La fe no entiende de ausencias cuando el misterio se hace tela sobre el altar. La Catedral de Oviedo volvió a vestirse ayer de sobriedad y recogimiento para conmemorar la Pasión del Señor, en una liturgia que sirvió de antesala al silencio del Santo Entierro y que, como manda la tradición, culminó con el magnetismo inquebrantable del Santo Sudario.

La Catedral, abarrotada en el Viernes Santo para presenciar el Santo Sudario

Irma Collín

19

La Catedral, abarrotada en el Viernes Santo para presenciar el Santo Sudario


La Catedral, abarrotada en el Viernes Santo para presenciar el Santo Sudario

Irma Collín

29

La Catedral, abarrotada en el Viernes Santo para presenciar el Santo Sudario


La Catedral, abarrotada en el Viernes Santo para presenciar el Santo Sudario

Irma Collín

39

La Catedral, abarrotada en el Viernes Santo para presenciar el Santo Sudario


La Catedral, abarrotada en el Viernes Santo para presenciar el Santo Sudario

Irma Collín

49

La Catedral, abarrotada en el Viernes Santo para presenciar el Santo Sudario


La Catedral, abarrotada en el Viernes Santo para presenciar el Santo Sudario

Irma Collín

59

La Catedral, abarrotada en el Viernes Santo para presenciar el Santo Sudario


La Catedral, abarrotada en el Viernes Santo para presenciar el Santo Sudario

Irma Collín

69

La Catedral, abarrotada en el Viernes Santo para presenciar el Santo Sudario


La Catedral, abarrotada en el Viernes Santo para presenciar el Santo Sudario

Irma Collín

79

La Catedral, abarrotada en el Viernes Santo para presenciar el Santo Sudario


La Catedral, abarrotada en el Viernes Santo para presenciar el Santo Sudario

Irma Collín

89

La Catedral, abarrotada en el Viernes Santo para presenciar el Santo Sudario


La Catedral, abarrotada en el Viernes Santo para presenciar el Santo Sudario

Irma Collín

99

La Catedral, abarrotada en el Viernes Santo para presenciar el Santo Sudario