música, los gestos y los códigos visuales hablaron a la altura de las palabras.

La ceremonia comenzó con "Music for the Royal Fireworks", la música para los reales fuegos artificiales, obra que Jorge II de Inglaterra encargó a Georg Friedrich Händel, en 1749 para celebrar la paz tras el Tratado de Aquisgrán. Una música escrita para conmemorar el acuerdo diplomático que trajo estabilidad a Europa tras la Guerra de Sucesión española, pasado y presente en torno a un mismo ideal de concordia.

Por la izquierda, Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, la reina Sofía, Leonor, Felipe VI, Letizia, la Infanta Sofía, Felipe González y Miquel Roca.

.Felipe VI saluda a Pedro Sánchez en presencia de la Reina Letizia. / EFE

La interpretación estuvo a cargo de la camerata de la Escuela Superior de Música Reina Sofía, fundada en 1991 por Paloma O’Shea, la gran mecenas musical de España, gran amiga de la reina Sofía, que ostenta su presidencia honorífica. Llama la atención el protagonismo de la música "culta", justo días después de que el Rey declarase en el discurso de entrega del premio de periodismo Francisco Cerecedo, que "a la Reina Letizia le gusta la música clásica".

Para doña Sofía, que ayer recibió el Toisón de Oro, la música es parte de su vida. Adora a Händel y también a Tchaikovski. Así que tampoco fue casual que la primera parte del acto la cerrase el Valse Moderato de la Serenata para cuerdas en do mayor Op. 48 de compositor ruso. El movimiento, elegante, de gran contenido emocional, acompañó el tránsito hacia el momento central, cuando quedó patente la complicidad entre madre e hijo. Si la música actuó como hilo conductor emocional , igual lo hicieron los atuendos, los colores y la gestualidad.

Leonor, Letizia y doña Sofía.

Leonor, Letizia y doña Sofía. / EFE

La estética habló a través del Carolina Herrera rosa suave, lucido por la Reina Letizia, estrenado hace un año en un viaje a Roma. Doña Sofía, en una tonalidad parecida, se puso un dos piezas firmado por Alejandro de Miguel, en crepé de seda, (un modelo de la colección para madrinas e invitadas 2026), ligeramente inspirado en el majestuoso dueto fucsia que llevó a la proclamación de Juan Carlos I el 22 de noviembre de 1975, cosido in extremis por las Hermanas Molinero, gesto que conecta su figura con la instauración (que no restauración), de la monarquía parlamentaria y la memoria de la Transición. Sofía, princesa de Grecia y Dinamarca desde la cuna, llevó el simbolismo al extremo, luciendo una pulsera de oro con un rubí cabujón, que perteneció a la Reina Victoria Eugenia, bisabuela y madrina del Rey, que murió en el exilio sin ver el regreso de la monarquía a España. La presencia de la Princesa de Asturias, con traje pantalón rojo, y la infanta Sofía, vestida por la firma sevillana Vogana, reforzó la imagen de continuidad generacional. Las miradas entre los Reyes, sus hijas y la reina Sofía transmitieron respeto y unidad familiar. El gesto más emocional del acto llegó cuando Felipe VI, al imponer el Toisón a su madre, le besó la mano, saludo "royal" por excelencia, gesto que fundió lo familiar y lo institucional.

La Insigne Orden del Toisón de Oro, fundada en 1429 por Felipe el Bueno, duque de Borgoña, es la máxima distinción de la Corona española y una de las más antiguas y prestigiosas de Europa.

Felipe VI impone el Toisón de Oro a González.

Felipe VI impone el Toisón de Oro a González. / EFE

Su historia se entrelaza con la monarquía española a partir de Carlos I y, desde entonces, sus reyes son los Grandes Maestres. El collar (con el vellocino dorado inspirado en el mito de Jasón y los Argonautas), simboliza heroísmo, sacrificio y la búsqueda del bien común. Felipe VI otorgó la condecoración a su madre en reconocimiento a décadas de servicio ejemplar, lealtad a España y compromiso con la Casa Real y la democracia. La ceremonia incluyó además la imposición de la distinción a figuras clave de la Transición: Felipe González, expresidente del Gobierno, Miquel Roca y Miguel Herrero de Miñón, padres vivos de la Constitución. Cada collar está numerado, y hasta la fecha se han otorgado cerca de 1.200 piezas. El Toisón debe ser devuelto al morir su destinatario. n

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