Inquisición española, mitos y verdades

Son muchas las leyendas que han perseguido a la Inquisición española que ha sido retratada en numerosas ocasiones en la ficción nacional
Gema Carrasco

La Peste La Inquisición española ha sido trasladada a la ficción tanto en el cine como en la pequeña pantalla. Ejemplo de ello fue la serie de Isabel, ambientada en la vida de los Reyes Católicos. El film Torquemada (1989) protagonizado por Paco Rabal, Inquisición (1976) o Los Fantasmas de Goya (2006).

Pablo Molinero El 12 de enero de 2018 se estrena en exclusiva en Movistar+ la temporada completa de la serie La Peste. El director, Alberto Rodríguez, consigue presentar al espectador la Sevilla del siglo XVI, cuando era la puerta entre América y Europa. Una época en la que convivían cristianos, judíos conversos, moriscos, esclavos, libertos, pícaros, prostitutas, nobles y plebeyos. En la nueva serie original de Movistar+ Pablo Molinero da vida a Mateo, un hereje condenado a muerte por imprimir libros prohibidos, que se cruza con el gran inquisidor Celso Guevara, (Manuel Solo), quien le encarga una misión a cambio de perdonarle la vida: resolver una serie de asesinatos.

El origen de la Inquisición española

Esta institución llegó a España en 1478 de la mano de los Reyes Católicos, pero en Europa existía ya desde 1184. La principal diferencia con las instauradas en el resto de Europa es que en España dependía oficialmente de la monarquía. No se abolió oficialmente hasta 1834 durante el reinado de Isabel II.

Paco Rabal en la película Torquemada 1989 El Tribunal del Santo Oficio se creó para mantener la ortodoxia católica en sus reinos. No obstante, fue utilizada como instrumento político para debilitar a la oposición política local de los Reyes Católicos y para que perdieran influencia social los judeoconversos. Además de combatir la herejía a través de castigos, también tenía una función censuradora. Ejercían control sobre las publicaciones de la época a través del índice de libros prohibidos, debido a que la Iglesia Católica los consideraba perniciosos para la fe.

Uno de los mitos más extendidos sobre el Santo Oficio fue la persecución por brujería. Concretamente la Inquisición española no era especialmente activa respecto a las acusaciones por brujería. Eran mucho más escépticos que en el resto de Europa.

Por otro lado, las torturas no estaban tan extendidas en España como se piensa. Las confesiones bajo tortura no eran válidas porque no se consideraban efectivas para arrancar un testimonio verdadero. Además, las torturas siempre debían ser supervisadas por un inquisidor y por un médico para asegurar que no quedaban daños irreversibles en los reos. El Santo Oficio prohibía muchos métodos de tortura de los que se aplicaban en Europa. Los más comunes eran el potro (correas que se iban apretando), la toca (paño mojado que se introducía en la boca y sobre la nariz para crear sensación de asfixia) y garrucha (colgar al reo de las muñecas con las manos atadas arriba).

Potro de tortura Los reos podían enfrentarse a castigos tales como multas económicas, servir en galeras, prisión o incluso ser quemados vivos. En caso de que fueran condenados, pero se arrepintieran y reconocieran su herejía, eran estrangulados previamente mediante el garrote vil antes de ser quemados en la hoguera. Si fallecían antes de ser juzgados, hubieran escapado o nunca hubieran sido capturados se utilizaba una efigie, es decir, se quemaba una representación del condenado a través de una figura del tamaño real de un ser humano.

El Gran Inquisidor era la figura de máxima autoridad, el nombramiento correspondía al papa, aunque venía propuesto por rey. Tras cada nombramiento, éste le otorgaba autoridad para reprimir la herejía y la condición de juez supremo en todas las apelaciones de las sentencias de los tribunales provinciales. El cargo era en realidad una figura más de la monarquía. Tomás de Torquemada fue, sin lugar a duda, el Gran Inquisidor que más fama obtuvo, ya que inició el mayor período de persecución a los judeoconversos entre 1480 y 1530.

Pronto volveremos a ver en ficción la figura del gran inquisidor de la mano de Manuel Solo en el papel de Celso Guevara, un hombre educado y reformista que intenta mejorar la iglesia desde dentro. Pero que no dejará de luchar contra la herejía y los movimientos protestantes que amenazan la integridad de la fe cristiana de la ciudad.

Así se rodó 'La Peste' | Movistar+

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