Lánzate a hacer el Camino de Santiago y quítate ‘la mochila’ :: Correos lanza servicio Paq Mochila

Lánzate a hacer el Camino
de Santiago y... quítate ‘la mochila’

“Fue un reto constante y no pude evitar emocionarme”

El Camino de Santiago es una de las cosas en la vida que cada uno decide hacer por mil razones diferentes y de mil formas distintas

Gema Carrasco

Siempre que pensamos en un peregrino se nos viene a la cabeza una persona con mochila y bastón, pero cada vez son más las personas que deciden llevar a cabo el trayecto sin ella, contratando un servicio de transporte de equipaje entre alojamientos. Hay muchos reticentes que opinan que la mochila es una parte del Camino de Santiago. A pesar de ello, cada uno toma su decisión libremente, ya sea por caminar más ligero o por necesidad, como en el caso de Bárbara Fanegas.

Bárbara tenía claro que antes de cumplir los 30 años quería hacer un viaje sola y quitarse esa barrera, y el pasado verano pensó que era el mejor momento para hacer el Camino de Santiago de Sarria a la capital gallega. Sin pensárselo dos veces, planificó el viaje y llenó su mochila con lo indispensable porque “quería saber hasta donde podía llegar”.

Bárbara a 100 km. de Santiago de Compostela Bárbara a 100 km. de Santiago de Compostela

“Sabía que el Camino no es fácil y ver que podía hacerlo, creer en mí y disfrutar de la naturaleza lo convertía en un viaje importante espiritualmente hablando”, asegura Bárbara. Este reto fue doblemente satisfactorio para la peregrina ya que tenía que enfrentarse a la superación de sus limitaciones físicas y a la soledad.

Con 14 años, Bárbara superó un cáncer: “Tuve sarcoma de Ewing en la clavícula izquierda que me afectó al hombro. No tengo clavícula por lo que no puedo llevar peso en la parte izquierda del cuerpo. Si no hubiera podido contratar un servicio que me transportase la mochila entre albergues, nunca podría haber hecho el Camino de Santiago con ella a cuestas”.

Antes de lanzarse a la aventura, investigó las opciones de las que disponía para realizar el Camino. Para ella era imprescindible un servicio como el que ofrece Correos que le transportase la mochila. “Mi familia no quería que lo hiciera por la deficiencia del hombro porque no sabían si realmente podría aguantarlo”, recuerda Bárbara. Pero ella, que es muy testaruda, “tenía claro que podía hacerlo y lo hice. Fue un logro muy grande para mí misma el poner mi cuerpo al límite”. A pesar de no llevar mochila, el segundo día del braceo a la hora de caminar le causó una contractura y se quedó prácticamente sin mover el lado izquierdo del torso. “Me asusté mucho porque pensaba que no podría continuar y tuve que buscar un fisio”, relata Bárbara.

Consiguió recuperarse y continúo el trayecto. No estaba acostumbrada a andar tanto por lo que los kilómetros se hacían duros. Bárbara sabía que, aunque tuviera agujetas o ampollas, tenía que seguir caminando para alcanzar al final del Camino. Asegura que llegó un punto en el que no sabía ya ni lo que le dolía y que, para sorpresa de muchos, empezó a amar las cuestas arriba y ver una cuesta abajo y que “me temblaran las piernas”. El esfuerzo que supone es aún mayor, y vio como otros peregrinos las bajaban andando hacia atrás para evitar una tendinitis tibial o rotuliana.

Cuando la gente le decía que era inevitable llorar una vez que llegas, pensaba que exageraba. “Cuando llegué, me puse a llorar durante dos horas porque no me creía que con mis limitaciones lo hubiera conseguido. Fue un reto constante y no pude evitar emocionarme”, recuerda Bárbara emocionada todavía. Además, no lo hizo sola, terminó el recorrido junto al resto de peregrinos que había conocido a lo largo del Camino, porque “entrar en la Catedral es como parte del final de un compromiso conjunto”.

Todo el mundo le había advertido que el Camino podía ser un arma de doble filo, ya que al hacerlo solo tienes mucho tiempo para pensar en ti y darle demasiadas vueltas a la cabeza con los problemas que te han llevado a tomar la decisión del viaje, pero Bárbara asevera que no lo sintió así. “No piensas tanto en las cosas negativas, acabas enamorándote de todo, disfrutando de los pueblos y de lo que estas haciendo. Conoces a gente estupenda durante el peregrinaje y te da tiempo a reír, a llorar y a encontrarte a tí misma. Aprendes a valorar pequeños detalles, como probar una hogaza de pan en una panadería”, afirma.

Bárbara obtiene La Compostela tras un gran esfuerzo físico Bárbara obtiene La Compostela tras un gran esfuerzo físico

A día de hoy, son muchos todavía los que piensan que, si no lo haces con la mochila a cuestas, no eres un auténtico peregrino. Para Bárbara, “el Camino no es una penitencia, a no ser que lo lleves a cabo por ese motivo. Lo haces para disfrutar, conocer tus limitaciones, pero no tiene que ser una carga extra. Si no existiera este servicio, mucha gente no lo podría hacer”, relata.

Sabe que algún día repetirá esta experiencia que cataloga como maravillosa y asegura que volverá a contratar el servicio para que le transporten la mochila.

Recorre el Camino de forma saludable

La peregrinación a Santiago de Compostela constituye todo un reto físico y mental que uno debe preparar a conciencia. Nada de lanzarse al Camino sin más, sea a pie y/o en bicicleta. Los expertos recomiendan planificar las etapas y entrenar para afrontar el reto en las mejores condiciones físicas posibles y disfrutar sin lesiones de esta exigente ruta. Eva V. Hevia, fisioterapeuta, nos da las claves de esta preparación previa y consejos para lidiar con los contratiempos físicos que puedan surgir por el Camino.

Cecilia Vega

Eva V. Hevia, Fisioterapeuta Eva V. Hevia, Fisioterapeuta - Fuente: PI

¿Cómo debería prepararse físicamente un peregrino antes de encarar el Camino?

El peregrino debe fortalecer y flexibilizar la musculatura de miembros inferiores, así como la musculatura de espalda y abdominales. Un buen estado físico y mental previo servirá para encarar con éxito el Camino.

¿Qué tipo de entrenamiento previo podría realizar?
Como regla general, al menos 3 semanas antes de empezar el Camino, todos los peregrinos deberían practicar ejercicios de tipo aeróbico combinados con ejercicios de tonificación y estiramientos.

La duración, el tipo y la intensidad de entrenamiento dependerá del estado físico previo, de los objetivos y del medio que se utilice para realizar el Camino. Si el recorrido se va a hacer a pie, deben incluirse poco a poco caminatas en terreno llano que irán aumentando en distancia, dificultad y frecuencia semanal, hasta conseguir completar los kilómetros de media diarios que el peregrino se haya propuesto. Los últimos recorridos de entrenamiento se deben hacer con el calzado y la mochila que va a llevar, para así evitar la aparición de molestias inesperadas.

¿Qué tipo de mochila usar y cómo utilizarla?
La mochila debe ser anatómica, que se adapte a nuestra talla y que reúna los siguientes requisitos: ligereza, comodidad y seguridad. Hombreras acolchadas, correas o cintas fijas y ajustables refuerzo lumbar, distintos compartimentos, fácil apertura… son factores a tener en cuenta.
Dentro, la carga debe repartirse correctamente y quedar compactada, es es decir, que no “baile”. El peregrino debe ajustar la mochila con las correas y cintas para que quede centrada en la espalda y no ejerza presión sobre los hombros o región lumbar.

Peregrinos en el Camino de Santiago
Peregrinos en el Camino de Santiago - Fuente: GettyImages

A muchos peregrinos les preocupa el peso ¿Cuál es el máximo recomendado y qué consecuencias puede tener cargar una mochila demasiado pesada?
La norma es sencilla. Según se avance en el Camino, menos es más. Menos peso = más rendimiento. Es recomendable que el peso de la mochila no exceda el 10% del peso de la persona.
La carga se nota en la espalda, pero también en las rodillas, que son las que más sufren en las bajadas. Llevar un peso excesivo puede provocar lesiones y estaría contraindicado para personas con alguna limitación física o si esto supone un agravante de alguna lesión previa.
Para estas personas y también si se da una lesión repentina existe una alternativa. Hay empresas, como Correos, que brindan un servicio de transporte que consiste en que recogen tu mochila en un alojamiento y te la llevan al alojamiento siguiente. Es una forma de aligerar peso y hacer el Camino accesible para todos independientemente de sus capacidades.

¿Cuál es la mejor manera de planificarse, distribuir las etapas y caminar?
De manera general, se recomienda hacer etapas de entre 20 y 30 kilómetros y mantener esa media constante. Pero lo realmente importante es que la planificación sea personalizada, realista y flexible, utilizando el sentido común y teniendo en cuenta el estado físico de cada uno.
Lo recomendable es comenzar con paso lento para ir calentando hasta alcanzar el ritmo que resulte cómodo. En las subidas, pasos más cortos y lentos; en las bajadas, paso más largo fijando bien los talones en el suelo.
La intensidad deberá de ser moderada, para facilitar la recuperación y descansar unos 10 minutos cada una o dos horas. Si la caminata se hace en compañía, sabrá que lleva un ritmo moderado y, por tanto, cardiosaludable, si es capaz de mantener una conversación con su acompañante.

Es normal ver a los peregrinos con el clásico bordón o bastón de trekking similar, ¿es un bártulo más o realmente tiene ventajas su uso?
El bastón o clásico bordón puede ser un apoyo en los ascensos y bajadas, aportando más seguridad y facilitando la travesía. Su uso depende de los gustos particulares, pero sí tiene ventajas. Incluso es bueno usar no uno, sino dos bastones, para prevenir algunas lesiones de rodilla.

Bordones
Bordones - Fuente: GettyImages

¿Cómo combatir la fatiga?
Una buena preparación física, una buena planificación con paradas y objetivos razonables, una buena alimentación e hidratación y la práctica regular de estiramientos ayudará a aumentar el rendimiento y combatir la fatiga, las lesiones musculares, calambres…
Para evitar las insolaciones o la fatiga por el calor, se recomienda no caminar entre las dos y las cinco de la tarde, franja horaria en la que hay mayor riesgo. Los servicios de transporte de mochilas son una opción también a valorar.

Los pies sufren mucho durante el Camino, ¿algún consejo para cuidarlos?
Es fundamental elegir un buen calzado (mejor si es impermeable) y entrenar el mes previo con él. El peregrino debería cambiarse los calcetines mojados y aplicarse vaselina o cremas especiales para evitar la aparición de las temidas ampollas en las zonas de mayor riesgo de fricción. Las ampollas son las causantes de muchas lesiones en los tendones ya que conduce a una alteración antiálgica de la pisada (posición que se adopta para evitar el dolor).

Hidratarse los pies es muy importante
Hidratarse los pies es muy importante - Fuente: GettyImages

¿Cuáles son las lesiones que sufren con más frecuencia los peregrinos y cómo pueden tratarlas?
Sobrecargas musculares, tendinitis, traumatismos, esguinces, fascitis plantar, deshidratación, golpes de calor, rozaduras, ampollas... Las rodillas son diana de muchas de estas lesiones, al igual que los tobillos y los pies, sin olvidar la zona lumbar y cervical.
Recomendaría a todos los peregrinos llevar un pequeño botiquín con medicamentos y materiales básicos. En el caso de distensiones musculares, los conocidos “tirones musculares”, pueden tratarse aplicando frío local y algún AINE (antiinflamatorio no esteroide) tópico (gel, crema, aerosol). Para esguinces leves, la aplicación local de hielo, un vendaje compresivo o tobillera y reposo, pueden servir de alivio.
En cualquier caso, cuando se trate de lesiones más graves o ante cualquier duda, se debe recurrir al médico o fisioterapeuta. Una parada y una consulta a tiempo pueden evitar problemas mayores.

10 imprescindibles en tu mochila

El peso y la elección del contenido de la mochila son esenciales para todo aquel que se lance a la aventura del Camino de Santiago. Hay que pensar bien qué vamos a necesitar, y qué no, ya que por delante tenemos un desafío con muchas horas y kilómetros. El peso marca nuestro cansancio y nuestras lesiones.

La máxima que defienden los peregrinos más duchos, aquellos que hablan desde la voz de la experiencia y atesoran varias compostelas, es que hay que llevar solo lo justo y necesario. Y razón no les falta. Pero para quien recorre la ruta por primera vez, la tarea de preparar “el equipaje” sin pasarse ni quedarse corto no es sencilla. Si eres del “club de los por si acaso” seguramente acabes con una mochila que excede el peso máximo recomendado (10% de tu peso corporal) y, lo peor, que a pesar del enorme bulto, pases por alto algún imprescindible.

¿Qué no debe faltar en tu mochila?

Lo primero que hay tener claro a la hora de preparar la mochila no es la duración de la ruta, sino la época del año en la que se va a hacer el Camino de Santiago. Da igual si se va a caminar unos días o unos meses, pero sí es muy importante apreciar que una ruta invernal exige un extra de equipaje que si hace en primavera o verano. En ambos casos, la mochila no debería superar la capacidad de los 25 – 35 litros.

Estas son las cosas que (casi) cualquier peregrino lleva en su mochila:

  • Calzado: el punto más delicado. Unas buenas zapatillas de trekking o running y unas chanclas. Para época de lluvias es recomendable unas botas de media caña.

  • Ropa: 2-3 pares de calcetines, 2-3 juegos de ropa interior, 3 pantalones (largo, corto – puede ser un pantalón desmontable - y bañador para el verano), 2-3 camisetas transpirables. Una chaqueta de manga larga ligera. Sombrero, gorra o visera. En invierno sumar una camiseta térmica, forro polar o chaqueta de fibra, cortavientos, gorro…

  • Poncho o chubasquero que cubra también la mochila.

  • Candado para la mochila.

  • Documentación: DNI, tarjeta sanitaria, credencial del peregrino, dinero…

  • Jabón o detergente, para lavar la ropa del día anterior.

  • Botiquín.

  • Bolsa de aseo con lo básico: desodorante, cepillo y pasta de dientes…

  • Crema solar y gafas de sol.

  • Toalla ligera de microfibra.

  • Móvil y cargador.

  • Pinzas.

  • Papel higiénico.

  • Cantimplora o botella de agua.

  • Navaja multiusos.

Y aquí una lista de “porsi” o extras:

  • Bastón o bastones para caminar.

  • Esterilla.

  • Funda de almohada.

  • Linterna.

  • Brazalete o elemento reflectante.

  • Tapones para los oídos.

  • Tentempié.

  • Cámara de fotos réflex.

  • Cuaderno de notas.

  • Tienda de campaña, para los que no van a albergues.

  • Saco de dormir ligero y compacto.

Para los que van en bicicleta:

  • Casco.

  • Guantes.

  • Alforjas.

  • Gafas de sol deportivas.

  • Culotte y maillot.

  • Luz para bicicleta.

  • Parches para pinchazos.

  • Cámara de repuesto.

  • Lubricante.

  • Bombín para ajustar presión de los neumáticos.

  • Juego de herramientas.

Vacía tu mochila y llénala de experiencias

Una buena opción si no queremos renunciar a comodidades pero preferimos aligerar peso y no llevar la mochila es recurrir a empresas que las transportan de albergue en albergue. También es una solución para personas con lesiones o distintas capacidades físicas.

Con servicios como Paq Mochila, el peregrino camina llevando encima solo su espíritu viajero y, quizá, un bulto pequeño con lo estrictamente necesario. Al terminar la etapa y llegar al alojamiento cargados de experiencias, su equipaje al completo le espera, con todos sus extras, “porsis” o elementos que haya ido sumando a lo largo de las etapas.

Testimonios

Las razones que nos llevan a realizar el Camino de Santiago son múltiples, cada uno lo vive a su manera. Ya sea por temas religiosos, espirituales, como reto personal o por hacer deporte, pero la mayoría coincide en que a lo largo del Camino consiguen encontrarse consigo mismos y califican la experiencia como maravillosa y reveladora.

En una sociedad en la que vivimos el día a día sin parar, sin tomarnos un descanso para pensar y analizar las cosas, el Camino ofrece un soplo de aire fresco. No es una experiencia fácil, son días caminando en los que puedes encontrar paisajes increíbles a la vez que ampollas, agujetas y cansancio. Pero lo que te traes contigo de vuelta, merece la pena con creces.

Alejandro Romano

A Alejandro Romano le hizo mal tiempo durante su experiencia A Alejandro Romano le hizo mal tiempo durante su experiencia - Fuente: Instagram

Alejandro Romano, tras hacer el Camino de Santiago con un grupo de senderismo, se lanzó a la aventura solo. “Siempre lo haces en un momento de tu vida en el que necesitas encontrarte a ti mismo”, reconoce. Aprovechando un parón laboral, decidió repetir la experiencia y pensar en todas las cosas para las que no dejaba tiempo su rutina laboral. “Buscaba tener tiempo conmigo mismo, que fuera levantarme, caminar y dormir. Es como una terapia porque empiezas a pensar en esos problemas que no has acabado de resolver y era como poner un punto y aparte, y empezar un nuevo ciclo”, cuenta Alejandro.

El Camino se puede hacer por diversos motivos, ya sea por razones religiosas, por una promesa, un reto o por hacer deporte, “al final cuando llegas a Santiago es inevitable entrar en la Catedral y terminar abrazado a Santiago”, recuerda emocionado.

Lo más duro para Alejandro de ir solo fue que algunos días tenía ganas de compartir alguna emoción y no tenía con quién hablarlo. Pero a su vez, esa soledad fue lo que más le gustó de la experiencia. Iba a su aire, escuchando música, sin dar explicaciones a nadie de nada, si le apetecía parar en algún sitio o hablar con un peregrino para que le contará su experiencia, lo hacía. Das importancia a detalles que en otro momento no darías, como cuenta Alejandro: “Recuerdo un momento mágico cuando subí a O Cebreiro con nieve junto a un israelí y un chico de Lugo y paramos a mitad de la subida a tomar algo y disfrutar del paisaje”.

“Me encontré a mí mismo cuando me di cuenta de que estaba solo en Ponferrada y sentí que era capaz de andar sin compañía de nadie con nieve, granizo y mojándome. Estaba superando el miedo que tenía a la soledad”, explica.

Alejandro Romano Alejandro Romano - Fuente: Instagram

Es inevitable llorar durante el Camino. Él reconoce que no pudo contener la emoción al entrar a Santiago y ser consciente de que lo había conseguido. “Los sentimientos son muy fuertes, lloras por ver un arcoíris o un prado. Las emociones están a flor de piel y lloras por cualquier cosa”.

Beate Steger

Beate la primera vez que hizo el Camino de Santiago a pie en 2007 Beate la primera vez que hizo el Camino de Santiago a pie en 2007

Beate Steger, alemana de 50 años, ha realizado en varias ocasiones diferentes tramos del Camino de Santiago. Su primera vez allá por el 2001 lo hizo en bicicleta. Tras esa experiencia en la que vio al resto de peregrinos a pie, sintió ‘envidia’ y pensó: “Caminando lo sientes y saboreas más”. Tras divorciarse en 2007 decidió celebrar su 40 cumpleaños andando desde Saint Jean Pied de Port (Francia) a Santiago de Compostela. Le gustó tanto la experiencia que desde entonces ha estado haciendo varias rutas por España, Alemania y Francia.

“Nunca lo había hecho antes y la primera vez que me lancé a hacer el Camino de Santiago quería ver si podía terminarlo sola”. Admite que conoció a mucha gente y que consiguió reducir el ritmo de vida tan frenético que llevaba. Beate trabaja como fotógrafa freelance y como cineasta y no tiene mucho tiempo para ella misma. “Las cinco semanas en el Camino estuve desconectada de internet y de los emails y fueron magníficas”, recuerda.

Lo más duro de su primera vez caminando fueron las malas condiciones meteorológicas de la semana inicial ya que tuvo que lidiar con la nieve, la lluvia y el frío. Además, cuenta que “mis zapatos eran nuevos y tuve muchas ampollas durante esa semana”. La mejor sensación del viaje admite que “era el momento de llegar al albergue y quitarme los zapatos”. Eso sin olvidar la satisfacción de llegar a Santiago. Después de haber ido tantas veces, Beate lo siente “como volver a casa”.

10 años después, en 2017 y coincidiendo con su 50 cumpleaños, la alemana quiso volver a celebrarlo en el Camino de Santiago. Esta vez quería hacer la ruta de Santiago a Muxía y terminar en Finisterre. “Tres semanas antes de comenzar, me lesioné el tobillo izquierdo y no sabía si podría hacerlo”. Un tiempo antes, había escuchado hablar del servicio de Correos, Paq Mochila,que te transporta el equipaje entre alojamientos, así que contactó con ellos y pudo celebrar su 50 aniversario caminando.

Beate en Finisterre en 2017 Beate en Finisterre en 2017

Si en un futuro no está en las condiciones de hacer el Camino con la mochila, Beate afirma que volverá a recurrir a Paq Mochila. “Es un servicio totalmente necesario. La peregrinación es una buena forma de desconectar de la rutina diaria, pero no todo el mundo tiene la capacidad de hacerlo por su cuenta, por lo que un servicio así es ideal para los peregrinos que quieran, pero no tengan las condiciones físicas apropiadas para lanzarse al Camino sin ayuda”, confirma.

Desde entonces, Beate Steager se ha convertido en una ‘embajadora’ de Paq Mochila que no duda en recomendarle a sus compatriotas alemanes que utilicen el servicio si lo necesitan para hacer el Camino en España, ya que “mi experiencia fue fantástica con ellos”.

Ángel García de la Chica

Ángel García de la Chica decidió hacer el camino en bicicleta Ángel García de la Chica decidió hacer el camino en bicicleta

Ángel García de la Chica decidió hacer el Camino de Santiago como un reto personal junto a un amigo. Desde el primer momento tenía claro que quería hacerlo en bicicleta, aunque tal y como asegura, no era tan fácil como pensaban. “El primer día fue muy duro porque teníamos una etapa larga, era verano y hacía muchísimo calor, por la tarde estábamos reventados. Pero el día siguiente nos levantamos bien y pudimos continuar”, declara.

“Teníamos ganas de viajar juntos y pensamos que el Camino, además de ser un viaje, podía ser una experiencia divertida”, recuerda Ángel de su vivencia hace ya 10 años. La ruta que eligieron fue el Camino Francés, desde León a Santiago, con una media de 50 km diarios. “Depende como te plantees el Camino debes ir más o menos preparado físicamente. Nosotros teníamos la idea de levantarnos pronto pensando que ya llegaríamos, sin prisa. Pero si quieres hacerlo rápido, te haces etapas de 100 km diarios, pero claro, hace falta estar preparado”.

Ángel, que vive en Madrid, decidió iniciar el Camino en León. Para ello, tuvo que llevar su bicicleta dentro del maletero del autobús, desmontada y embalada, pagando un suplemento. Actualmente, compañías como Correos hacen mas sencillo este trámite ocupándose de transportar las bicicletas hasta el punto de partida del peregrino (y de vuelta a casa). “Sobre todo, la bicicleta estorba una vez que llegas a Santiago. Te quieres deshacer de ella pero te da temor dejarla encadenada y que suceda algo malo, ya que son caras. Si hubiera podido, la hubiera mandado de vuelta a Madrid y me hubiera quedado unos días en Santiago”. Además, para entrar a la Catedral, hay que dejar tanto mochilas como bicicletas fuera.

Una vez los peregrinos llegan a Santiago, significa que han superado el reto y es uno de los momentos más satisfactorios. “Llegar al final de la etapa marcada cada día es el único objetivo que tienes. Al ir con un amigo te vas apoyando mutuamente. Además, en el Camino te encuentras muy buen rollo, todo el mundo te ayuda si pinchas una rueda, por ejemplo. Es una filosofía diferente, hay que vivirlo para saber exactamente lo que es”, expone.

Ángel García de la Chica descansa en un tramo del camino Ángel García de la Chica descansa en un tramo del camino

Tras esta experiencia en bicicleta y repetir el Camino en moto hace dos años, Ángel tiene claro que la próxima vez lo hará caminando.

Nuria García-Alcaide

Nuria García-Alcaide tuvo tan buena experiencia que repitió Nuria García-Alcaide tuvo tan buena experiencia que repitió - Fuente: Instagram

Nuria García-Alcaide tomó la decisión de realizar el Camino de Santiago como un viaje diferente. “Era algo que tenía en mi checklist de cosas que hacer en la vida”. No estaba pasando por un buen momento laboral y necesitaba unas vacaciones para no pensar, cruzarse con gente que no supiera nada de ella. Al contrario de mucha gente, Nuria quería desconectar “porque soy una persona muy reflexiva durante mi día a día y no necesitaba ese momento de reflexión. Esperaba conocer a gente de todo el mundo”.

Su primera experiencia en el Camino fue acompañada de su prima y una amiga; la segunda vez, a pesar de que se aventuró sola, conoció el primer día a un grupo de vascos a los que se unió en el resto del trayecto. “Para mí no era un hándicap ir sola, era más para mi familia”, argumenta la peregrina.

La primera vez, tuvieron un punto de inflexión, en el que su prima sufrió una lesión y no sabían si podría continuar el Camino. “Tuvimos un momento de quiebro porque el proyecto era empezar las 3 y terminar las 3. Fue una crisis tanto a nivel físico como emocional”, recuerda Nuria. No obstante, no solo consiguieron llegar las 3 a Santiago, se juntaron con la gente que habían conocido por el camino y llegaron 9 en total.

Según se aproximaba a Santiago, su corazón palpitaba por la emoción de volver a conectar con la realidad. “Pisas asfalto y ves el primer semáforo en 7 días andando o simplemente tu reflejo en los escaparates con la mochila. Tenía la sensación de llevar aislada 5 años, daba igual que se cayera el planeta, estábamos súper desconectadas y volvíamos al mundo real”.

Nuria García-Alcaide Nuria García-Alcaide - Fuente: Instagram

La primera vez que hizo el Camino se llevó un libro prestado con pequeños relatos y en algunos momentos que descansaban, lo sacaba y se ponían a reflexionar sobre los textos que trataban temas como el trabajo, el rencor, la amistad o el amor. “Opinábamos sobre lo que leíamos y son reflexiones que no haces habitualmente con la gente. Eran los momentos más espirituales del viaje” concluye Nuria.

Antonio Barriga

Para Antonio Barriga esta experiencia superó sus expectativas Para Antonio Barriga esta experiencia superó sus expectativas - Fuente: Facebook

Antonio Barriga tenía muchas ganas de tener una experiencia histórico-cultural haciendo el Camino de Santiago. “Quería comprobar lo que los peregrinos dicen a través de mi propia experiencia y tenía el reto personal de saber lo que aguantaría mi cuerpo”. Superó las expectativas que tenía, asegura que fue uno de los momentos más felices de su vida.

“Es una experiencia compartida con el resto, destaca la grán solidaridad que hay. He curado heridas de otros peregrinos y me han dado masajes de 5 minutos que me han supuesto un éxtasis que quizás en otro momento no hubiera valorado”.

Lo más duro del Camino es la resistencia física. Antonio estuvo preparándose durante dos meses andando todos los días y reconoce que tuvo mucha suerte porque no sufrió ninguna lesión. “El único miedo que llevaba era no poder terminarlo”, recuerda.

“A mayor esfuerzo, mayor es la recompensa”, sentencia el peregrino. En el Camino, se obligó a reformular y pensar cosas que quizás no se paraba a pensar en su día a día por falta de tiempo.

“Lloré en momentos en los que estaba solo y cuando llegué a Santiago de la satisfacción”.

Antonio, que ya tiene ganas de volver a hacerlo, reconoce que es normal que la gente repita porque estás feliz con el único objetivo de andar y hablar con la gente de tus experiencias personales. “Durante el Camino estás en una micro-vida y superar las adversidades te reconforta”, asevera.

Antonio Barriga con un grupo de peregrinos Antonio Barriga con un grupo de peregrinos - Fuente: Facebook

Una de las cosas fundamentales que tenía claras Antonio para realizar el Camino de Santiago era seguir a rajatabla los consejos para no tener inconvenientes. “Éramos súper rigurosos, llevábamos los calcetines sin costuras, nos echábamos vaselina pura y teníamos mucho cuidado para no coger un resfriado de pie”, verifica.

El peregrino reconoce que “es una experiencia en la que te engulles de energía e interiorizas las emociones”.

Imagen escondida

Muchos son los aventureros que cada año se lanzan a hacer el Camino de Santiago. Algunos incondicionales repiten y otros, sin embargo, se enfrentan a su primera peregrinación con la ilusión puesta en alcanzar la tumba del Santo y obtener la ansiada Compostela. ¿Cuál es tu caso?
Seas un experimentado peregrino o un novato, este test te ayudará a averiguar si ya sabes todo sobre el Camino o aún debes prepararte a conciencia antes de emprender la ruta jacobea. Si contestas correctamente todas las preguntas, descubrirás la imagen escondida.

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