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Lucía Rodríguez
Ver galería >Azucena Díaz y su marido, Manuel Suárez, comenzaron hace casi dos décadas a decorar por Navidad parte del pueblo del Cuto, en Siero. El año pasado, Irene Pérez y Soledad Ortiz se unieron a ellos para hacer la tarea más fácil. Denominado "la pequeña Laponia de Siero", la parroquia se ha convertido esta Navidad en un auténtico pueblo de cuento que ha conseguido unir a sus vecinos para que todos colaboren con la decoración navideña. La fama adquirida el pasado año ha hecho que no solo aumente la cantidad de visitantes que acuden a ver sus adornos, sino que las casas que estaban vacías volvieran a ser habitadas por nuevos residentes que han llegado, incluso, desde Hungría, llamados por su encanto.
L. R.
Azucena Díaz y su marido, Manuel Suárez, comenzaron hace casi dos décadas a decorar por Navidad parte del pueblo del Cuto, en Siero. El año pasado, Irene Pérez y Soledad Ortiz se unieron a ellos para hacer la tarea más fácil. Denominado "la pequeña Laponia de Siero", la parroquia se ha convertido esta Navidad en un auténtico pueblo de cuento que ha conseguido unir a sus vecinos para que todos colaboren con la decoración navideña. La fama adquirida el pasado año ha hecho que no solo aumente la cantidad de visitantes que acuden a ver sus adornos, sino que las casas que estaban vacías volvieran a ser habitadas por nuevos residentes que han llegado, incluso, desde Hungría, llamados por su encanto.
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Azucena Díaz y su marido, Manuel Suárez, comenzaron hace casi dos décadas a decorar por Navidad parte del pueblo del Cuto, en Siero. El año pasado, Irene Pérez y Soledad Ortiz se unieron a ellos para hacer la tarea más fácil. Denominado "la pequeña Laponia de Siero", la parroquia se ha convertido esta Navidad en un auténtico pueblo de cuento que ha conseguido unir a sus vecinos para que todos colaboren con la decoración navideña. La fama adquirida el pasado año ha hecho que no solo aumente la cantidad de visitantes que acuden a ver sus adornos, sino que las casas que estaban vacías volvieran a ser habitadas por nuevos residentes que han llegado, incluso, desde Hungría, llamados por su encanto.
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Azucena Díaz y su marido, Manuel Suárez, comenzaron hace casi dos décadas a decorar por Navidad parte del pueblo del Cuto, en Siero. El año pasado, Irene Pérez y Soledad Ortiz se unieron a ellos para hacer la tarea más fácil. Denominado "la pequeña Laponia de Siero", la parroquia se ha convertido esta Navidad en un auténtico pueblo de cuento que ha conseguido unir a sus vecinos para que todos colaboren con la decoración navideña. La fama adquirida el pasado año ha hecho que no solo aumente la cantidad de visitantes que acuden a ver sus adornos, sino que las casas que estaban vacías volvieran a ser habitadas por nuevos residentes que han llegado, incluso, desde Hungría, llamados por su encanto.
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Azucena Díaz y su marido, Manuel Suárez, comenzaron hace casi dos décadas a decorar por Navidad parte del pueblo del Cuto, en Siero. El año pasado, Irene Pérez y Soledad Ortiz se unieron a ellos para hacer la tarea más fácil. Denominado "la pequeña Laponia de Siero", la parroquia se ha convertido esta Navidad en un auténtico pueblo de cuento que ha conseguido unir a sus vecinos para que todos colaboren con la decoración navideña. La fama adquirida el pasado año ha hecho que no solo aumente la cantidad de visitantes que acuden a ver sus adornos, sino que las casas que estaban vacías volvieran a ser habitadas por nuevos residentes que han llegado, incluso, desde Hungría, llamados por su encanto.
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