Reconstrucción de la crisis en la coalición
Sánchez minimiza como un “salseo” la crisis con Sumar por la vivienda que paralizó el Consejo de Ministros
La amenaza de los socios que obligó al PSOE a aceptar sus exigencias en un nuevo decreto se produce cuando cada vez más voces entre los partidos del espacio se plantean revisar su estrategia y abrir la puerta a romper la coalición

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su comparecencia después del Consejo de Ministros extraordinario de este viernes. / José Luis Roca / EPC
Lo que no podía aprobarse por falta de mayorías en el Congreso o, incluso, por ser “inconstitucional” según los informes solicitados a la Abogacía del Estado, finalmente ha sido avalado por el Consejo de Ministros. No sin antes producirse un choque sin precedentes entre los socios de la coalición desde que hace seis años y medio el PSOE gobierna con el espacio a su izquierda. Los cuatro representantes de Sumar con la vicepresidenta segunda a la cabeza se plantaron y se negaron a entrar en la reunión extraordinaria del Consejo de Ministros de este viernes provocando su suspensión. Todos ellos amenazaron en bloque con no participar en la reunión si se rechazaba incluir en el plan anticrisis por la guerra una prórroga obligatoria de los contratos de alquileres sin subida de precios.
Después de reiterarse la negativa a sus exigencias por parte del área económica del Gobierno, los ministros de la izquierda alternativa trasladaron su plante. En un principio se les conminó a debatirlo dentro del Consejo de Ministros, pero la decisión era firme. “Si no entran nuestras medidas, no entramos al Consejo”, se enrocaron. Entonces, Pedro Sánchez, junto con otros ministros socialistas, se sentó a negociar con Sumar posponiendo el inicio de la reunión, que había sido fijada para las 9:30 horas. Algo que nunca antes había ocurrido. Tras sellarse el acuerdo de coalición con Podemos en noviembre de 2019 hubo fuertes discusiones y debates, pero dentro del Consejo de Ministros, sin poner en riesgo el quórum.

La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz / Alberto Ortega - Europa Press
Con Sumar se habían ido normalizando las discrepancias y, sobre todo, rebajando el “ruido”. De ahí, la sorpresa y el malestar evidente en Moncloa. Además, la amenaza se produce en un momento crítico para Sumar, en las urnas y orgánicamente. Tras el paso a un lado de Yolanda Díaz, al decidir no volver a ser cabeza de lista en unas elecciones, se busca nuevo liderazgo y cada vez más voces entre los distintos partidos del espacio se plantean revisar su estrategia, abriendo la puerta a romper el gobierno de coalición.
Por ello, durante la comparecencia posterior de Pedro Sánchez en La Moncloa ante los medios, se le preguntó si Sumar había puesto sobre la mesa la amenaza de salir del Gobierno. Evitó responder, puso en valor el diálogo trató en todo momento de minimizar el choque. “Sí, somos un gobierno de coalición progresista. Bienvenidos a Europa, bienvenidos a una cultura de democracia, de negociación, de acuerdo que se sustancia en estos dos reales decretos leyes. Y creo que esto es lo relevante”, zanjó ante una primera pregunta.
Cuando se reiteraron más explicaciones sobre lo sucedido, el jefe del Ejecutivo lo relativizó asegurando que “entiendo que el salseo es interesante para los medios”, pero el plan anticrisis es “muy importante y resultado de todas esas horas de negociación que hemos tenido a distintos niveles”. Unas horas antes, las diferencias para salvar la celebración del Consejo de Ministros persistían y todo estaba en el aire, incluido el plan anticrisis. Ante la tardanza, se hizo inevitable que se comenzase a trasladar lo que estaba sucediendo a puerta cerrada.
Desde el ala de Sumar, la ministra Mónica García explicó que el plante se hizo de "manera muy cordial" cuando conocieron que el decreto no llevaba el tema de vivienda que en Sumar consideraban "imprescindible" dentro del escudo social que se reactivaba.
Quórum
Comprobado que el enroque de Sumar no era una simple escenificación sin consecuencias, desde el ala socialista se llegó a insinuar que se podría celebrar sin sus socios la reunión. “Aunque falten hay quórum”, argumentaban recordando que en ocasiones por cuestiones de agenda internacional ha llegado ha faltar “más de cinco ministros y se ha aprobado” la agenda prevista.
Las consecuencias de hacerlo serían imprevisibles, más allá de empujar a Sumar a votar en contra en el Congreso del decreto. Analizados pros y contras, Sánchez acabó cediendo y convenciendo a sus socios de iniciar la reunión y acabar de perfilar dentro el preacuerdo. La reunión extraordinaria del Consejo de Ministros comenzó así con más de dos horas de retraso sobre lo previsto.
“Se tienen que cerrar algunos flecos aún”, avisaban desde la izquierda alternativa antes de entrar a la sala, con el preacuerdo de que se haría ya dentro. La reunión extraordinaria se salvaba, pero no todavía el acuerdo. Finalmente, tanto PSOE como Sumar acabaron cediendo por ambas partes para encontrar un punto de encuentro. Los socialistas asumieron reivindicaciones que habían enterrado, pero plasmándolas en un decreto diferente al del plan anticrisis por la guerra. No era la posición inicial de sus socios, que pretendían incluir todas las medidas en un mismo texto, pero aplaudieron que los socialistas cediesen para reconducir la situación.
Perfil propio
“Sumar está en el Gobierno para esto. Para ir más lejos cuando el momento lo exige. Para que ninguna crisis se convierta en una oportunidad de negocio para los de siempre. Para proteger a toda la gente trabajadora. Para que la política sirva a las mayorías, no a los mercados. Hoy hemos dado un paso más en esa dirección”, celebraban desde el espacio que liderada todavía dentro del Gobierno Yolanda Díaz. Un mensaje también dirigido a los cuadros que cuestionan el rédito de estar dentro del Ejecutivo y a los envites de Podemos para marcar perfil propio.
Sánchez, por su parte, insistía ante los medios en la separación en dos de las medidas, aislando las de vivienda. “Somos conscientes de que no existe aún una mayoría en el Congreso para poder convalidarlo, pero no por ello el Gobierno de coalición progresista va a renunciar a dar respuesta a la emergencia habitacional”, argumentaba. Una división que ya se hizo con la prórroga del anterior escudo social y ante el riesgo de que no tenga mayoría en el Congreso para convalidarlo. Precisamente, PP, Vox y Junts tumbaron recientemente la moratoria antidesahucios.
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