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El bisturí de la selección, desde Asturias: "Problema central"

España decepciona ante Polonia y Morata no se lo explica: “No sé ni que decir”

Lewandowski se dispone a celebrar su tanto con Laporte, Rodrigo y Unai Simón en el suelo. | Efe

Lewandowski se dispone a celebrar su tanto con Laporte, Rodrigo y Unai Simón en el suelo. | Efe

Que sí, que Morata falla goles. Que sí, que ya no tenemos a Villa. Que sí, que nos falta un tiburón en el área. ¿Pero nadie dice nada de la defensa de Luis Enrique? España se complicó ayer la vida y empató ante Polonia (1-1) en un decepcionante partido en el cómputo global. La selección aburre y sestea entre tanto pase horizontal. Falta imaginación y sobra seguridad. Pero además, he ahí la novedad, esta selección es frágil. Lewandowski, perro viejo, olió sangre y la clavó de cabeza ante la calma de Laporte. Es evidente que hay un problema central, porque ni el del City ni Pau Torres están finos. La alternativa es Eric García. Si ya no hay Xavis ni Iniestas, tampoco hay Puyoles, ni Piqués, ni Sergios Ramos, aunque esta ya es otra historia, porque para Lucho su tiempo caducó. España se la jugará en la última jornada ante Eslovaquia para pasar a octavos de final. Quién lo diría hace unas semanas. “No sé ni que decir. Que digan lo que quieran, si a estas alturas voy a preocuparme por lo que dice la gente. En este país opinar es gratis y fácil”, dijo un alicaído Morata tras el partido, que marcó un gol y marró dos ocasiones clarísimas. El sopapo polaco también apunta a Luis Enrique, más por sus cambios que por un planteamiento que pareció correcto. “Hay que seguir creyendo”, dijo tras otro empate decepcionante Jordi Alba. Pues eso.

Gerard Moreno. | Efe

Gerard Moreno, cara y cruz

Luis Enrique tiene fama de entrenador cabezón. Va con sus ideas hasta el final. La ley de Lucho. Pero hay grises. Ayer apostó por Gerard Moreno. El delantero del Villarreal fue la gran novedad en el once ante Polonia. Se cayó Ferrán Torres. Y el envite salió bien pese a que erró desde los once metros. Gerard tiene que jugar. No hay duda. En un equipo de obreros que también la tocan, el ariete es dinamita. No para. Se notó ayer en el gol de Morata, tras una ¿asistencia? del propio Gerard que en realidad tiró a puerta. Luego, justo antes del descanso, falló una clarísima (si llega a ser Morata...). No pasó nada. Cosas del fútbol, fue ovacionado por los aficionados presentes en La Cartuja. También forzó un penalti que el mismo falló. Cada español lleva dentro un seleccionador y casi todos pondrían a Gerard. Luis Enrique ya lo hace.

Morata se acuerda de Lucho

El fútbol se define en un gesto. El de ayer en La Cartuja estaba cantando atendiendo a las circunstancias. Morata abrió la lata contra Polonia, se quitó un peso de encima (aunque no la presión nacional porque volvió a fallar goles) y corrió a abrazar a Luis Enrique. Pocas horas antes, el asturiano le había dado otro “abrazo” delante de los micrófonos. “Morata y diez más”, dijo el seleccionador a raíz de las críticas a su delantero por la falta de gol. ¿Seguirán los abrazos?

Rubiales y el césped

Luis Rubiales salió ayer al quite después de que Luis Enrique y sus muchachos culparan del fiasco ante Suecia al césped de La Cartuja, lo que provocó una catarata de quejas y críticas en Andalucía. “El trabajo que se ha hecho aquí ha sido espectacular en pocos meses”, dijo Rubiales en la “Cope”, donde recordó que tras la renuncia de Bilbao a ser la sede de la Euro “había dos opciones: perder la sede o tratar de mantenerla”. El negocio es el negocio.

Lo de Camacho...

Es comentar un partido de fútbol José Antonio Camacho y arden las redes. Ayer contra Polonia el exseleccionador estuvo muy nervioso ante los micrófonos. Vio el penalti a Gerard Moreno antes incluso que el VAR –“no sé yo como está ese pie, eh”– y se puso nervioso en casi cada acercamiento de Polonia – “¡eeehh!”. En el último tramo de partido repitió una y otra vez: “Sin falta, sin falta”.

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