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LAS CONSECUENCIAS DE LA INVERNADA EN EL PRINCIPADO

Trece días aislado por la nieve en Ponga: "Me dicen que no hay condiciones para abrir la carretera"

Mariano Hortal, de 68 años, es el único vecino de Biamón

Mariano Hortal Rivero, este 13 de enero, en su aldea pongueta, sepultada por la nieve.

Mariano Hortal Rivero, este 13 de enero, en su aldea pongueta, sepultada por la nieve.

Mariano Hortal Rivero, 68 años de edad, natural de Biamón, en la parroquia de Casielles (Ponga), es el único vecino residente en esa aldea beyusca, en una de las zonas más castigadas por el temporal de nieve y hieloen lo que va del presente mes de enero. El nivel más

"A fecha de hoy, 13 de enero, llevo 13 días incomunicado. Llamé a la alcaldesa y me dice que no se dan las condiciones para abrir la carretera, cosa que no es cierta, porque la parte de subida a Casielles  más inclinada, es por donde sube el vecino en tractor, pero con mucha dificultad. Visto que no quiere mandar una pala, llamé al 112 y me dijeron que les había dicho lo mismo y entonces mandaron a la Guardia Civil de montaña para acercarme medicación. Y esto fue ayer, martes", dijo esta tarde Hortal a LA NUEVA ESPAÑA. 

"La alcaldesa –Marta María Alonso- no quiere mandar la pala porque hace tres años mando una que tardó setenta horas en abrir 4 kilómetros de carretera y me dijo que no me mandaba más la pala. Y ahora veo que lo está cumpliendo", señala Mariano, un tanto molesto con la actual situación que le toca vivir, quien reside en la aldea beyusca de Biamón rodeado de algunos animales domésticos: "Tengo unos caballos, unas gallinas, perros y gatos". 

En la parroquia de Casielles (Ponga), viven actualmente siete personas, en cuatro casas. "Yo, en Biamón, otros dos en Casielles, dos en el bar la Huera, que está en la carretera general (N-625, León-Santander por Cangas de Onís) y otros dos en Tolivia", explica Mariano, que desde hace una década reside de continuo en su aldea natal, de la que había marchado con 21 años de edad en busca de un mejor futuro y la que regresó tras jubilarse. 

"De Biamón a Casielles hay un kilómetro de distancia. Los de Casielles suben y bajan, uno con el tractor, pero con mucha dificultad. También están incomunicados en Viboli, pero ahí es diferente porque bajan argayos y hasta que no bajan no se puede mandar maquinaria", matiza Hortal. "La mayor parte del tiempo estoy sin cobertura de teléfono, la única comunicación que tengo es por wiffi por internet vía satélite", añade. 

"Es la primera vez que llevo tanto tiempo aislado aquí, en Biamón, otras veces eran menos días", puntualiza. "Más bien parece que somos vecinos de tercera porque todos los pueblos de Ponga, en mejor o peor, están todos con las carreteras abiertas, menos Casielles y Viboli", explica Mariano, cansado de hacer gestiones infructuosas para que abran esos accesos rodados a las citadas aldeas ponguetas. Y seguirá insistiendo.

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